León XIV insistió en acoger y humanizar la migración en una Europa que, con aval del Parlamento, insiste en deportar y perseguir a millones de personas que buscan refugio. Arguineguin (Gran Canaria) (Spain), 11/06/2026.- Pope Leo XIV (R) attends a meeting with immigrants from Africa and Latin America and representatives of organizations working with immigrants at the Port of Arguineguin in Gran Canaria, Canary Islands, Spain, 11 June 2026.

Pope Leo XIV is visiting Spain from 06 to 12 June 2026. (Papa, España) EFE/EPA/CIRO FUSCO CIRO FUSCOEn unas cuantas horas el viaje apostólico del papa León XIV habrá terminado. Se trató de una agenda de siete días en los que el sumo pontífice recorrió varias ciudades de España y aprovechó cada intervención pública para insistir en la necesidad de una respuesta más humana frente a la migración.Fue en esa misma semana cuando, paradójicamente, el Parlamento Europeo daba los últimos pasos para aprobar el nuevo Reglamento de Retorno de la Unión Europea.

La norma, que se votará la próxima semana, permite la detención de migrantes en situación irregular por hasta 24 meses y sienta las bases para trasladarlos a centros ubicados en terceros países, principalmente de África y Asia, antes de su expulsión definitiva.Puede interesarle: La respuesta incompleta de Chile ante el panorama migratorioDe aprobarse el proyecto, Europa iniciará la búsqueda de socios dispuestos a recibir estos centros de deportación. La fórmula es sencilla: ofrecer acuerdos comerciales, cooperación internacional o incentivos económicos a cambio de que otros países asuman una parte de la gestión de los migrantes expulsados de Europa.La discusión que se dio en el Legislativo va más allá de un debate político: en Europa hoy conviven cerca de 46,7 millones de migrantes.

Algunos de ellos llegaron bajo cierta estabilidad. La gran mayoría arribó forzada por situaciones extremas en sus países, como la represión y guerra civil desatadas en Siria desde 2011 o los desastres climáticos en África que obligaron a las familias a caminar continente arriba y nadar el mar Mediterráneo en busca de una costa que les ofreciera refugio.

El mensaje del papa se centró precisamente en recordar que Europa y sus líderes políticos tienen la responsabilidad no solo de recibir a estas personas que han llegado desde África, Asia y Latinoamérica, sino que es una responsabilidad del Viejo Continente garantizar su acogida e inclusión en el andamiaje social europeo. “Hoy hay nuevos mundos que ya no se dibujan únicamente en los mapas. Más que un asunto de solidaridad, es una responsabilidad garantizar la dignidad y el bien común a quienes migran”, afirmó León XIV.

Agenda de acogidaEn Madrid, por ejemplo, visitó un centro de acogida que atiende a 2.500 migrantes al año y, según constató el papa, ha ofrecido una mano amiga a familias enteras de África que, por atravesar un mar o una frontera y huir del peligro, pusieron su vida en riesgo. También hizo un acto de presencia en el muelle de Arguineguín, un espacio marítimo en Canarias que es recordado por haber atestiguado 2.760 muertes de migrantes que se ahogaron cruzando la ruta migratoria más mortífera del mundo por el Atlántico.

Su visita se centró principalmente en recordar que la migración, asimismo de un derecho humano que debe ser garantizado por todos los Estados en el mundo, es un fenómeno que debe ser manejado bajo un enfoque de humanidad, no de seguridad o de discriminación. “El trágico drama migratorio de hoy interpela la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional”, expresó el pontífice frente a 250 congresistas españoles durante la semana. Léase también: Abren 150 becas para colombianos residentes en EspañaAsimismo, recordó que prohibir y criminalizar la movilidad humana (justo como lo está haciendo el Parlamento) solo empeora el panorama migratorio.

El sumo pontífice enumeró varios casos en que impedir el ingreso causa un efecto contrario, pues obliga a los migrantes a buscar rutas más lejanas y peligrosas para ingresar a sus países de destino y, con ese cambio en la ruta, quedan expuestos a redes criminales, trata de personas, explotación sexual o al borde de la muerte, como sucedió en las costas de Lampedusa, isla italiana que hace dos meses vio fallecer de hipotermia a 19 migrantes que buscaban atracar en la bota itálica. “No basta gestionar llegadas, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. ¿Qué mundo hemos construido si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar una vida?”, subrayó el sumo pontífice.“Examen de conciencia”Para León XIV, Europa y el resto de continentes deben someterse a un examen de conciencia para que hablar de migración no implique discursos discriminatorios o “vulnerar la dignidad humana”.

Y es que en Europa se han instalado voces fuertes que proponen deportaciones y murallas más altas a quienes buscan pisar suelo europeo, tanto entre los estados miembros de la Unión Europea como en el Parlamento. Uno de ellos es el gobierno de Italia, a cargo de Giorgia Meloni y quien durante los últimos cuatro años ha impulsado políticas que impidan que miles de barcazas atraquen en sus puertos, lo que exacerba los riesgos especialmente para niños, mujeres y ancianos que transitan esas aguas.Puede interesarle: Las venezolanas que humanizan la diáspora a través del periodismoAl final de su recorrido por España, León XIV insistió en una idea que atravesó toda su visita: detrás de cada cifra migratoria hay personas que abandonan sus hogares por necesidad y no por elección.

Frente a una Europa que endurece sus fronteras y fortalece sus mecanismos de expulsión, el pontífice defendió una respuesta basada en la dignidad humana, la inclusión y la protección de derechos. “La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos”, concluyó. 👀📄 ¿Ya se enteró de las últimas movidas migratorias en Colombia, Latinoamérica y el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.