¿Hay que afeitar a los gatos en verano? Lo que dicen los profesionales para cuando llega el calor

En cuanto llegan las primeras olas de calor, muchos cuidadores de gatos se cuestionan que, si nosotros usamos ropa ligera, ventiladores y sombra para soportar las altas temperaturas, ¿no sería lógico quitarles parte del pelo a los gatos para que estén más frescos?La idea parece tener sentido a simple vista, especialmente cuando se trata de gatos de pelo largo que, a nuestros ojos, parecen llevar puesto un abrigo en pleno verano. No obstante, los especialistas en peluquería felina coinciden en que, en la mayoría de los casos, afeitar a un gato no solo no le ayuda a combatir el calor, sino que puede acabar provocando el efecto contrario.Eso no significa que el pelaje deba ignorarse durante los meses más cálidos.
El cuidado del manto sigue siendo importante, aunque las herramientas recomendadas suelen ser muy distintas a las máquinas de cortar pelo.Afeitar y recortar: dos cosas diferentesLo primero que conviene aclarar es que no es lo mismo afeitar a un gato que recortarle el pelo. Cuando se habla de afeitar, normalmente se hace referencia al uso de máquinas eléctricas para eliminar gran parte del pelaje o incluso dejar la piel prácticamente expuesta.
Es lo que ocurre en cortes muy conocidos como el llamado “corte león” que se practica en razas de pelo largo, en el que se rasura la mayor parte del cuerpo y se conserva el pelo de la cabeza, parte de las patas y la punta de la cola.Por el contrario, un recorte consiste en acortar ligeramente el manto sin eliminarlo por completo, generalmente con tijeras. Este tipo de arreglo puede realizarse para reducir el exceso de pelo, facilitar el cepillado o eliminar zonas problemáticas donde se acumulan nudos y apelmazamientos.La diferencia es importante porque muchos de los riesgos asociados al afeitado no aparecen cuando únicamente se realiza un recorte moderado y bien planificado.El pelaje no le da calorUno de los errores más extendidos es pensar que el pelo funciona como un abrigo permanente que hace que el gato pase más calor pero, en realidad, el pelaje cumple una función mucho más compleja.
El pelaje actúa como una capa aislante capaz de moderar la temperatura en ambas direcciones, es decir, que en invierno ayuda a conservar el calor corporal, pero en verano también protege frente al calor ambiental excesivo.Entre los pelos se forma una fina capa de aire que sirve como barrera frente a las temperaturas externas. Asimismo, el manto protege la piel de la radiación solar directa y favorece la circulación de aire cerca de la superficie corporal.
Por este motivo, eliminar completamente el pelo dificulta algunos de los mecanismos naturales que utilizan los gatos para mantenerse confortables durante los meses cálidos.Por qué puede ser contraproducenteUno de los inconvenientes más evidentes es el aumento del riesgo de quemaduras solares. A los gatos les gusta tomar baños de sol y pasan buena parte de su tiempo descansando cerca de ventanas o terrazas, quedando mucho más expuestos a la radiación ultravioleta cuando la piel pierde la protección del pelaje.
Los ejemplares blancos o con blanco, los colourpoint y los de colores claros son especialmente vulnerables.También pueden aparecer irritaciones cutáneas, pequeñas heridas producidas por las cuchillas e inflamaciones en zonas donde la piel es especialmente fina, como el abdomen o la parte interior de las patas.A ello se suma el estrés que suele provocar el procedimiento. La mayoría de los gatos toleran mal el ruido de las máquinas, la manipulación prolongada y la inmovilización necesaria para realizar el corte.
De hecho, en algunos casos suele ser necesario recurrir a sedación veterinaria.Otro aspecto menos conocido es que el pelo no siempre vuelve a crecer exactamente igual, motivo por el que el afeitado resulta impensable cuando hablamos de gatos de pura raza que participan en exposiciones de morfología. Algunas de las razas de manto denso y de doble capa, como los persas, himalayos, ragdoll o los maine coon, pueden presentar alteraciones temporales en la textura del pelaje y un crecimiento irregular que tarda muchos meses en normalizarse.Cuándo puede estar justificado un recorteLa más frecuente es la presencia de nudos o por placas de pelo apelmazado.
Cuando el manto se compacta hasta el punto de tirar de la piel, provocar dolor y acumular suciedad, bacterias y parásitos, es necesario eliminar esas zonas. Recortar el pelo también puede ayudar en gatos con obesidad, con artritis u otros problemas de movilidad que les impiden acicalarse correctamente.
En estos animales, un recorte estratégico puede facilitar la higiene y reducir la formación de enredos.Los veterinarios también rasuran determinadas áreas antes de intervenciones quirúrgicas o para tratar algunas enfermedades dermatológicas, aunque en estos casos se trata de procedimientos por razones de salud y no de medidas destinadas a combatir el calor.El cepillo es más útil que la máquinaSi el objetivo es que el gato esté más cómodo durante el verano, la recomendación más repetida por los especialistas es mucho más sencilla: cepillar. Una rutina de cepillado elimina pelo muerto, reduce la formación de nudos y permite que el aire circule mejor a través del manto.
En gatos de pelo largo puede ser aconsejable realizarlo a diario durante los meses más cálidos, mientras que en los de pelo corto suele bastar con un cepillado semanal. Asimismo, esta rutina ayuda a disminuir la cantidad de pelo ingerido durante el acicalamiento y reduce la formación de bolas de pelo.En la mayoría de los casos, un buen mantenimiento del pelo consigue exactamente lo que los cuidadores buscan al plantearse el afeitado, pero sin asumir sus inconvenientes.Cómo ayudar a un gato a pasar mejor el veranoSe debe garantizar el acceso constante a agua fresca, colocar varios bebederos repartidos por la vivienda y favorecer el consumo de alimentos húmedos, que aportan una cantidad adicional de agua.También resulta útil proporcionar superficies frescas donde descansar, como baldosas, esterillas refrigerantes y toallas ligeramente humedecidas.
Los ventiladores y el aire acondicionado pueden contribuir a mejorar el confort, especialmente durante las horas más calurosas.Las precauciones deben extremarse con los gatos mayores, los gatitos menores de 6 meses y aquellos que padecen enfermedades crónicas, ya que suelen ser más sensibles a las altas temperaturas.En conclusión, y por paradójico que parezca, el pelaje que muchos convivientes contemplan con preocupación durante el verano forma parte precisamente del sistema que ayuda al gato a protegerse de las altas temperaturas. Salvo situaciones muy concretas relacionadas con la salud o el estado del manto, el consenso es unánime y el mejor aliado contra el calor no suele ser la máquina eléctrica, sino un buen cepillo y mantener unas condiciones ambientales adecuadas.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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