Cuando el papa León XIV salió por primera vez al balcón de la plaza San Pedro, después de la fumata blanca, todo el mundo se apresuró a comentar que había recuperado la muceta y la estola. La muceta es una capa roja corta, una prenda de dignidad y honorífica, también de autoridad eclesial, que su antecesor, el papa Francisco, no usó durante su papado, en el que optó por otros signos como ir a vivir a la residencia de Santa Marta en lugar del Palacio Apostólico.

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