Los familiares de personas desaparecidas no solo buscan a sus seres queridos, también el apoyo de las autoridades; no obstante, el respaldo llega insuficiente o tardío, siendo los colectivos los que cubren estos vacíos institucionales.Este tipo de agrupaciones se organizan para llevar a cabo búsquedas en campo, brindar acompañamiento a las víctimas indirectas y exigir avances en las investigaciones de cada caso, convirtiéndose en el principal motor para la localización de los desaparecidos.'Lirios Buscadores' surgió precisamente de esta escasa voluntad de las autoridades para impulsar diligencias y seguimiento efectivo. Fue fundado hace seis meses en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, por Narayani Ramírez y Karla Lechuga, luego de la desaparición de Jeshua Cisneros en 2025.

Autoridades trabajan lento y solo bajo insistencia, acusan colectivosEn entrevista a MILENIO, Narayani —prima de Yudhisthir Piña Villarruel, desaparecido en la Ciudad de México, cuyo cuerpo fue hallado en el municipio de Tultitlán en 2024— declaró que la Comisión Nacional de Búsqueda ha mostrado mayor disposición para colaborar con el colectivo; en contraste, con la Comisión Estatal de Búsqueda ha resultado más difícil, al igual que con la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM)."La fiscalía (estatal) es la institución más complicada y nefasta; el (4 de junio) tuvimos una mesa de trabajo con el vicefiscal del Estado de México (Martín Marín Colin). Esta mesa la conquistamos a raíz de un plantón que realizamos en Segob, donde (la secretaria) Rosa Icela (Rodríguez), en una reunión, dio la instrucción a la fiscalía de atender a Lirios Buscadores."No obstante, a pesar de que fue una instrucción directa, aun así no hay voluntad (...) de generar avances en la investigación de cada uno de los casos", indicó.Asimismo, declaró que existe una minuta de 32 acuerdos firmados con la fiscalía, de los cuales únicamente se han cumplido cuatro, pues incluso trámites básicos como la entrega de copias de las carpetas de investigación requieren insistencia."Es muy complicado, es muy lento, obstaculizan, no quieren trabajar, necesitan y dependen de que estemos presionando continuamente, y pues eso también significa, obviamente, un desgaste para 'Lirios'."Tenemos seis meses agrupados como colectivo y hemos hecho múltiples manifestaciones; venimos de un plantón en abril, ya es junio y no tenemos avances.

Al contrario, las autoridades tienen una actitud incluso muy grosera con nosotras."En la mesa de trabajo nos trataron de ignorantes por manifestar el estatus de los casos. Nos decían que nosotras no comprendíamos el estatus de las carpetas porque no éramos abogadas.

Y así nos traen, nos tratan de mentirosas, de ignorantes, y solamente nos dan palmaditas en el hombro", añadió. Sin justicia ni avancesPor otro lado, se reclama que en algunos casos no se ha dado con el paradero de las víctimas pese a existir personas detenidas relacionadas con las desapariciones.En este señalamiento se inscribe Juan José Velázquez, desaparecido el 21 de septiembre de 202; su tía, Carolina López, declaró que la prioridad de los familiares, antes que cualquier resultado judicial, es encontrarlo; no obstante, hay tres personas capturadas relacionadas con los hechos, y todavía se desconoce dónde está.Se sabe que los teléfonos de Juan José y de los presuntos responsables permanecieron juntos durante un periodo de tiempo considerable el día de la desaparición, lo cual se considera una evidencia importante para avanzar en las investigaciones, pero los detenidos no han proporcionado información."Si el Estado hiciera su trabajo, nosotros como familia no deberíamos estar pasando por este tipo de situaciones lamentables.

No es fácil, después de tener a un miembro de tu familia desaparecido, llevar una vida igual."Yo creo que todas y cada una como familias te podríamos decir que lo que nosotros pretendemos es encontrar a nuestro familiar, de verdad, encontrarlo, y en un acto de confianza que la justicia haga lo que tiene que hacer, porque imagínate una persona que desaparece a otra persona y lo hace con tal impunidad y lo dejan en libertad, ¿a qué estamos expuestos?", contó a MILENIO Carolina López.Sueños truncados para dedicarse a la búsquedaLa falta de acción de las autoridades también recae en el proyecto de vida de quienes tienen que asumir la búsqueda; por ejemplo, Brian Alexander Caballero, de 23 años, tomó responsabilidades económicas y familiares luego de la desaparición de su padre, Brian Caballero Rosales, el 6 de septiembre de 2025 en la colonia Infonavit Norte, Cuautitlán Izcalli.El joven es el mayor de sus hermanos, por lo que se vio en la necesidad de buscar un trabajo para sostenerlos económicamente, el cual, al mismo tiempo, le permitiera realizar las diligencias en campo. "Mi papá era la cabeza de la familia y, al no estar, pues, se tienen que cumplir con muchas cosas que él cumplía en la casa."Me afectó a mí y a mis hermanos porque somos jóvenes.

Tenemos que abandonar la escuela, nuestros sueños y metas para ser buscadores. Y es un tema que, pues, por parte de las autoridades no hay un apoyo, no hay algo que le dé ese acompañamiento o ese apoyo a los miles de niños que se quedan solos a causa de estas desapariciones", expresó Brian.La apatía y la revictimizaciónPor su parte, Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, contó a MILENIO lo difícil que resulta el trabajo de búsqueda.Declaró que el protocolo establece que, ante una desaparición, lo primero es denunciar y realizar pruebas de ADN; no obstante, la experiencia de las madres contradice la "localización inmediata"."Ellos (las autoridades) solamente observan y apoyan en acompañamiento.

La búsqueda la hacemos normalmente las familias. Nosotras excavamos, buscamos, caminamos".Incluso ante un hallazgo, la carga administrativa sigue recayendo en ellas.

Aunque las autoridades estén presentes en el sitio del descubrimiento, son las madres quienes deben realizar la llamada al 911 y gestionar los reportes oficiales. "Hasta eso nos dejan para que nosotros lo hagamos".Los retos que enfrentan las madres buscadoras no son solo logísticos o de seguridad; pueden llegar a ser económicos y sociales.

"En ocasiones, nosotras tenemos que escoger: nos alimentamos, nos hidratamos o echamos la gasolina a nuestras camionetas para avanzar más en la búsqueda. Es bien difícil tener que estar entre la espada y la pared".A esta precariedad se suma la falta de empatía de una parte de la sociedad que, lejos de solidarizarse, opta por la revictimización."Nos critican, dicen que somos unas malas madres, que si hubiéramos cuidado a nuestros hijos no nos estaría pasando esto".

El país contabiliza más de 134 mil desapariciones, siendo Jalisco uno de los estados con más registros, donde se han documentado casos de desaparición forzada mediante falsas ofertas de trabajo.A unas horas del inicio del Mundial 2026, los familiares siguen llevando a cabo acciones con el objetivo de hacer visible esta crisis entre los turistas que acudirán a la justa deportiva. ksh