Han pasado... ¿Cuántos?

¿Cien años? Y la curva que siempre inspiró a Gaudí sigue causando sensación y tendencia.

Igual que en la naturaleza no existen los ángulos absolutos y pocas veces vence la línea recta, la voluptuosidad del viento sobre la piedra y el oleaje mineral de las fachadas modernistas se perciben en la joyería de hoy, que bien podría haber sido la de ayer y serviría para siempre.Seguir leyendo...