La modelo de desnudos de 85 años y última musa de Bellas ArtesDiferencia de edad en parejas: ¿es el amor suficiente para cerrar la brecha generacional?¿Viajarás con tu mascota en avión? La guía con todo lo que debes saber desde antes de abordar el aviónHace tiempo que dejaron de ser solo una prenda deportiva.

Para muchos aficionados, son piezas cargadas de memoria, capaces de evocar goles, equipos y épocas inolvidables. En los últimos años, el coleccionismo de camisetas originales ha crecido con fuerza en el país, impulsando la aparición de tiendas y plataformas especializadas en la compra, venta e intercambio de estas reliquias futboleras.

Detrás de este fenómeno hay apasionados que transformaron su afición en un emprendimiento. En esta nota conocemos a dos de ellos, unidos por el amor al fútbol y la búsqueda incansable de camisetas con historia.

MIRA TAMBIÉN: Jockey Club del Perú: 80 años de historia, tradición y un renovado impulso que busca reposicionar la hípica en el paísENTRE JOYAS Y RECUERDOSPeter Egacila tenía apenas 15 años cuando descubrió una pasión que terminaría marcando su vida. Un compañero del colegio apareció un día con una camiseta de Italia de 1995, una rareza para una época en la que no existían las tiendas especializadas ni las redes sociales.

Recuerda haber quedado hipnotizado por los detalles, los colores y la historia que parecía esconder aquella prenda. “Fue amor a primera vista”, dice. Desde entonces, inició una búsqueda que ya se extiende por tres décadas.

Lo que hoy parece sencillo era, a finales de los noventa, un auténtico trabajo de arqueología. Sin Internet ni plataformas de compraventa, Peter recorría mercados informales, preguntaba a conocidos y rastreaba cualquier pista que pudiera conducirlo a una nueva adquisición.

En ese camino fue fundamental el apoyo de Armando Leveau, historiador de Alianza Lima y amigo cercano de su familia, quien lo conectó con exjugadores y dirigentes cuando el coleccionismo todavía era un territorio prácticamente inexplorado en el Perú.Con los años, aquella afición se transformó en una colección única. En una habitación reservada de la casa familiar —un santuario al que solo ingresan amigos de confianza— conserva entre 350 y 400 camisetas.

Todas comparten una característica que las vuelve especiales: fueron usadas por leyendas del fútbol y cargan consigo una historia. Fuera de esa colección personal, Peter administra asimismo un negocio de camisetas originales que eleva su inventario a cerca de mil piezas.Entre sus tesoros más preciados destaca una camiseta de Alianza Lima utilizada por Perico León en un partido frente al Santos de Pelé en Lima durante la década de 1960.

También conserva una pieza histórica de Roberto Chale, usada en la Bombonera durante el empate ante Argentina que selló la clasificación peruana al Mundial de México 70. Y quizá la joya máxima sea una camiseta de Carlos Alberto, capitán de la legendaria selección brasileña campeona del mundo, utilizada precisamente en el recordado Perú-Brasil de México 70.La frontera entre negocio y colección personal es infranqueable.

Entre sus piezas irrenunciables figura una camiseta utilizada por Diego Maradona en el amistoso que disputó frente a Alianza Lima en Matute. Luego de la muerte del astro argentino, un empresario llegó a Lima desde Buenos Aires para ofrecerle una camioneta valorizada en miles de dólares a cambio de ella.

Peter rechazó la propuesta.Conservar estas reliquias también exige cuidados especiales. La humedad y la luz son sus principales enemigos.

Por eso utiliza deshumidificadores varias veces al año y mantiene la iluminación al mínimo. La autenticidad, en cambio, no siempre se encuentra en una etiqueta o un código, sobre todo en las piezas antiguas.

Peter la reconoce gracias a tres décadas de experiencia, una memoria privilegiada y un instinto cultivado entre prendas que han sobrevivido al paso del tiempo. Para conocer más sobre su colección y las camisetas que ofrece, se le puede encontrar en Instagram: @egacila.UNA PASIÓN EN VITRINACuando la pandemia obligó a medio mundo a detenerse, Martín Chávez encontró una oportunidad para empezar de cero.

Había regresado a Lima en un vuelo humanitario desde Madrid, donde cursaba una maestría, y se enfrentaba a una pregunta tan simple como inquietante: ¿qué hacer ahora? La respuesta apareció en el lugar menos pensado: una colección de camisetas de fútbol.Fanático del deporte desde niño, Chávez llevaba tiempo siguiendo el trabajo de ‘Classic Football Shirts’, una reconocida tienda británica especializada en camisetas vintage.

La historia de aquel emprendimiento —que nació en una cochera y hoy cuenta con locales en varias ciudades del mundo— lo inspiró a crear algo similar en el Perú. Inició vendiendo por internet en 2020 y, tres años después, dio el salto a un local físico en Miraflores.

Así nació Retro FC, una tienda que hoy alberga más de 300 camisetas originales de clubes y selecciones de todo el mundo.La palabra original es clave en su negocio. En un mercado inundado de réplicas chinas y tailandesas cada vez más sofisticadas, Chávez ha desarrollado un ojo clínico para detectar las auténticas.

El primer filtro son los códigos de fabricación que incorporan las marcas desde inicios de los años 2000. Introducir ese número en Internet permite verificar si corresponde realmente al modelo ofrecido.

Después vienen otros detalles: el país de fabricación, las etiquetas, los materiales y los acabados. “No compro cualquier camiseta”, explica. Antes investiga la temporada, los jugadores que la utilizaron y su valor potencial dentro del mercado coleccionista.Las consigue principalmente a través de plataformas digitales y contactos que ha cultivado con el tiempo.

Algunas llegan en excelente estado; otras requieren un minucioso proceso de restauración. Su ticket promedio ronda los 420 soles, aunque algunas piezas alcanzan cifras mucho mayores.

Entre sus favoritas figuran una camiseta del Arsenal de la época de Thierry Henry, una del Inter de Milán utilizada durante los años de Ronaldo Nazário, una del Milan asociada a Marco van Basten y varias joyas noventeras vinculadas a figuras como Bergkamp, Zidane o Ronaldinho.Pero Retro FC aspira a ser algo más que una tienda. Chávez sueña con convertirla en un punto de encuentro para los amantes de las camisetas y la memoria futbolera.

Esa idea tomó forma hace unas semanas, cuando organizó en una cafetería de Miraflores la primera “feria camisetera” del país. Más de 500 aficionados acudieron para comprar, vender e intercambiar piezas, mientras una sala de exhibición reunía algunas de las reliquias más valiosas de coleccionistas como Peter Egacila y otros referentes locales.El éxito de la convocatoria confirmó algo que hasta hace poco parecía improbable: en Lima existe una comunidad creciente de coleccionistas y aficionados convencidos de que la historia del fútbol también se conserva en una camiseta.