León XIV se ha despedido de España este viernes con una última mañana de gestos a contracorriente, que rematan el gran mensaje político de este viaje. Antes de regresar a Roma con previsible retraso hacia las cuatro de la tarde (hora peninsular), ha dedicado la jornada a encontrar, dialogar y abrazar a migrantes en Canarias.

La visita del Papa ha interferido en la narrativa que se impone sobre inmigración desde la derecha y la ultraderecha con actos como los de esta mañana en Tenerife, en el centro de acogida Las Raíces, donde ahora mismo hay 753 personas. Con un público de cientos de africanos llegados en cayucos, ha escuchado sus testimonios y luego se ha dado un baño de abrazos, de contacto humano y de afecto.

Ha cogido niños y niñas en brazos que jugueteaban con su crucifijo. Ha hecho el gesto del six seven con uno de ellos en el escenario.

Ha paseado por sus barracones con literas, con internos intimidados e incrédulos de su presencia. Y, matiz significativo, la mayoría de estas personas son musulmanas.Seguir leyendo