Más estímulos, menos descanso: así afecta la primavera a algunas mascotas

La primavera no solo cambia las rutinas de las personas, para muchos perros y gatos, el aumento de horas de luz, la subida de temperaturas y la mayor actividad en la calle pueden suponer una sobrecarga de estímulos difícil de gestionar. Más ruidos, más olores, más presencia de personas y animales en parques y terrazas, cambios de horarios y alteraciones hormonales pueden hacer que algunas mascotas se muestren más inquietas, irritables o reactivas durante esta época del año.Según Imke Marks, experta en nutracéutica animal y fundadora de la marca española de suplementación para mascotas Mooiza, esta ansiedad estacional es más habitual de lo que puede parecer y suele aparecer o intensificarse en periodos de cambio, como la primavera."El oído y el olfato de perros y gatos son mucho más sensibles que los nuestros", explica.
"Lo que para nosotros puede ser un simple cambio de ambiente, para ellos puede convertirse en una sobrecarga constante de estímulos".Esa acumulación de información ambiental puede mantener al animal en un estado de alerta sostenida. En perros, puede manifestarse con ladridos excesivos, hiperactividad, nerviosismo, dificultad para relajarse o conductas destructivas.
En gatos, los cambios pueden verse en una mayor vocalización, inquietud, alteraciones del descanso o comportamientos territoriales."Cuando reciben demasiados estímulos a la vez y no tienen momentos de descanso, muchos animales entran en un estado de tensión constante que acaba afectando a su comportamiento", añade la experta.El cambio de estación también puede alterar los ritmos biológicos. Al igual que ocurre con las personas, el aumento de horas de luz y los ajustes en los horarios pueden influir en el descanso de perros y gatos.
Si duermen peor o se modifican sus rutinas de paseo, comida o actividad, algunos animales pueden mostrarse más sensibles al estrés.Hay mascotas que necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios de estación"Cuando descansan peor, están más sensibles, más irritables y gestionan peor el estrés", señala Marks. "Muchas veces vemos perros más inquietos en primavera y pensamos que simplemente tienen más energía, pero detrás puede haber una alteración de su rutina en cuanto a la hora de paseo o la de comer".La especialista recuerda que no todos los animales se adaptan al mismo ritmo.
Los perros y gatos más sensibles, con antecedentes de ansiedad o con dificultades para gestionar cambios, pueden necesitar una transición más progresiva hacia las nuevas rutinas de primavera. "Hay mascotas que necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios de estación", apunta.
"En primavera, esa adaptación puede traducirse en más inquietud, más nerviosismo o incluso cambios en su apetito".En el caso de los gatos, la primavera puede estar asociada asimismo a una mayor actividad hormonal, especialmente en animales no esterilizados. Esto puede traducirse en maullidos más frecuentes, marcaje, inquietud, comportamientos territoriales o peor descanso.
"Muchos propietarios notan que su gato está más nervioso, vocaliza más o duerme peor en primavera", explica Marks. "En muchos casos, la explicación está en el aumento de la actividad hormonal propio de esta época".A estos factores se suman molestias físicas propias de la estación, como alergias, presencia de polen o picaduras de pulgas y garrapatas.
Estos problemas pueden provocar picor, incomodidad y alteraciones del sueño, lo que a su vez puede aumentar la irritabilidad del animal. La experta también advierte de que aumentar la actividad al aire libre no siempre es beneficioso si se hace de forma brusca o sin tener en cuenta el perfil del animal.
"Los perros con ansiedad por separación, miedo a otros perros, sensibilidad al ruido o dificultades para adaptarse a los cambios, necesitan una adaptación gradual para no sentirse sobrepasados", señala.Los perros con ansiedad por separación o miedos, necesitan una adaptación gradual para no sentirse sobrepasadosPara reducir el impacto de estos cambios, los especialistas recomiendan mantener rutinas estables, respetar los tiempos de descanso, ofrecer zonas tranquilas dentro de casa, adaptar los paseos a la tolerancia del animal y evitar una exposición excesiva a estímulos. El ejercicio moderado puede ayudar, siempre que no se convierta en una fuente adicional de estrés.Marks también defiende que, en algunos casos, el apoyo nutricional puede formar parte de una estrategia más amplia para ayudar al animal a gestionar mejor los cambios estacionales.
"No se trata de sedar ni de apagar al animal, sino de ayudarle a afrontar mejor el estrés y recuperar la calma de forma natural", explica."Con el apoyo adecuado, la primavera no tiene por qué convertirse en una época de estrés y puede ser, de hecho, la estación que más disfruten", concluye Imke Marks.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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