KANSAS CITY (Enviado especial).- A unos 60 kilómetros del complejo donde se entrena la selección argentina, rodeada todos los días por decenas de cámaras, móviles de televisión y periodistas de distintos rincones del mundo, Argelia vive una realidad completamente diferente. Mientras el campeón del mundo trabaja todos los días rodeado por decenas de cámaras, móviles de televisión y periodistas de distintos rincones del mundo, el rival del debut mundialista se mueve con tranquilidad, casi en silencio.

No hay hinchas esperando a los jugadores, ni un operativo especial para seguir cada movimiento del plantel. En la práctica abierta de este viernes en Rock Chalk Park, el predio de los Kansas Jayhawk, hubo 16 periodistas: la mayoría argelinos, asimismo de algunos enviados españoles, colombianos y argentinos.No obstante, entre esos futbolistas que pasan inadvertidos para la mayoría aparecen dos apodos capaces de despertar una sonrisa inmediata en cualquier argentino.

En el plantel dirigido por Vladimir Petkovic hay un jugador al que muchos hinchas llaman “Hadj Messi” y otro que ya se ganó el sobrenombre de “Mazadona”. Se trata de Anis Hadj Moussa e Ibrahim Maza, dos de las caras nuevas del fútbol argelino y dos de las principales apuestas de una selección que busca volver a ser protagonista en un Mundial.

La última gran actuación del conjunto africano fue en Brasil 2014, cuando alcanzó los octavos de final y cayó apenas 2-1 en el tiempo suplementario frente a Alemania, el equipo que luego eliminaría a Francia en cuartos, golearía 7-1 a Brasil en semifinales y derrotaría 1-0 a la Argentina en la final.El contraste con el universo que rodea a la Argentina es contundente: Argelia prepara el partido más importante de los últimos años con mucha menos exposición. La diferencia entre el campeón del mundo y una selección que busca volver a meterse entre las grandes también se nota alrededor de la cancha.

No obstante, los motes de dos de sus futbolistas invitan a conocerlos un poco más. El primero es Anis Hadj Moussa, extremo de 24 años que juega en Feyenoord y que muchos simpatizantes argelinos bautizaron como “Hadj Messi”.

La explicación es simple: su apellido, que en argelino se pronuncia “Músa”, suena parecido al del capitán argentino y su estilo de juego ayuda a sostener la comparación: zurdo, rápido, encarador y con una marcada tendencia a buscar el uno contra uno. Salvando las enormes distancias, claro, sus mejores jugadas suelen llegar cuando recibe abierto sobre la derecha y encara hacia el centro con la pelota pegada al pie izquierdo.Su historia también refleja una característica muy marcada del seleccionado argelino: la influencia de la diáspora.

Hadj Moussa nació el 11 de febrero de 2002 en París, Francia, hijo de una familia argelina. Se formó en clubes de la periferia parisina, pasó por las inferiores de Lens y tuvo un recorrido bastante distinto al de otros talentos europeos.

Jugó en el fútbol belga, pasó a préstamo por Vitesse y recién en la última temporada terminó de explotar en Feyenoord, donde se ganó un lugar y llamó la atención de la prensa. Su debut con la selección mayor llegó en marzo de 2024, en un amistoso frente a Bolivia.

Aquel día ingresó desde el banco y empezó a formar parte del recambio ofensivo que Argelia venía buscando para acompañar y, a futuro, suceder a Riyad Mahrez, el gran símbolo de la generación más exitosa de los últimos tiempos. Hoy es uno de los jugadores que más expectativa generan entre los hinchas y una de las cartas que Petkovic utilizará para lastimar a Argentina: se moverá por el sector derecho del ataque argelino, justamente una zona de la defensa albiceleste que llega remendada por la baja de Nicolás Tagliafico y en la que Facundo Medina aparece como uno de los principales candidatos a ocupar un lugar.La otra gran historia es la de Ibrahim Maza, conocido en las redes sociales y entre buena parte de los hinchas argelinos como “Mazadona”.

El sobrenombre nació casi de manera espontánea: una mezcla entre su apellido y el de Diego Maradona que rápidamente ganó espacio entre los fanáticos de los Zorros del Desierto.Maza tiene apenas 20 años y nació en Berlín. Su padre es argelino y su madre tiene raíces vietnamitas, por lo que durante mucho tiempo tuvo la posibilidad de representar a distintas selecciones.

Incluso jugó en las categorías juveniles de Alemania, el país donde se formó futbolísticamente en Hertha Berlín. No obstante, cuando llegó el momento de tomar una decisión, eligió defender la camiseta del país de su familia paterna.Maza es considerado desde hacía tiempo uno de los proyectos más interesantes del fútbol alemán y hace pocos meses dio otro paso importante en su carrera, cuando Bayer Leverkusen decidió pagar cerca de 12 millones de euros para incorporarlo.

Mediapunta, extremo o volante ofensivo según las necesidades del equipo, se destaca por su movilidad, su técnica y su facilidad para jugar entre líneas. A diferencia de Hadj Moussa, no necesita arrancar pegado a la banda para desequilibrar: le gusta aparecer por el centro, girar y conducir hacia delante.“Maza y Hadj Moussa pueden ser las grandes revelaciones de este Mundial para Argelia. ‘Mazadona’ tiene un poco del estilo de Maradona: es muy técnico.

Y ‘Hadj Messi’ recuerda a Messi por su forma de jugar: parte desde un costado y se va cerrando hacia el centro para chutar. Y en el medio aparece otro jugador para seguir de cerca: Haris Belkebla, un volante moderno que promete dar que hablar”, cuenta Mounir Ouassel, director del diario Compétition, de Argelia.La presencia de estos dos jóvenes refleja también la transformación que vivió el seleccionado argelino.

De los 26 futbolistas convocados para el Mundial, 16 nacieron fuera del país: 12 en Francia, uno en Alemania, uno en Bélgica, uno en los Países Bajos y uno en España. Son jugadores que crecieron y se formaron en academias europeas antes de optar por representar a Argelia.

Hadj Moussa y Maza son, quizá, los ejemplos más visibles de ese fenómeno. Mientras la atención suele concentrarse en Riyad Mahrez, el futbolista más reconocido del plantel, detrás aparece una camada que empieza a reclamar protagonismo.

El capitán fue el primer jugador argelino en convertir un hat-trick en la Premier League, con la camiseta de Leicester City, y luego disputó cinco temporadas en Manchester City antes de continuar su camino en Al Ahli, de Arabia Saudita. Detrás de esa figura consolidada sobresalen estos dos chicos nacidos a miles de kilómetros de Argelia, pero que se inclinar por defender esos colores y que cargan con apodos pesados para cualquier futbolista.En un Mundial donde casi todas las miradas apuntan a Lionel Messi y a la selección campeona del mundo, el rival del debut también tiene su pequeño guiño albiceleste.

Casi escondidos, lejos del ruido y de las multitudes, Argelia llega a Kansas City con un “Hadj Messi” y un “Mazadona”. Y con la esperanza de que esas dos de sus grandes apariciones sean protagonistas en el Mundial.