Gustavo Alfaro y Mauricio Pochettino, dos promesas para un solo partido en el Mundial 2026

Paraguay se mide con el anfitrión de la Copa del Mundo en el debut de los norteamericanos en el torneo. Mauricio Pochettino (izq.), DT de Estados Unidos, y Gustavo Alfaro (der.), estratega de Paraguay.TIMOTHY A.
CLARY DANIEL DUARTEMauricio Pochettino todavía recuerda ese día. En uno de los eventos previos al Mundial, el presidente Donald Trump se le acercó y le lanzó la pregunta. “Dime, ¿podrás lograr que quedemos campeones del mundo?”, se la soltó así.
El entrenador argentino sintió cómo se le secó la garganta. Tragó saliva, buscó una respuesta rápida y se lanzó al agua: “por supuesto, presidente”.
La anécdota la contó él mismo días antes del debut de Estados Unidos. La promesa, claro, es enorme.
¡Gigante! Pochettino, asegura, que respondió así porque realmente cree en las posibilidades de su equipo y porque considera que Estados Unidos tiene argumentos para competir contra cualquiera.
No obstante, ¿qué otra cosa habría podido decir? Mire más: Así quedó el grupo A del Mundial 2026 luego de las victorias de México y Corea del SurThe first step on Friday night. pic.twitter.com/rqvA99ihig— U.S.
Soccer Men's National Team (@USMNT) June 11, 2026 No muchos acompañarán al argentino en semejante apuesta, eso seguro. La tarea que tiene por delante es bien compleja.
Estados Unidos, que asimismo no llega en un nivel superlativo, no solo juega en casa. También carga con buena parte del peso de este Mundial.
Aunque la Copa del Mundo es compartida con Canadá y México, cerca del 80 % de los partidos se disputan en suelo estadounidense. El país vuelve a convertirse en el centro futbolístico del planeta, tal como sucedió en 1994, cuando inició a construirse aquella vieja promesa de transformar al fútbol en uno de los grandes deportes nacionales.
Algo cambió desde entonces. La MLS es hoy una liga más sólida, con mejores infraestructuras, más inversión y mayor visibilidad internacional.
No obstante, nunca terminó de convertirse en la potencia global que muchos imaginaron. El crecimiento fue evidente, pero la explosión definitiva nunca llegó.
Este Mundial vuelve a poner todos los reflectores sobre el país y sus posibilidades futboleras. Y no solo por lo que ocurra dentro de la cancha.
En las semanas previas al torneo, el país ha sido noticia por cuestiones políticas y migratorias que terminaron salpicando a la Copa del Mundo. Irán, por ejemplo, se vio obligado a establecer su concentración en México, a pesar de que sus partidos serán en Estados Unidos, ante las dificultades que puso el gobierno de Donald Trump para su estadía.
También se reportaron inconvenientes para representantes de Irak y casos puntuales, como el del árbitro somalí Omar Artan, que no pudo entrar al país. La FIFA ha intentado bajar el tono a la polémica, pero el debate ha estado presente durante toda la cuenta regresiva.
En un torneo que busca venderse como una fiesta global, la política también ha ocupado espacio en la conversación. Toda esa presión cae inevitablemente sobre la selección de Pochettino.
El entrenador argentino no solo deberá responder por los resultados de su equipo. También tendrá que sostener la ilusión de un país que quiere aprovechar su Mundial para demostrar que pertenece a la élite futbolística.
La promesa que le hizo a Trump parece entonces demasiado arriesgada. Más aún porque el primer examen no será sencillo.
Del otro lado estará una selección que llega en silencio, sin grandes titulares, pero con argumentos suficientes para convertirse en una de las revelaciones del torneo. Le puede interesar: Brasil vs.
Marruecos: fecha, hora y dónde ver en vivo a la canarinha en el Mundial FIFA 2026Paraguay aterriza en esta Copa del Mundo impulsada por una promesa muy distinta, con un tono completamente diferente. Gustavo Alfaro resumió hace pocos días el espíritu de la Albirroja en una declaración que rápidamente se volvió una bandera para los paraguayos: “Las potencias juegan desde las certezas, con planteles colmados de élite; nosotros, en cambio, jugamos desde la ilusión.
Vamos a respetar la identidad histórica de nuestro fútbol. Dejamos la pasión para las tribunas; nosotros en la cancha pondremos el corazón, la disciplina, el esfuerzo, nuestro talento, la garra y la humildad”.
En esas palabras hay una diferencia fundamental respecto al discurso de Pochettino. Mientras Estados Unidos habla de títulos imposibles, Paraguay habla de identidad.
Mientras unos cargan con la obligación, los otros parecen sentirse cómodos con la ilusión. LA SELECCIÓN PARAGUAYA VUELVE DESPUÉS DE 16 AÑOS A UN MUNDIAL Y LA VIDA ES HERMOSA!
¡VAMOS PARAGUAY CARAJO! pic.twitter.com/E2LHHKYT7K— Nicolàs Riveros. (@NicoRiveros22) June 12, 2026 La Albirroja vuelve a una Copa del Mundo después de 16 años de ausencia. Su última participación fue en Sudáfrica 2010, cuando alcanzó los cuartos de final y estuvo a un paso de las semifinales.
Desde entonces atravesó una larga travesía marcada por decepciones y eliminaciones prematuras. Alfaro cambió esa historia.
Recuperó la confianza de un país que había perdido la fe en su selección y construyó un equipo competitivo, disciplinado y muy difícil de superar. Paraguay llevó a cabo una eliminatoria notable y llega al Mundial como uno de los sudamericanos con mejor presente.
Tiene una forma de jugar reconocible, una tradición futbolística fuerte y referentes históricos que siempre han definido a la selección: orden táctico, intensidad, fortaleza física y una capacidad casi natural para incomodar a rivales que aparecen superiores sobre el papel. Mire más: Artistas y horarios de las inauguraciones de Canadá y Estados Unidos en el Mundial FIFA 2026Por eso, el estreno de Estados Unidos está lejos de parecer una formalidad.
Incluso podría convertirse en uno de los partidos más atractivos de toda la primera fecha. Un tropiezo del anfitrión tendría consecuencias deportivas y simbólicas.
Sería un golpe para el proyecto de Pochettino y también para la FIFA, que ha apostado buena parte del éxito comercial del torneo al mercado estadounidense. Los tienen consentidos.
La organización ha construido una Copa del Mundo pensada para ese público. Se ha visto en algunos ajustes reglamentarios, en las largas pausas de hidratación, en la producción televisiva y en un espectáculo que cada vez se acerca más a los grandes eventos deportivos estadounidenses.
Todo parece diseñado para maximizar la experiencia y la audiencia. La prueba definitiva llegará ahora.
Porque esta será también una inauguración. Una de las dos que todavía le faltaban al torneo.
Por primera vez en la historia de los Mundiales habrá tres ceremonias de apertura distintas. La principal ya marcó el inicio de la competición, pero Canadá tendrá la suya antes del duelo contra Bosnia y Herzegovina y Estados Unidos hará lo propio antes de enfrentar a Paraguay.
Es una imagen perfecta para describir esta Copa del Mundo: la más grande, la más ambiciosa y probablemente la más compleja que haya organizado la FIFA. Tres países anfitriones, 48 selecciones y 104 partidos.
El Mundial del futuro ya inició. Y en una de sus inauguraciones más importantes chocarán dos promesas muy distintas: la de un país que sueña con ser campeón y la de otro que simplemente quiere volver a creer.Siga a la nueva versión digital de la sección deportiva de El Espectador.El Espectador🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?
Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El EspectadorManténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.