OBERÁ.— La declaración de Luis Alejandro Rodríguez Da Silva (35) marcó este miércoles una de las instancias centrales del juicio oral que se desarrolla en Oberá por el homicidio de Rubén Orlando Ayala, ocurrido en mayo de 2023 en Alba Posse. Frente a los jueces del Tribunal Penal Uno, el acusado reconoció haber golpeado a la víctima durante una pelea, aunque negó haberlo dejado sin vida y aseveró que se retiró del lugar cuando la víctima todavía se encontraba consciente.Durante su exposición, Rodríguez Da Silva brindó una reconstrucción minuciosa de lo sucedido aquella tarde.

Según declaró, llegó al bar "El Momento" a bordo de un vehículo conducido por Leila Álvez, quien por entonces era su pareja y había sido pareja de la víctima. Afirmó que apenas descendió fue increpado por Ayala, quien se mostró agresivo desde el primer momento.

"Empezó a golpearme", remarcó ante los magistrados.De acuerdo con su relato, el enfrentamiento inició en el exterior del local y consistió inicialmente en golpes de puño. No obstante, aseveró que en medio del forcejeo Ayala logró extraer un arma de fuego.

"Le doblé la mano para que no me disparara y seguimos forcejeando", indicó. Según expresó, la pelea siguió hasta el interior del bar, donde ambos ingresaron trabados físicamente.

En el sitio había dos mujeres que se fueron de inmediato al ver la situación, al igual que la propia Leila.Siempre según su versión, en medio de la lucha el arma cayó al piso. Rodríguez Da Silva declaró que la pateó para alejarla y que en ese mismo momento Ayala también cayó al suelo.

Fue entonces cuando admitió haberle aplicado golpes de puño y patadas mientras se encontraba tendido "4 o 5 veces en la cara, en la cabeza, estaba un poco cortado". No obstante, implícitamente dejó expuesta una reacción defensiva.El acusado afirmó que, una vez finalizada la pelea, Ayala logró reincorporarse y se recostó sobre una mesa de pool ubicada dentro del local.

"Estaba vivo, hablaba y me amenazaba. Expresó que esto no iba a quedar así", relató.

A partir de esa situación, apuntó el imputado, es que decidió retirarse del lugar y dirigirse hasta un bar cercano para pedir que lo trasladaran hasta la Policía. "Cuando me fui estaba vivo", reiteró."Con vida"La afirmación del acusado de que la víctima seguía con vida cuando se retiró del escenario del hecho constituye uno de los ejes de la estrategia defensiva.

En esa línea, Rodríguez Da Silva afirmó que dio por terminada la pelea y abandonó el lugar.Otro aspecto sobre el que fue consultado el imputado por la fiscalía y la querella estuvo relacionado con la supuesta presencia de un arma de fuego. El acusado reiteró que durante el enfrentamiento observó un revólver y que incluso forcejeó con Ayala para quitárselo.

No obstante, la querella puso en relieve que en su primera indagatoria no había mencionado un arma, sino "un objeto brillante", una diferencia que quedó expuesta durante el debate.La defensa, encabezada por la abogada Flavia Valenzuela, también puso bajo análisis la actuación policial posterior al hecho. En ese sentido, Rodríguez Da Silva declaró que fue él mismo quien se presentó ante las autoridades para informar que había mantenido una pelea y que, como consecuencia de ese enfrentamiento, había recibido un disparo en uno de sus brazos.

Según remarcó, luego de ser atendido médicamente primero en el hospital de Alba Posse y luego en el de Oberá, la Policía secuestró únicamente el pantalón de jean y los zapatos que vestía en ese momento, pero no el resto de su indumentaria.En la misma línea, Valenzuela procuró incorporar al expediente distintos elementos vinculados al estado de salud de su defendido, aunque fue rechazado por el Tribunal. La letrada buscó que se valore evidencia relacionada con supuestas dolencias físicas que Rodríguez Da Silva padecería en ambas piernas, circunstancia que, a criterio de la defensa, podría resultar relevante para analizar la mecánica de los hechos y la intensidad de la agresión atribuida.El juicio continúa con la declaración de testigos, peritos y efectivos policiales que participaron de la investigación.

Todo sucede frente a la familia de Ayala, presente en la sala. El debate es presidido por los jueces Horacio Paniagua y David Milicich, junto al magistrado subrogante Jorge Villalba.

La acusación está a cargo del fiscal Juan Pablo Fernández Rissi, mientras que en calidad de querellante particular, la familia Ayala es representada por el abogado Lisandro Gustavo Pérez.