Mientras la temperatura promedio de los océanos aumenta desde el siglo XIX, una “mancha fría” ubicada en el Atlántico Norte mantiene una tendencia opuesta. La zona, situada al sur de Groenlandia e Islandia, se ha enfriado durante los últimos 150 años y genera inquietud entre la comunidad científica.Una investigación publicada el 28 de mayo en la revista científica Geophysical Research Letters aporta nuevas evidencias sobre este fenómeno.

El estudio relaciona la anomalía con el debilitamiento de la Circulación Meridional de Revolvimiento del Atlántico (AMOC), una extensa red de corrientes oceánicas.Los investigadores del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, en Alemania, analizaron observaciones meteorológicas obtenidas mediante satélites, boyas y embarcaciones. Asimismo, combinaron esos datos con modelos climáticos para evaluar el comportamiento térmico del Atlántico.Los resultados mostraron que el enfriamiento no ocurre únicamente en la superficie.

También se detectó a profundidades superiores a los 1.000 metros dentro de la columna de agua.Ese hallazgo indica que la anomalía no puede explicarse solo por una mayor pérdida de calor en la superficie. Según los científicos, existe una disminución en el transporte lateral de calor dentro del océano.La investigación respalda la hipótesis de que la AMOC pierde fuerza.

Los autores señalaron que la denominada “mancha fría” constituye una señal compatible con el debilitamiento de ese sistema oceánico.¿Por qué preocupa el debilitamiento de la AMOC?La posibilidad de un colapso de la AMOC alcanzó notoriedad fuera del ámbito científico luego de el estreno de la película El día después de mañana en 2004. En esa producción, la interrupción de las corrientes oceánicas desencadena una nueva era glacial en cuestión de días.Aunque esa representación exagera la velocidad de los cambios, los científicos advierten que un colapso real tendría consecuencias severas.Entre los posibles efectos figuran alteraciones importantes en los patrones climáticos globales, un enfriamiento extremo en Europa y un aumento del nivel del mar en la costa este de Estados Unidos.Durante los últimos años, diferentes investigaciones han señalado indicios de que la AMOC podría debilitarse como consecuencia del cambio climático.Este sistema transporta agua cálida y salada desde el Golfo de México hacia el noreste a través del Atlántico.

En las latitudes del norte, el agua se enfría, se hunde y regresa hacia el sur por el fondo oceánico.Un debate científico que continúaLa posibilidad de un colapso de la AMOC sigue en discusión dentro de la comunidad científica. No obstante, el nuevo estudio fortalece las preocupaciones sobre la estabilidad futura de esta circulación oceánica.Los autores del trabajo señalaron que existen evidencias consolidadas sobre la presencia de un punto de inflexión en la AMOC.

También indicaron que investigaciones recientes detectaron diversas señales tempranas que sugieren una aproximación a ese umbral crítico.Según el artículo científico, las pruebas sobre el debilitamiento de la circulación representan una preocupación relevante para la sociedad y para la formulación de políticas públicas.*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión.

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