Jarro de agua fría para la estrategia de las acusaciones populares en el juicio que sienta en el banquillo a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno; al exlíder del PSOE extremeño, Miguel Ángel Gallardo, y otras nueve personas. Los tres primeros testigos, todos ellos directores en distintos momentos de los dos conservatorios pacenses, han desinflado uno de los indicios esgrimidos por los abogados de las acusaciones para sostener sus acusaciones contra el familiar de Pedro Sánchez por tráfico de influencias y prevaricación, por los que le piden tres años de concretos.

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