Harry, un joven que escapó de Corea del Norte en 2013 junto a su madre, relató cómo funciona el sistema educativo de ese país y afirmó que la imagen de una educación pública y gratuita dista de la realidad que vivió durante su infancia.Su testimonio surgió en una entrevista para el pódcast Tenía la duda, conducido por Judith Tiral en el 2024, así como en declaraciones compartidas con la organización Liberty in North Korea.Antes de abandonar Corea del Norte, Harry consideraba normal su vida cotidiana. Asistía a la escuela, compartía con sus amigos y convivía con su hermana mayor.

Asimismo, aseveró que la percepción que tenía sobre Corea del Sur provenía de películas vistas de forma clandestina.Según explicó, esas producciones mostraban a Corea del Sur como un lugar peligroso, asociado con delincuencia, tráfico de drogas y robo de órganos.Padres asumen gastos de construcción y mantenimientoUno de los aspectos que más llamó la atención de Harry fue el funcionamiento de las escuelas norcoreanas.El joven indicó que durante seis años los estudiantes permanecían con los mismos profesores y compañeros de clase. Aunque esa dinámica podía parecer positiva al inicio, afirmó que limitaba la posibilidad de conocer nuevas personas y desarrollar relaciones fuera del grupo habitual.No obstante, indicó que el mayor problema estaba relacionado con el financiamiento de los centros educativos.De acuerdo con su experiencia, cuando era necesario realizar obras o mejoras en las instalaciones, los propios estudiantes y sus familias debían asumir los costos y los trabajos.Harry aseveró que no existía un sistema gubernamental encargado de esas tareas.

También indicó que, pese a que las autoridades presentan la educación como pública y gratuita, los padres cubrían la mayor parte de los gastos.Libros usados durante cinco añosOtro elemento que recordó fue el estado del material educativo.Según contó, los estudiantes recibían libros de texto que pasaban de generación en generación durante varios años.Los ejemplares eran heredados por alumnos mayores y luego entregados a los siguientes estudiantes.Harry explicó que muchos de esos libros presentaban dibujos, anotaciones y páginas faltantes debido al prolongado uso.Historia centrada en la familia KimEl joven indicó que las materias incluían asignaturas habituales como matemáticas, idiomas e historia.No obstante, aseveró que la enseñanza de la historia tenía un enfoque particular, ya que giraba alrededor de la familia gobernante.Según su relato, los contenidos incluían historias relacionadas con el abuelo, el padre e incluso la abuela de Kim Jong-un, actual líder de Corea del Norte.Harry aclaró que desconoce si esos contenidos continúan impartiéndose de la misma manera en la actualidad.¿Qué enseñan sobre Estados Unidos y Europa?Durante la conversación, también surgió el tema de la imagen que reciben los estudiantes sobre otros países.Harry explicó que existía una asignatura de geografía, pero aseveró que Estados Unidos no ocupaba un lugar especialmente relevante dentro de los contenidos.Recordó que una de las frases que escuchaban con frecuencia transmitía la idea de que, aunque no pudieran salir de Corea del Norte, debían conocer lo que ocurría en el resto del mundo.Respecto a Europa, indicó que no recibían una imagen negativa. Según explicó, las autoridades no percibían al continente europeo como una fuente de información capaz de influir directamente en la población.El fútbol y los Juegos Olímpicos sí tienen espacioA pesar de las restricciones descritas por Harry, el deporte ocupaba un lugar importante dentro del país.El joven afirmó que los estudiantes podían seguir partidos de fútbol y también observar competencias de los Juegos Olímpicos, actividades que formaban parte de la oferta de entretenimiento permitida.*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial.

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