Ambos son sordos, ella lo invitó a tomar mate y en cuatro meses se enamoraron: "Sentí que era distinto"

María Laura Vautier no dudó. No esperó presentaciones, ni momentos perfectos, ni señales demasiado claras.
Supo, simplemente, que quería acercarse a él y lo hizo. Lo invitó a tomar mate casi sin conocerlo, con intuición y valentía.
En síntesis, aquello que a veces define el rumbo de una historia.“Desde el primer momento me pareció una persona hermosa, de esas que transmiten algo especial. Ese día sentí que era alguien distinto, como un ser de luz, no tiene nada de maldad y es una persona muy sana”, recuerda.Del otro lado estaba Ramiro Álvarez, también mendocino, también atravesado por una vida en la que la discapacidad auditiva nunca fue un detalle menor.
Él es hipoacúsico; ella, sorda profunda. Dos recorridos distintos, pero con un punto en común: haber tenido que enfrentar, desde muy chicos, un mundo que muchas veces no está preparado para incluir.Ese primer encuentro fue sencillo, casi cotidiano.
Pero lo que vino después fue creciendo sin esfuerzo, con una naturalidad que todavía hoy los sorprende: “Se dio todo muy natural. Hoy somos muy compinches, siempre estamos juntos, compartimos mucho y nos acompañamos en todo”, cuenta ella.No hubo saltos bruscos, ni declaraciones grandilocuentes.
Cuatro meses de salidas tranquilas, de charlas, de miradas, de conocerse sin presión. Y después, casi como una consecuencia inevitable, el vínculo se volvió amor.Hoy llevan cinco años juntos.
Tres de convivencia. “En junio cumplimos cinco años, de los cuales tres convivimos. Me encanta vivir con él y compartir nuestro día a día”, dice, y en esa frase aparece algo más profundo que el tiempo: la elección.
Porque lo que construyeron no es solo una pareja, sino una forma de estar en el mundo.A lo largo de la relación, el amor no fue solo compañía, sino también sostén en momentos donde la vida se volvió cuesta arriba.“En varios momentos difíciles nos apoyamos mucho. Cuando uno no estaba bien, el otro siempre estuvo para acompañar, escuchar y dar fuerzas.
Nuestro amor no es solo estar juntos, sino ayudarnos a crecer, a confiar más en nosotros mismos y a salir adelante”.En su caso, uno de esos momentos estuvo marcado por la frustración laboral, por la falta de oportunidades y por el desgaste emocional que eso implica.Las frustraciones, el apoyo constante y el síndrome de comedor“Hubo momentos en los que me sentía muy frustrada por no conseguir trabajo, y él estuvo ahí, apoyándome, dándome confianza, empujándome a seguir. Y yo también estuve para él en lo que necesitaba”, advierte.No es una relación idealizada.
Es una relación real, donde ambos atraviesan dificultades, pero eligen no soltarse: “Nos fortalecemos mutuamente todos los días. Somos un gran equipo para luchar con todo.
Nunca nos agachamos, seguimos adelante”, continúa ella.La idea de equipo atraviesa toda su historia, son dos personas que se sostienen, y eso se vuelve especialmente visible en los detalles. En esas situaciones cotidianas donde la discapacidad auditiva aparece con más fuerza, no como una etiqueta, sino como una experiencia concreta.“Cuando estamos en reuniones, él puede escuchar sin problemas, pero a mí me cuesta mucho y a veces me pierdo en las conversaciones.
Entonces él siempre se toma el tiempo de explicarme, de contarme de qué están hablando”, relata. María Laura, de todos modos, tiene doble implante coclear.Ese gesto, que parece simple, tiene un peso enorme, porque muchas veces, en esos mismos contextos, lo que aparece es lo contrario: la exclusión, el “después te cuento”, el “no es importante”. “Nunca me expresó eso.
Nunca. Y eso hace toda la diferencia”, dice.María Laura incluso le pone nombre a esa sensación que atraviesan muchas personas sordas: “síndrome de comedor”. “Es cuando estás en una mesa y no entendés nada, y preferís irte porque no querés ser un adorno.
Yo soy una persona que ama charlar, participar, compartir”, se define.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.