Gustavo Cochet en las páginas de El Litoral: arte, exilio y memoria

FUNES.— Junio de 1978. El Litoral visitó a Gustavo Cochet en su casa de Funes .
El artista ya había pasado largamente los 80 años, pero seguía trabajando, firme, frente al caballete. A través de esa entrevista y de la despedida publicada luego de su muerte un año después, el diario dejó testimonio de los últimos meses de vida de un pintor, grabador y docente que atravesó guerras, exilios y todos los cambios culturales del siglo pasado .
En aquel final del otoño de 1978, cuando un cronista de El Litoral llegó hasta la casa quinta de Cochet en Funes (a pocos días de que este cumpliera sus 84 años), nadie imaginaba que esas palabras serían uno de sus últimos retratos públicos . Mario Cerati, el autor de la nota, encontró a Cochet acompañado por su esposa Francisca Alfonso , compañera inseparable de vida.
Lo que registró, asimismo de la semblanza de un noble anciano, fue el retrato de una generación entera. Rosario, Europa y la Guerra Civil Española La vida de Cochet es inseparable de los grandes movimientos históricos del siglo XX.
Nacido en Rosario en 1894, hijo de padre francés y madre argentina, creció en un entorno rural. Su formación inició junto a César Caggiano y continuó con Valentín Thibon de Libian y Walter de Navazio.
No obstante, el cambio fue en 1915, cuando partió de viaje. Barcelona fue la primera escala.
Allí trabajó en el taller de restauración de José Dalmau, cuya galería había exhibido obras de Pablo Picasso, Joaquín Torres García, Isidre Nonell y Joan Miró. Allí, Cochet llevó a cabo su primera muestra.
La experiencia europea continuó en París, donde asistió al taller de Maurice Loutreuil y desarrolló una obra con la mirada en los suburbios y los sectores populares de la ciudad. Aquellas escenas anticipan una característica que lo acompañaría durante toda su carrera, que es la atención hacia la vida cotidiana y las personas comunes .
El realismo En la entrevista publicada por El Litoral, Cerati definía a Cochet como un artista que había elegido el realismo " por dictado de su temperamento y por violenta reacción contra males que encuentra en los 'ismos' sucesivos". La frase permite entender mejor su producción.
Mientras el siglo XX avanzaba hacia las vanguardias, las abstracciones y las rupturas, Cochet seguía vinculado a una tradición figurativa de índole humanista. Esa fidelidad no tenía nada que ver con el desconocimiento de los cambios artísticos de su tiempo.
De hecho, Cerati observaba que reconocía "el real valor del modelado cromático de Cézanne o la importancia expresiva de las exaltaciones del color de Van Gogh ". Su obra se creó en ese punto de equilibrio, una mirada abierta a las innovaciones modernas, pero comprometida con la representación de la experiencia humana concreta.
Paisajes rurales, naturalezas muertas, escenas urbanas, retratos y trabajadores formaron un universo visual donde la observación directa conservó siempre el centro . Un magisterio artístico La relación de Cochet con Santa Fe es uno de los capítulos más significativos de su biografía.
Durante gran parte de la década de 1940 residió en la "cordial". Desarrolló una intensa actividad docente y artística que contribuyó a subrayar una tradición realista dentro del campo cultural santafesino.
En 1943, el Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez celebró las Bodas de Plata de su trayectoria artística, reconocimiento que evidencia el prestigio alcanzado dentro del ambiente cultural de la región . Posteriormente ejerció la docencia en la Facultad de Arquitectura de la UNL y más tarde en la UNR.
Desde esos espacios transmitió conocimientos adquiridos durante décadas de trabajo como pintor y restaurador . Aquella dimensión pedagógica aparece reflejada en la necrológica que El Litoral publicó luego de su fallecimiento en 1979.
El diario aseveró: "con la muerte del pintor Gustavo Cochet desaparece una de las últimas figuras de la bohemia creadora que enaltecieron el arte nacional". Pero el homenaje fue más allá de la valoración de su producción artística.
"Fue maestro en todo el sentido que genéricamente se da a la palabra" , destacó El Litoral. La vida cotidiana en arte Si la pintura ocupó un lugar central en su carrera, el grabado fue el territorio de sus principales desvelos.
Desde 1923 experimentó con distintas técnicas gráficas: aguafuerte, buril, litografía y xilografía . Publicó libros como "El grabado, historia y técnica" y un estudio dedicado al caricaturista francés Honoré Daumier.
Cerati describe en 1978 ese universo. "Allí están impresas las estampas que nos dan su mundo de todos los días: su hijo que duerme, su mujer mientras cose, su calle desierta, la ciudad silenciosa o envuelta en el bullicio de una feria ".
Mientras buena parte del arte moderno buscaba representar conceptos, rupturas o experimentaciones formales, Cochet seguía mirando los momentos mínimos de la existencia. El hombre que seguía pintando La entrevista de junio de 1978 encuentra a Cochet en el último año su vida.
Lejos de la imagen convencional d
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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