Continuidad o cambio: los candidatos que buscan reemplazar a Petro

Elecciones Colombia 2026: últimas noticias de los comicios presidenciales del 31 de mayo¿Quién podría ser el “sucesor” latinoamericano de Pérez de Cuéllar al frente de la ONU?De los 11 nombres escritos en la boleta de votación para las elecciones presidenciales de este domingo en Colombia, las opciones se han reducido a tres: el izquierdista Iván Cepeda, el derechista Abelardo de la Espriella y la uribista Paloma Valencia. Si somos más estrictos con los números que han dado las encuestas, el próximo presidente estará entre los dos primeros que, seguramente, deberán disputar una segunda vuelta.
Pero como ya sabemos, nada está dicho hasta el final y los latinoamericanos estamos acostumbrados a las sorpresas.La campaña, como ya se avizoraba, polarizó al país en torno a la figura polémica del presidente Gustavo Petro. El petrismo y el antipetrismo se convirtieron en protagonistas y trazaron la línea, pero también dividieron a la derecha, que se presenta con dos opciones: una derecha tradicional y afín al exmandatario Álvaro Uribe, con Paloma Valencia; y la otra más populista y cercana a Bukele, Milei y Trump, representada por De la Espriella, un mediático abogado millonario que se convirtió en la novedad de esta elección.“Abelardo de la Espriella basó su campaña en la figura del ‘outsider’, del antipolítico, del hombre exitoso en los negocios, y él ha sabido capturar a las voces de derecha críticas con el gobierno pero que no les convencía la opción de Paloma Valencia”, expresa a El Comercio Juan Nicolás Garzón docente de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, en Bogotá.Del lado oficialista está Iván Cepeda, un político en las antípodas del histrionismo de Gustavo Petro.
Parco y de hablar pausado, el candidato lleva una larga trayectoria en la izquierda del país y ha venido liderando los sondeos desde hace meses, aunque en los últimos días de silencio electoral las cifras que se han difundido bajo la mesa -como ocurre en el Perú- han revelado que la brecha entre el oficialista y de la Espriella se ha acortado, e incluso en algunos casos ponen al derechista en primer lugar. “Cepeda ha sido un candidato muy poco mediático porque él no es una persona particularmente carismática. Por un lado, no se ha prestado a hacer política al estilo TikTok, pero del otro lado, también se ha negado a debatir con sus contendientes, y eso ha generado muchas dudas”, sostiene la politóloga Carolina Galindo Hernández, profesora de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario en Bogotá. “La campaña de Iván Cepeda ha ido de la mano de los éxitos y los cuestionamientos del gobierno de Petro.
Pero de todas maneras hay un sector de la izquierda que no es la base del petrismo, pero que comulga con las tesis de izquierda y que, por ello, apoya a Iván Cepeda quien, asimismo, tiene un recorrido político extenso como congresista y defensor de derechos humanos”, señala Garzón.En tanto, el centro político se ha seguido diluyendo y con escasas posibilidades de reconstituirse en el corto plazo.Sin duda, el tema de la violencia y la inseguridad se ha convertido en prioritaria para los colombianos. El año pasado, el inicio de la carrera presidencial se empañó luego de el asesinato de Miguel Uribe Turbay, entonces precandidato del uribista Centro Democrático y quien se perfilaba como el abanderado de la derecha conservadora.
Su muerte a manos de las disidencias de las FARC, asimismo de múltiples atentados contra militares y civiles, mostró cómo los grupos armados se han venido fortaleciendo en los últimos años, sobre todo luego de la fallida estrategia del presidente Petro de negociar con las diferentes organizaciones criminales. La expansión de estos grupos, vinculados al narcotráfico, ha sido una de las cuentas pendientes de Petro.
Mientras Cepeda, quien fue uno de los principales negociadores y caras principales de la ‘paz total’, insiste en continuar con el diálogo, tanto De la Espriella como Valencia han señalado que no habrá más acercamientos y, por el contrario, han hablado de militarización y de creación de megacárceles. Otro de los problemas acuciantes en el país es la salud, una crisis marcada por la escasez de medicinas, la dificultad para conseguir citas médicas y las millonarias deudas de las EPS, que han hecho colapsar el sistema sanitario.No obstante, Petro ha sabido apelar a su base fiel y, pese a las denuncias de corrupción en su entorno, incluso en su propia familia, el mandatario ha endosado el apoyo que mantiene -y que ha subido en el último año- hacia Cepeda.
Y el apoyo presidencial no ha sido soterrado, sino completamente evidente, pese a que la ley electoral se lo impide. “En medio de todos los errores, los escándalos de corrupción y la incompetencia del gobierno en algunas áreas, hubo una medida que fue muy popular y que amarró una parte del electorado a Iván Cepeda, que fue la subida del salario mínimo en 23%, una movida estratégica pues no se hizo un año antes o dos, sino justo el pasado diciembre, previo a las elecciones”, comenta Galindo.Mientras la izquierda ha cerrado filas con Cepeda, la derecha sí llega dividida a la elección y con una idea cada vez más recurrente: el adiós del uribismo. Paloma Valencia no logró contrarrestar la figura de Abelardo de la Espriella, que apeló a ese discurso que ya se ha vuelto la norma entre la derecha populista: diferenciarse de la política tradicional y presentarse como el verdadero representante del antiprogresismo.“Abelardo logró capturar a ese grupo significativo que es la otra mitad del país que no está de acuerdo con Petro, que lo critica y desconfía de él.
Es una figura carismática, con un discurso que a mucha gente le suena, porque es el discurso del líder populista de derecha: mano dura, seguridad, recuperar el país, tomar acciones contundentes. Así como Petro en su momento habló de los ‘nadie’, Abelardo habló de los ‘nunca’, los que nunca han gobernado, los que no están amarrados con la política tradicional, y eso ha calado”, dice Garzón.
Para Carolina Galindo, no se trata de que Colombia haya pasado la página del uribismo: “La sociedad colombiana sigue siendo profundamente conservadora. El peso de la figura de Álvaro Uribe sigue siendo muy importante, pero lo que yo veo aquí es un replanteamiento, una división entre el uribismo puro y un ala mucho más radical”.Con este panorama, los colombianos deberán definir cuál será el rumbo que tomará su país: seguir el camino petrista o girar hacia la derecha.
No obstante, de pasar a segunda vuelta, es probable que la base del presidente no sea suficiente para garantizarle una victoria total a Cepeda. Como señala Galindo, a pesar de sus diferencias actuales, la derecha se unirá en el balotaje para evitar que la izquierda siga en el poder. “Para que el oficialismo se mantenga, necesita ganar en primera vuelta.
Si no, es muy probable que demos un giro a la derecha”.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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