Durante siglos, la cultura occidental ha repetido una idea que parecía tan evidente que había sido difícil estudiarla: que las mujeres resultan, en promedio, más atractivas físicamente que los hombres. Una y otra vez nos encontramos una percepción que atraviesa la literatura, el arte y el decir popular: ellas son más hermosas.Ahora, una investigación internacional publicada en la revista científica Proceedings of the Royal Society B aporta evidencia empírica a esa intuición.

Según reportó Smithsonian Magazine, el estudio concluyó que personas de distintas edades, culturas y orígenes étnicos tienden a calificar los rostros femeninos como más atractivos que los masculinos.La investigación analizó más de 1,5 millones de evaluaciones faciales realizadas por unas 28.500 personas en 76 países. Los datos provenían de 52 estudios previos que originalmente no habían sido diseñados para investigar diferencias de atractivo entre hombres y mujeres.Los participantes observaron fotografías frontales de personas reales con expresiones neutras o naturales y calificaron su atractivo.

Al reunir todos esos datos, los investigadores construyeron lo que describen como la mayor base de información utilizada hasta ahora para estudiar la percepción de la belleza facial.Tanto hombres como mujeres tendieron a otorgar puntuaciones más altas a los rostros femeninos, según los datos recabados. El fenómeno fue bautizado por los autores como Gender Attractiveness Gap (GAP), o brecha de atractivo entre géneros.Uno de los hallazgos más curiosos fue que las mujeres calificaron especialmente bien los rostros de otras mujeres, mientras que los rostros masculinos recibieron valoraciones relativamente similares por parte de ambos sexos.La pregunta que surge, claro, es por qué ocurre este fenómeno.

Sobre todo, porque en otras especies animales, los machos tienden a tener rasgos más llamativos o atractivos (pensemos en los leones). Investigación en marchaLos investigadores dicen que parte de la diferencia podría explicarse por rasgos asociados tradicionalmente con la feminidad facial.

Los rostros femeninos suelen presentar contornos más redondeados, mientras que los masculinos tienden a mostrar líneas más angulares y marcadas. “La brecha puede explicarse parcialmente por diferencias en la estructura facial, pero no por completo”, indicó Eugen Wassiliwizky, psicólogo del Instituto Max Planck de Estética Empírica y uno de los autores del estudio, citado por Smithsonian Magazine.El trabajo también llamó la atención porque pone a prueba una idea que ya intrigaba a Charles Darwin en el siglo XIX. Como recuerda The Guardian, muchos biólogos evolucionistas asumían que las mujeres eran consideradas más bellas y dedicaron esfuerzos a explicar el fenómeno, aunque rara vez se había verificado estadísticamente si realmente existía.Pero como todo en la ciencia, el debate no está cerrado (y ojalá algún curioso investigador de Costa Rica sienta curiosidad por averiguar qué valoramos más los ticos).

Consultado por New Scientist, el biólogo evolutivo Karel Kleisner, de la Universidad Carolina de Praga, valoró la magnitud de la investigación, pero advirtió que los estándares de belleza pueden variar entre culturas. “Una limitación importante del estudio es su falta de sensibilidad hacia las particularidades estéticas de los cánones de belleza africanos”, indicó. O sea, queda mucho por averigurar.

Pero por ahora, al menos hay alguna indicación de que los seres humanos sí valoramos de forma distinta la belleza entre los sexos.