El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se ha despedido del Papa León XIV a pie de pista y le ha agradecido su visita a Catalunya, que "ha vuelto a tener un papel en Europa y en el mundo". El líder del Ejecutivo catalán ha hecho referencia así a la inauguración y bendición de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia que el pontífice ofició ante miles de personas y con la que Barcelona "iluminó el mundo", no solo con la luz de la cruz que corona los 172,5 metros de altura de la torre, sino también con un espectáculo que, según Illa, "emociona todavía hoy".

"Le he agradecido su comprensión, su sensibilidad con la realidad y con la cultura catalana", ha explicado desde el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona - El Prat en una atención a periodistas después de que León XIV embarcara en el avión que le trasladará a Canarias, donde terminará su viaje apostólico a España. El presidente catalán también le ha agradecido los mensajes que ha transmitido, ya que "reafirman los valores del humanismo" y los de una sociedad "tolerante, abierta, diversa y acogedora en los valores de la justicia social".

Durante los dos días que ha pasado en la comunidad autónoma, Robert Prevost ha abordado asuntos espinosos, como la migración, la violencia de género, la salud mental, la soledad y el abandono de la tercera edad o la reinserción de los presos. Asimismo, ha hecho referencia explícita a la "violencia contra la mujer", que ha llamado a "combatirla como sociedad" luego de alertar la lacra que suponen los "feminicidios".

También ha abordado la necesidad de que la salud mental sea "prioritaria en el sistema sanitario" y no permitir "la soledad y el abandono" a las personas de la tercera edad."Son mensajes con los que yo me siento identificado", ha dicho Illa, que ha destacado que la visita y las palabras del del Papa animan a Catalunya a seguir siendo "un país ambicioso, abierto y con voluntad de abrirse y explicarse al mundo". Asimismo, ha defendido la actuación del Govern durante la visita, asegurando que se han atendido "los criterios de un estado aconfesional", pero que también "respeta y valora la visita de un jefe de estado y del líder de la Iglesia católica".

"Creo que hemos hecho el que teníamos que hacer", ha añadido.