SANTA FE.— Cada etapa del crecimiento de un hijo suele venir acompañada de dudas. ¿Está hablando a tiempo?

¿Debería caminar ya? ¿Es normal que todavía no haga determinadas cosas?

Son preguntas frecuentes en las familias y, en muchos casos, motivo de preocupación. No obstante, especialistas en desarrollo infantil recuerdan que cada niño tiene su propio ritmo y que uno de los mejores apoyos que puede recibir no pasa por exigir resultados, sino por contar con adultos que confíen en sus capacidades.

Ese es el mensaje central de la neuropediatra española María José Mas, una de las voces más reconocidas en neurodesarrollo infantil. Ella sostuvó que la confianza de los padres y cuidadores es una herramienta fundamental para que los niños desarrollen autonomía, seguridad y capacidad de aprendizaje.

El cerebro infantil se construye con experiencias y confianza Mas explicó que el cerebro humano posee una enorme capacidad de adaptación conocida como plasticidad cerebral. Se trata de la habilidad que tiene para modificarse y reorganizarse a partir de las experiencias, los aprendizajes y los estímulos que recibe del entorno.

Esta característica es especialmente intensa durante los primeros años de vida, cuando el cerebro todavía está en pleno proceso de construcción. Según la especialista, los bebés nacen con la mayoría de las neuronas que tendrán a lo largo de su vida, pero las conexiones entre ellas todavía deben fortalecerse.

Es precisamente la interacción con el entorno la que permite que esos circuitos neuronales se desarrollen y se consoliden. Por eso, hablarles, jugar con ellos, permitirles explorar y acompañar sus descubrimientos resulta tan importante durante la infancia.

La neuropediatra remarcó que muchas familias llegan a las consultas preocupadas porque sus hijos no alcanzan determinados hitos del desarrollo en el momento exacto que indican algunas tablas o publicaciones de internet. No obstante, aclaró que esos parámetros son orientativos y que existe una amplia variabilidad considerada normal.

"No todos los niños caminan, hablan o adquieren habilidades al mismo tiempo", resume la especialista. De hecho, advirtió que muchas veces se generan alarmas innecesarias a partir de información poco rigurosa difundida en redes sociales o por creadores de contenido sin formación profesional.

La experta indicó que los hitos evolutivos sirven como referencia para detectar posibles dificultades cuando existen, pero no deben interpretarse como reglas rígidas aplicables a todos los niños por igual. El valor de dejar que los niños intenten, se equivoquen y vuelvan a intentar Uno de los conceptos que más destacó María José Mas es la necesidad de permitir que los niños desarrollen confianza en sí mismos.

Para ello, sostiene que los adultos deben ofrecer protección cuando realmente es necesaria, pero también dar espacio para que los chicos prueben, se equivoquen y aprendan por su cuenta. La especialista utilizó un ejemplo cotidiano: cuando un niño comienza a caminar y se cae.

Si el golpe no fue importante, una reacción serena de los padres suele transmitir tranquilidad y confianza. En cambio, una respuesta excesivamente alarmada puede generar inseguridad y miedo frente a nuevas experiencias.

Desde su perspectiva, el aprendizaje no consiste únicamente en acompañar los logros, sino también en enseñar límites, corregir conductas cuando es necesario y ayudar a enfrentar pequeñas frustraciones. En esa línea, considera que la sobreprotección puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo de la autonomía.

La socialización también ocupa un lugar central en la construcción del cerebro. El contacto con otras personas permite aprender habilidades sociales, desarrollar empatía, comprender normas de convivencia y adquirir recursos para desenvolverse en distintos entornos.

Otro aspecto que la neuropediatra consideró fundamental es el juego. Lejos de ser una simple actividad recreativa, explica que constituye una de las herramientas de aprendizaje más poderosas durante la infancia.

A través del juego, los niños experimentan, resuelven problemas, ponen a prueba habilidades y aprenden a tolerar errores en un contexto seguro. La gran ventaja es que equivocarse no tiene consecuencias graves, algo que favorece la exploración y el desarrollo de nuevas capacidades.

La especialista también destacó la importancia del lenguaje y de las interacciones cotidianas. Cuanto más rico es el entorno en conversaciones, palabras y estímulos adecuados para la edad, mayores oportunidades tiene el cerebro infantil para desarrollar habilidades comunicativas.

En una época atravesada por comparaciones constantes y abundancia de información en redes sociales, el mensaje de los expertos apunta a recuperar una mirada más realista sobre la infancia. Observar a cada niño en su singularidad, acompañar sus tiempos y transmitir confianza en sus capacidades puede ser mucho más valioso que perseguir metas rígidas o compararlo con otros.

Uno de los mayores regalos que un adulto p