Charo López acudió a La noche de Aimar para hablar de su trayectoria y no esquivó los temas más incómodos. Aimar Bretos le preguntó por su belleza y por cómo había condicionado su vida, y la actriz lo reconoció sin rodeos: "Es tu tema que ha estado presente toda mi vida y del que sigo hablando desde las dudas y la inseguridad".López recordó que de joven la belleza le abría puertas: "Te facilita muchas cosas, para los amigos, para el amor, para el colegio.

Ser guapa era un pasaporte a la felicidad". Pero también tuvo un lado oscuro.

Un director, luego de una toma que ella consideraba redonda, solo supo decirle que estaba muy guapa: "Lo hubiera matado. Esas cosas son horribles".Sobre los desnudos, fue tajante: "Yo soy estrecha y reprimida".

Nunca accedió a rodarlos y lo pagó caro en reputación. "Entre directores, operadores y productores comentaban 'esta no'", recordó.

Sobre las compañeras que los justificaban, fue directa: "El desnudo justificado es una mentira".La actriz relató cómo unos productores italianos la engañaron cuando tenía 21 años. Le prometieron que no habría desnudos, pero una vez en Italia cambiaron las condiciones: "El director expresó que me desnudase y que saliera, y yo decía que no, que de qué estaba hablando".

Su respuesta fue inmediata. "Me volví para Madrid", zanjó.López confesó que aquella situación no fue un caso aislado: le llegó a ocurrir hasta en dos ocasiones.

La actriz lo contó sin dramatismo, como parte de una industria que, según ella, tenía una obsesión con el desnudo que "vosotros no habéis vivido".