AVELLANEDA.— La trascendencia de la memoria oral en la arqueología y del conocimiento de la fauna autóctona del oriente catamarqueño, lo recibí del maestro ancasteño Amalio Correa Soria y de mí abuelo paterno Basilio Avellaneda. Fui testigo presencial, siendo niño, del intercambio de datos en la finca familiar en Icaño, Catamarca, NOA, entre estos dos \"culiyos\" (curiosos).

Amalio, 1er maestro rural del este catamarqueño, mientras recorría puestos y parajes enseñando los rudimentos de la lecto escritura a los niños (munido de una piedra laja y un trozo de yeso), se dedicó a recopilar de los lugareños las tradiciones orales que le permitieron desde la 1era década del siglo pasado hasta 1940 ubicar los principales sitios de Arte Rupestre del Oriente Catamarqueño y la riqueza de la flora y fauna. Mi abuelo Basilio recibió este rico testimonio y lo transmitió a su nieto.

En base a estos relatos, inicié desde 2010 el trabajo de documentación fotográfica del Arte Rupestre, que ya se tradujo en la exposición \"Senderos Ancestrales de Memoria del Oriente Catamarqueño de la Mano del Abuelo\". Preparo una 2da exposición de sitios inéditos con el nombre de \"Felinos y Shamanes en los Senderos Ancestrales de Memoria del Oriente Catamarqueño\", de próxima presentación.

Nunca Solo La única vez que rompí mi regla de no salir nunca solo a patear cerros en mi tierra, lo tuve mientras documentaba la imagen del Gran Señor en el Complejo Arqueológico del Vallecito, prov. de Catamarca, NOA. Mientras buscaba ángulos para registrar al imponente Felino, al sentarme en una piedra cercana, percibo movimientos a mis pies: responsable, una colorida víbora coral.

Al darle vuelta con mi bastón de caminante, comprobé que sus anillos daban vuelta todo su cuerpo: era una coral verdadera. Felino, con gran cola, y Cóndor acompañado de la silueta que rememora un corazón, en el Alero de la Mesada de Arriba, del Complejo Arqueológico del Vallecito, a 3 km de Icaño, en el dpto.

La Paz, en la pcia de Catamarca, NOA. Realizados con trazos de pintura blanca, marcando el perfil de la imagen donde no se percibe en la actualidad ningún relleno.

Ha destacar en el Felino su ojo en forma de semilla de cebil (rasgo descripto por la arqueóloga Bernarda Marconetto cómo carácter metonímico de la Cultura Aguada), y dos orejas terminadas en punta. El Cóndor tiene en su cabeza esbozo de pico y cresta, mientras que las alas extendidas y colas lucen su potente plumaje.

Lentamente en las estribaciones oriental y occidental de las Sierras de Ancasti están apareciendo nuevamente ejemplares de diversos tamaños de esta especie. Encuentros Cercanos Y a no dudarlo.

El generador de múltiples anécdotas de encuentros cercanos con ejemplares peligrosos de la fauna autóctona fue el amigo y guía Agustín López. La primera aconteció cuando transitábamos desde la entrada al Campo de Las Piedras en el camino vecinal que lleva a Las Jarillas.

Cuidado Contra la costumbre caminaba adelante del guía, y de pronto, el grito de advertencia y el adelantamiento de Agustin machete en mano para evitar que pisara un robusto ejemplar de una víbora de cascabel, que rápidamente la eliminó. Otra de las anécdotas tiene su origen en el Alero de la Media Naranja, en el Campo de las Piedras en el Ancasti, Catamarca, NOA.

Cuando salíamos con Agustín López del Alero de la Media Naranja, comentando la coincidencia de las medidas del alero (25 metros de lado a lado), con las de las 2 víboras de la cúpula interior (de 2,5 metros de largo cada una), una sorpresa nos esperaba. Cuando transitábamos el sendero para llegar a Las Aguas de la Ensenada, recibí el imperioso llamado al silencio de Agustín López, y sus enérgicas señas hacia el sendero que teníamos que transitar.

Ahí comencé a disparar la cámara fotográfica. La señora lampalagua, luego de su ingesta alimentaria, estaba dormida haciendo su digestión.

Sin despertarla, seguimos con el guía nuestra ruta en busca del Agua de las Ensenadas y un nuevo alero con pinturas rupestres Alero del Sapo. Curiosa formación pétrea que remeda el perfil de un sapo en el Complejo Arqueológico de la Nueva o Altos de La Resfalosa, en el dpto.

Ancasti, Catamarca, NOA. Motivo central del Panel norte del alero del Complejo Arqueológico de la Nueva o Altos de La Resfalosa, en el dpto.

Ancasti, Catamarca, NOA. Imagen: Felino, con gran adorno cefálico, en el momento de comer un sapo que presenta las manchas típicas del jaguar aguada.

Esta variedad de sapo, presente en la actualidad en los arroyos de La Resfalosa que alimentan la Laguna del Cielo, es el productor de zaponina, una de las sustancias que utilizaban los pueblos Aguada, junto con las semillas del Cebil y la pulpa de los cactus San Pedro y Achuma, para conseguir la alteración de los estados de conciencia empleados en las prácticas shamanicas. Realizado en pintura blanca de trazos gruesos, cubierto de pátina amarillenta.

Trabajo de documentación fotográfica inédito presentado en la exposición \"Senderos Ancestrales de Memoria de la Mano del Abuelo\". Felino aguada ingiriendo un sapo Curiosidades en mi toldo.

Cómo si fuera una forma tutelar del toldo, en el ficus en la vereda de mi casa se formó la imagen de un cóndor, similar a los que documenté en el oriente catamarqueño en los aleros de la Mesada y de Mutupliana. Curioso Cactus Sorpresas en los Senderos Ancestrales de Memoria en el Oriente Catamarqueño Y realmente lo fue cuando documenté fotográficamente el curioso cactus con forma humana mientras transitaba con el guía y amigo José \"Pepe\" Castillo por las lomadas cercanas al Alero de La Mesada de Arriba, en el dpto.

Ancasti, Catamarca, NOA. Arte rupestre, misterio, tradición.

Como no podía ser de otra manera la curiosidad despertada cuando niño en la finca familiar de Icaño, promediando la década del 40 del siglo pasado, al escuchar las conversaciones y relatos mantenidas entre los \"culillos\" (curiosos, inquietos) Amalio Correa Soria (descubridor de los principales yacimientos ancestrales del oriente catamarqueño desde 1907), y mi abuelo paterno Basilio Avellaneda, signaron mi relación con el Arte Rupestre y la necesidad de documentar las \"pinturas de los antiguos\". Imagen: Salamanca de La Cueva del Diablo.

Dpto. Ancasti, prov. de Catamarca, Noroeste de Argentina Sorpresa en el Alero de Mutupliana.

Catedral de los Felinos. Sobre la significación en la cosmogonía andina de la representación del centro del mundo por un ojo central y las 4 cabezas del Felino marcando los 4 puntos cardinales, recibí la interpretación del dr.

Alberto Rex González cuando realicé, al pie de la excavación del Centro Ceremonial Aguada Choya 68, en Capayán, la entrevista que posiblemente sea el último aporte periodístico en vida que registra la síntesis final de décadas de estudio del destacado investigador sobre Aguada. En preparación, la publicación del libro con ese trabajo.

Imagen: Alero de Mutupliana, último con pictografías en el extremo sur de las Sierras de Ancasti antes de subsumirse en las Salinas Grandes en los límites entre las pcias de Catamarca, Córdoba y La Rioja. Un interrogante a develar en los Senderos Ancestrales de Memoria del Oriente Catamarqueño.

Un amigo me escribió contándome que en sus andanzas encontró en el casco de una antigua estancia cercana a Icaño en el dpto. La Paz, Catamarca, NOA, piezas que evidencian las inconfundibles torturas llevadas a cabo a esclavos.

Sostiene que pueden verse las cadenas embutidas en la pared y los grilletes, bastantes bien conservados. Agrego como hipótesis la posibilidad que el casco de la estancia sea de factura reciente y los elementos de sujeción sean para someter a la esclavitud a hacheros o trabajadores golondrinas.

¿Estuvieron los Jesuitas en el Oriente Catamarqueño? En la 2da. mitad del siglo XVI, luego de la fundación de Santiago del Estero, llegaron a La Paz el sacerdote jesuita Alonso Bárzaba y el sacerdote franciscano Francisco Solano.

Posiblemente desde las actuales ruinas de Ancastillo, vivieron y evangelizaron hasta la expulsión de los jesuitas en 1767. Los datos fueron aportados por la historiadora Gramajo,del Museo Arqueológico de Santiagodel Estero.

Cuando buscamos corroborar la información, nos dimos con la sorpresa que el edificio del museo sufrió la inundación del sótano donde estaban los archivos que testimoniaban la presencia de los jesuitas en el oriente catamarqueño. Ancastillo es el diminutivo de Ancasti: Cata, falda o ladera del cerro; An, arriba, alto, parte superior; quedando \"la ladera alta del cerro.

La merced en 1600, conocida como Los Varela o Los Pinto, pertenecía a los encomenderos de Santiago del Estero dueños de grandes extensiones de tierra con encomiendas de indios juríes. El misterio del Conjunto de la Muerte, Motivo central del Alero de Las Cuevas: a la izquierda y derecha, cabezas cercenadas de hombre y mujer; y al medio representación de un niño envuelto y con adornos cefálicos.

Esta imagen del conjunto de la muerte no lo pudimos referenciar en otros soportes en los registros arqueológicos del noroeste argentino Complejo Arqueológico de la Nueva o Altos de La Resfalosa, Ancasti, prov. de Catamarca. NOA, Maestros de Estilos o Shamanes Caminadores También como sorpresa encontramos, separados por kilómetros de distancia en los Senderos Ancestrales de Memoria del oriente catamarqueño, realizaciones en el arte o registros rupestres, con notable y singular similitud.

Documenté fotográficamente un ave en el Alero de la Mesada de Arriba en el dpto. Ancasti y una representación de notable parecido en la parte externa del Alero del Arroyo del Complejo Arqueológico de la Vieja Resfalosa en el dpto.

La Paz, prov. de Catamarca, NOA. Personaje del Sacrificador.

Documentación fotográfica. Inédita.

Encontré una particularidad a destacar en el Personaje del Sacrificador de la cueva oeste en el Alero de las 2 Cuevas del Complejo Arqueológico de la Nueva o Altos de La Resfalosa en Ancasti, Catamarca, NOA. Generalmente en el mundo andino, para destacar la jerarquía del personaje, se utiliza, entre otros símbolos, el recurso de representarlo sentado en una Banca Ceremonial o Tiana.

Tal el caso del felino del Alero del Palo Borracho en el sector este de la Nueva Resfalosa. En este caso el Sacrificador de las 2 Cuevas ha sido colocado en una especie de gran copa.

Debemos señalar que este recurso es inédito en el mundo andino. ¡Duro es el camino del crecimiento!

Empeñoso desarrollo del palo borracho que marca la entrada oeste del Alero de las Cuevas, en el Complejo Arqueológico de La Resfalosa en la pcia de Catamarca, noroeste de Argentina. Daño Antrópico Los diferentes aleros del Complejo Arqueológico del Campo de Las Piedras, en Catamarca, NOA, contienen manifestaciones pictóricas ancestrales de diversas culturas autóctonas.

La documentación fotográfica permitió ubicar el registro de la cosmogonía indígena que va desde los pueblos cazadores recolectores, agro alfareros, hasta el contacto con el español. En el llamado por los lugareños \"Casa de los Jipis\", la implementación de fogones para cocinar y calefaccionar, lamentablemente ubicados contra la pared que tiene un panel pictográfico, determinó con la generación de calor y el depósito de hollín, la pérdida total de las pinturas.

Son varios los daños antrópicos causados en los aleros del Campo de Las Piedras. Indudablemente atraídos por la abundancia de plantas de cebil, anadhenantera columbrina, de cuyas frutas en forma de vainas se extraen por molienda el polvo capaz de producir alteraciones de los estados de conciencia cuando se lo consume aspirado por la nariz, mezclado con bebidas fermentadas con maíz o vainas de algarrobo (chicha y aloja); tes preparadas por la pulpa del cactus o en formas de enemas.

Pero la degradación humana de estos invasores no tiene límites. En el caso del Alero de la Piedra del Dedo se aprecian los restos de huesos provenientes del cuatrerismo en las majadas de cabras.

En los Aleros de Los Cueros y en la Casa de los Jipis, a la par del hueco que utilizan como dormitorio y comedor, emplean el hueco siguiente como baño para sus necesidades fisiológicas. Curiosidades En los Senderos Ancestrales de Memoria del Oriente Catamarqueño del Abuelo.

Complejo Arqueológico de La Resfalosa, Alero de La Maternidad, pcia de Catamarca, Noroeste de Argentina. Imagen de una víbora cuidando huevos, realizada con trazos gruesos en pintura blanca lechoza.

La cola muestra un engrosamiento que podría estar indicando la existencia de cascabeles. Salamanca de Ramblones.

Particularidad: llama la atención el paredón de piedras aparentemente talladas que conforman un muro de más de 90 ms de altura por 110 me de largo, con características que mucho me hacen recordar a las mega construcciones rocosas de Perú y Bolivia. A diferencia de las Salamancas de La Candelaria (o Cueva Grande), Salamanca de Albigasta, Salamanca del Garzón, Salamanca de La Cueva del Diablo y Salamanca del Mojón, (que documenté hasta ahora en el oriente catamarqueño), la de Ramblones carece de las troneras que caracterizan a las anteriores.

La existencia de las troneras que posibilitan el desplazamiento del aire producido por los constantes vientos en las quebradas, permite suponer el origen de los sonidos que los lugareños atribuyen a las \"guitarreadas\" del Diablo y al ruido de cadenas que creen percibir. Material de la Exposición de documentación fotográfica \"Felinos y Shamanes en los Senderos Ancestrales de Memoria del Oriente Catamarqueño\", de próxima presentación.

Motegasta Historia, significado y arte rupestre. Fue una Merced de tierras concedidas por el gobernador Quiñones y Osorio, hacia 1619, a Nicolás Monte de Oca, que luego se la vende a Juan Pérez de Zurita, a los Varela y a los Maidana.

Motegasta: voz cacana GASTA, pueblo; MOTE, maíz cocido; y sería Pueblo del maíz cocido. Imagen: pies, camélidos, hacha ceremonial de cobre, guardas, punteados en línea, flor, figuras geométricas en el panel con manifestaciones pictóricas ancestrales de diferentes épocas del Alero de Motegasta, dpto.

La Paz, prov. de Catamarca, NOA.