SANTA FE.— El mercado de ganados y carnes atraviesa una etapa de reacomodamiento marcada por una menor producción, un creciente protagonismo de las exportaciones y cambios cada vez más notorios en los hábitos de consumo de los argentinos. Así lo refleja el último informe elaborado por Rosgan, que advierte sobre una caída significativa en la faena acumulada durante los primeros cinco meses de 2026 y una demanda interna que comienza a mostrar límites frente a los precios de la carne vacuna.

Aunque durante mayo la actividad frigorífica mostró una recuperación respecto de meses anteriores, los números acumulados continúan evidenciando una importante retracción. De acuerdo con las estimaciones realizadas a partir de los envíos de hacienda a faena, entre enero y mayo la actividad cayó alrededor del 11 % en comparación con igual período de 2025.

Si bien el peso promedio de los animales faenados registró una leve mejora, ese incremento no alcanza para compensar la reducción en el número total de cabezas procesadas, lo que se traduce en una menor disponibilidad de carne. Las exportaciones absorben una mayor proporción de la producción En paralelo, el comercio exterior continúa ganando relevancia dentro del negocio ganadero.

Impulsadas por una demanda internacional sostenida y favorecidas por la baja base de comparación del año pasado, las exportaciones vienen absorbiendo una porción cada vez mayor de la producción nacional. Según los datos disponibles hasta abril, los embarques de carne vacuna mostraban un crecimiento del 10 % respecto del mismo período de 2025.

Este escenario genera una combinación particular: menos producción total y una mayor participación de las exportaciones en el destino final de la carne producida. Como consecuencia, el volumen disponible para el mercado doméstico se reduce.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, durante el primer cuatrimestre la oferta destinada al consumo interno registró una caída cercana al 12 % interanual. Tradicionalmente, una menor disponibilidad de carne suele derivar en aumentos de precios.

No obstante, el mercado actual muestra un comportamiento diferente. Los precios se estabilizan pese a la menor oferta El informe destaca que durante los últimos dos meses los valores de la carne vacuna en los mostradores permanecieron prácticamente sin cambios.

Según los relevamientos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en mayo el precio promedio de los cortes considerados en la medición se ubicó en 18.569 pesos por kilo, un valor similar al observado en marzo y abril. Al considerar la evolución de la inflación, esto implica una caída de los precios en términos reales.

Los analistas atribuyen esta situación a una demanda interna más cautelosa, condicionada por la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. Mientras el índice salarial acumulaba una mejora interanual del 36,4 % en marzo, los precios de la carne vacuna habían aumentado un 68,5 % en comparación con el mismo mes del año anterior, ampliando la brecha entre ingresos y capacidad de compra.

La consecuencia más visible de este fenómeno es la reducción en el consumo de carne vacuna. Las estimaciones de Rosgan indican que el consumo aparente per cápita, calculado sobre los últimos doce meses, se ubica por debajo de los 48 kilos por habitante al año, aproximadamente un 5 % menos que los casi 51 kilos registrados un año atrás.

Al mismo tiempo, otras proteínas continúan ganando terreno. El consumo de pollo se mantiene estable en torno a los 47 kilos por habitante al año, prácticamente equiparando a la carne vacuna, mientras que el cerdo sigue creciendo y alcanza un récord histórico superior a los 19,5 kilos per cápita, con un incremento anual del 8,6 %.

La relación de precios explica gran parte de esta tendencia. En la actualidad, el valor de un kilo de asado equivale aproximadamente a cuatro kilos de pollo fresco o a dos kilos de pechito de cerdo, diferencias que incentivan la sustitución de proteínas en los hogares argentinos.

La hacienda inició a corregir valores La debilidad de la demanda también inició a reflejarse en los mercados de hacienda. Durante la última semana se observaron bajas generalizadas en los precios operados en el Mercado Agroganadero, donde la mayoría de las categorías registró caídas de entre 100 y 300 pesos por kilo respecto de los valores de la semana previa.

No obstante, el ajuste no es un fenómeno reciente. Desde los máximos alcanzados entre febrero y comienzos de marzo, los precios reales de la hacienda muestran una tendencia descendente.

Los novillos acumulan una caída cercana al 18 % en términos reales; los novillitos retrocedieron un 16 %; las vaquillonas un 16,5 %, mientras que las vacas registraron una baja próxima al 18,5 %, aunque en este caso influyen factores estacionales propios de la categoría. La exportación aparece como sostén del mercado A pesar de estas correcciones, Rosgan destaca que los precios actuales de la hacienda continúan siendo históricamente favorabl