Daniel Zovatto, politólogo argentino: “El Perú tiene esa característica inédita de ser adicto a los resultados estrechos”Keiko Fujimori dice que reconocerá el resultado “sea cual sea”: Los pormenores de la extensa jornada de la candidata de Fuerza PopularLos resultados de la segunda vuelta-al 96,326% de actas contabilizadas por la ONPE- nos pone nuevamente en un escenario de alta fragmentación en el país. Mientras Keiko Fujimori, candidata presidencial de Fuerza Popular, ha logrado tener el respaldo de Lima y el norte, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) ha obtenido una alta votación en el sur del país.

Por ejemplo, al cierre de esta nota, en Puno, el congresista tenía más del 86% de los votos, mientras que Fujimori Huguchi, poco más del 13%. Y este escenario, salvo en Arequipa, donde la ex primera dama obtuvo el 36%, se repite en otras regiones del sur del país.

Pero, ¿por qué esta zona votó en esta elección y en otras en contra del fujimorismo y otras opciones de la derecha?. Los analistas Rober Villalva, Gonzalo Banda y Paulo Vilca responden a esta y otras preguntas para El Comercio. “No sienten que el Estado llegue a su ciudad, a su territorio y tampoco a la puerta de su casa”Rober Villalva, consultor en marketing y comunicación política1.

En Puno, Roberto Sánchez tiene poco más del 86% de los votos. Esta región está cerca a Bolivia y es testigo de la crisis en ese país.

¿Por qué cree que se da ese voto? Desde el tiempo de Simón Bolívar existió la Confederación Perú Boliviana.

El peruano, el ande latinoamericano tiene una fuerza política. Entonces, lo que yo veo es que los ciudadanos del interior del país no ven concretados los beneficios de este modelo económico y político que hoy sostiene al país.

Y en Bolivia, hay hasta tres realidades, hay ciudadanos en urbes desarrolladas, tienes al sector provinciano y el segmento indígena. En nuestro país, la realidad es parecida.

Puno vive en otra realidad política muy distinta a la de Lima. Y no solo Puno, sino también Huancavelica, Apurímac y Ayacucho, entre otros.

El modelo económico no llega. Las políticas de los gobernantes no llegan al metro cuadrado de sus casas. 2.

En el sur, la mayor votación de Keiko Fujimori es en Arequipa con un 36% y la menor en Puno con poco más del 13%. ¿El voto del sur es uno de protesta?

¿O es porque siente que no hay apoyo del Estado? Es porque no sienten que el Estado llegue a su ciudad, a su territorio y tampoco a la puerta de su casa.

Tienen gobernantes. La política es una búsqueda de la representación.

Y yo me siento representado por mi gobernador, alcalde y congresista, [una elección] no es un concurso de inteligencia, ni de belleza, tampoco de carisma. 3. ¿Cuál es el mensaje que da el sur con su votación, que ha sido similar al 2021?

¿Es uno en bloque o cada región tiene demandas?En la década de 1980, el expresidente Alan García intentó desarrollar una política que se llamó el trapecio andino. Fueron una serie de políticas públicas destinadas a lograr conexión y buscar el desarrollo del sur peruano.

Yo creo que el voto provinciano, que se vuelve a repetir, que es similar al 2021, es un grito de exigencia, de decirle al Estado: “ojo acá estoy”. Y si vemos los índices que el INEI ha publicado, ahí se ve que crecimiento no es desarrollo.

Falta más educación, más salud y más infraestructura vial. Y las personas sienten que eso no llega en la misma dimensión que en otras partes del país.

Lee también: Luis Miguel Castilla: “Roberto Sánchez utiliza falsedades para pintarse como buen gestor cuando la evidencia muestra lo contrario”4. Quien resulte elegido presidente heredará un país dividido en lo territorial e ideológico.

¿Qué escenarios son los que se abren? Mira, yo pienso que como en cualquier otro país que va a una segunda vuelta, normalmente se polariza el elector.

Pero esta elección está dando una señal de que no es un voto ideológico [el del sur y otras regiones], sino más bien un voto por necesidades. El principal objetivo que está obligado a cumplir cualquiera que gane la Presidencia es construir consensos.

De lo contrario, irá a un aislamiento, a un callejón sin salida y a una grieta social que cada vez se va a profundizar más o extender. El error político de los gobernantes que hemos visto, como PPK, Martín Vizcarra, Pedro Castillo, Dina Boluarte y ahora José María Balcázar es que no les interesa para nada construir consensos.

Alan García apenas ganó la elección en 2006 convocó a Julio Velarde, que era del PPC. 5. ¿Un eventual gobierno de Keiko Fujimori corre el riesgo de ser puesto en una situación similar a la de Rodrigo Paz en Bolivia desde el sur y otras regiones que no la apoyaron?

Yo pienso que Keiko Fujimori, en este escenario, debe construir consensos, incluso con los que no votaron por ella. Y eso no significa, no pasa por nombrar a un ministro de Puno, sino por alinear las políticas públicas.

Si un alto sector de ciudadanos cree que ellos [Fuerza Popular] son los culpables de este desorden burocrático y de las leyes procrimen, pues ellos no pueden insistir en que no son normas procrimen. Si no intenta reparar esos vacíos, ahí será muy probable que haya convulsión social similar.Ahora, la realidad de Bolivia es distinta, porque en Bolivia ganó Paz de la mano del capitán Lara, su primer vicepresidente.

Pero apenas juró Paz, Lara se distanció del gobierno. Esta podría ser la suerte de un eventual gobierno de Sánchez con Antauro Humala. 6.

¿Y un eventual gobierno de Roberto Sánchez, qué tipo de riesgos corre? ¿Se tiene la certeza de que cumplirá su segundo plan de gobierno y no el primero?

El consenso de Lima es el que va a imponer el actual modelo económico. Y Roberto Sánchez, en caso gane, estaría obligado a dar señales de certidumbre, de reducir la incertidumbre de los capitales internacionales.

De no hacerlo, tendrá a medio país en contra suya y no vacilarán ni un minuto en hacer lo que se hizo con Castillo. Es decir, que las fuerzas políticas y sociales lo rechacen.

Un gobernante con más del 60% de rechazo va camino al precipicio. Y esto ya lo ha evidenciado la realidad del país. “La memoria histórica tiene un peso político dentro de ese votante”Gonzalo Banda, politólogo, investigador y profesor universitario 1.

En Puno, Roberto Sánchez tiene poco más del 86% de los votos. Esta región está cerca a Bolivia y es testigo de la crisis en ese país.

¿Por qué cree que se da ese voto? Es un voto consistente en los últimos años, sobre todo en Puno y en algunas regiones mineras.

Hay zonas en Cusco donde la diferencia es mucho más radical a favor de Sánchez. Pero en los bolsones urbanos de Arequipa y Cusco, a mí me sorprende que Keiko Fujimori haya mejorado sus números.

Pero aún son solo números, y no se ve un proyecto político que incorpore a estos ciudadanos. Más que un voto ideológico, más que una postura ideológica, porque siempre se ha querido decir que el sur es un voto de izquierda, el voto del sur es antisistema.

Es un voto que desafía el modelo, porque siente que no tiene parte de este proyecto político nacional. Y es por muchas razones, porque, tal vez, sienten que el reparto de las ganancias de los recursos naturales es injusto.

O porque consideran que deberían tener mayor participación en la gobernanza. También hay un legado histórico.

Puno, Cusco y Arequipa han sido territorios con grandes revoluciones. Entonces, es un poco de todo. 2.

En el sur, la mayor votación de Keiko Fujimori es en Arequipa con un 36% y la menor en Puno con poco más del 13%. ¿El voto del sur es uno de protesta?

¿O es porque siente que no hay apoyo del Estado? Hay varias razones.

Lo real es que ese voto ganó las elecciones en 2021 con Pedro Castillo con el margen corto o lo que sea. También ganó con Ollanta Humala.

Lo cierto es que cuando asume Dina Boluarte el poder, el votante lo que siente es que ella los traiciona. Luego vienen las protestas y las muertes.

Esa memoria histórica tiene un peso político dentro de ese votante que recuerda. Keiko Fujimori casi no se ha aparecido en el sur peruano.

Ella lo que debe hacer, si llega a ser gobierno, es incorporar una reconciliación. Pero no ha habido un intento del establishment político de incorporar a esa parte del territorio nacional dentro del debate.

Después de las matanzas no hubo ni siquiera una reparación civil, no hubo nada. Simplemente, se les ignoró, se les ninguneó y se siguió para adelante. 3.

¿Cuál es el mensaje que da el sur con su votación, que ha sido similar al 2021? ¿Es uno en bloque o cada región tiene demandas?No, es muy distinto.

En Arequipa ganó con un poco más de estridencia Castillo [en el 2021]. Y me parece que a Keiko Fujimori le ha ido mejor en Arequipa y en Cajamarca que hace cinco años.

Entonces, se debe entender que los procesos históricos cambian. Y el hecho de que Castillo fuera gobierno y lo hiciera tan mal también ha decepcionado a muchas personas.

Y también el hecho de que la pirámide generacional se renueve y las nuevas generaciones tiendan a votar más por la derecha en el mundo, no solo en el Perú [influye]. En los bolsones urbanos de Arequipa y Cusco se podría girar la votación a favor de los defensores del modelo, pero en la otra, donde predomina el patrón histórico, ese sí se va a mantener mientras la pirámide generacional no cambie mucho. 4.

Quien resulte elegido presidente heredará un país dividido en lo territorial e ideológico. ¿Qué escenarios son los que se abren?

A ver, me parece que, si Keiko Fujimori es elegida presidenta, el escenario de la polarización es fundamentalmente territorial. Es decir, evidentemente vas a tener una parte del país, el norte costeño y Lima que podrán digerir esa votación.

No creo que, de una manera celebratoria, pero, por lo menos no le harán protestas en sus primeros meses. Y sí me parece que la otra parte del país va a estar en rebeldía.

En esos lugares, la población no le va a dar tregua. Entonces, la agenda de Keiko Fujimori debería ser básicamente reconciliarse con el sur.

¿Ahora, cómo se reconcilia con el sur? Eso no tiene nada que ver con darle canon.

Eso básicamente es intentar comprar su lealtad, es insultar a la gente. Lo que tiene que hacer es trasladarse territorialmente, iniciar un proceso de reconciliación que parte por un pedido de perdón por los errores históricos del fujimorismo en el sur.

Yo no veo eso muy posible en el corto plazo, pero si Keiko Fujimori quiere tener un país medianamente gobernable, que no le esté erupcionando cada cinco minutos, el fujimorismo tiene que apostar por una agenda de reconciliación con el sur peruano, es urgente. 5. ¿Un eventual gobierno de Keiko Fujimori corre el riesgo de ser puesto en una situación similar al de Rodrigo Paz en Bolivia desde el sur y otras regiones que no la apoyaron?

Puede ser que haya movimientos que puedan ir a protestas, pero el MAS tiene muchos años en Bolivia, está bien organizado y distribuido, colocó a Evo Morales como presidente y este estuvo en el poder muchísimos años. El movimiento social en el Perú no tiene la capacidad de organización ni de movilización que tiene el MAS en Bolivia.

Van a darse movilizaciones, sí, pero no creo que, de la dimensión de Bolivia, no por lo menos los primeros meses. Pero tampoco lo quiero descartar.

¿Por qué? Porque básicamente estoy confiando en que Keiko Fujimori será lo suficientemente inteligente para iniciar una reconciliación antes de jurar como presidenta, en caso gane.

No quiero arriesgarme a un escenario donde haya protestas y Keiko Fujimori las ningunee, como se hizo en el 2022 y 2023. Y que señalen que esta gente [que protesta] es carne de cañón.

Si se da esa lectura, es una pésima lectura política. 6. ¿Y un eventual gobierno de Roberto Sánchez, qué tipo de riesgos corre?

¿Se tiene la certeza de que cumplirá su segundo plan de gobierno y no el primero? ¿Crees que lo acusarán de traidor [en el sur por no cumplir su primer plan]?

Mira, el gran problema de la izquierda peruana es que nunca ha conseguido hacer un movimiento lo suficientemente mayoritario como para tratar de modificar, por la vía constitucional, todas las cosas que quieren cambiar. Siempre ha hablado de una asamblea constituyente, pero no tienen los votos para hacerla.

Entonces la izquierda se encuentra ante un dilema. Mucha gente puede querer grandes cambios, pero no tienen los votos para cambiar el modelo económico, no tienen los votos en el Congreso para elegir a todos los directores del BCR.

En el fondo están atado por el equilibrio político de un país partido. Sánchez necesita responder a estos sectores [en el sur y otras regiones], y lo único que va a tener que mejorar es la presencia de la obra pública, de la inversión pública grande.

Y hablo de cosas sencillas como el gas, carreteras, postas médicas y hospitales. Te sorprendería saber la precariedad de los hospitales públicos en Juliaca, Puno y Cusco.

La presencia del Estado tiene que ser decisiva. Y esto fue básicamente lo que hizo Humala.

Él se dio cuenta rápidamente que no tiene la manera de subvertir el orden económico. ¿Qué hizo?

Generó las más grandes transformaciones de los programas sociales que ha visto el Perú en lo que va del siglo XXI. Lee también: Más de 1.500 actas observadas serán clave para definir el balotaje: su implicancia y lo que se viene“El mensaje del sur, en estas últimas elecciones, es muy claro: busca un cambio político en el país”Paulo Vilca, politólogo y ex viceministro de Interculturalidad del Ministerio de Cultura1.

En Puno, Roberto Sánchez tiene poco más del 86% de los votos. Esta región está cerca a Bolivia y es testigo de la crisis en ese país.

¿Por qué cree que se da ese voto?A ver, primero que nada, no tiene que ver que Puno esté cerca a Bolivia. Sobre el voto, creo que el respaldo a Roberto Sánchez se condice con la tendencia que usualmente ha primado en Puno y en el sur del país en relación a las segundas vueltas.

El voto que obtuvieron Ollanta Humala, PPK, Pedro Castillo y ahora Sánchez ha sido significativamente mayor al que tuvo Keiko Fujimori. Y esa es la constante.

Y ni en el 2021, 2016 y 2011 había protestas o movilizaciones en Bolivia como las de ahora. Esto no es algo que marque una tendencia política.

Las razones detrás de esta tendencia tienen que ver con circunstancias políticas y sociales, incluso algunas de carácter estructural [del Perú]. Lo ocurrido en los últimos años ha marcado profundamente al sur y a Puno, en particular.

Y la mejor muestra de ello es que Keiko Fujimori ni siquiera pudo realizar una campaña electoral como sí la hizo en otras partes del país. Y eso revela un alto rechazo al fujimorismo.

Y esto se explica en los hechos ocurridos en el 2022 y 2023 durante las protestas y el apoyo del fujimorismo a la continuidad de Dina Boluarte en ese momento. 2. En el sur, la mayor votación de Keiko Fujimori es en Arequipa con un 36% y la menor en Puno con poco más del 13%.

¿El voto del sur es uno de protesta? ¿O es porque siente que no hay apoyo del Estado?La votación de Keiko Fujimori, entre la primera y la segunda vuelta, en el sur se ha incrementado, pero no de una manera dramática.

El sur ha tenido un voto de tendencia en contra del fujimorismo. Asimismo, la región es heterogénea.

Y esta postura es una suma de hechos. Hay un rechazo a la clase política que ha gobernado el país durante los últimos años.

También hay posturas anti centralistas en el sur. Y no es uno que sea independentista, al contrario, es un anti centralismo que lo que busca es mayor equilibrio entre la capital y las regiones del sur.

Por otro lado, también es una respuesta a la carga discriminatoria y racista de algunos sectores más ubicados a la derecha. Y también este voto es una demanda por una atención más integral de las políticas estatales.

Entonces, es una suma de circunstancias. 3. ¿Cuál es el mensaje que da el sur con su votación, que ha sido similar al 2021?

¿Es uno en bloque o cada región tiene demandas?El mensaje del sur, en estas últimas elecciones, es muy claro: busca un cambio político en el país. Un cambio, en el sentido, de que haya nuevas reglas de juego político y económico y una nueva forma de relacionamiento social con el resto del país.

Y hay demandas de carácter regional vinculadas a la inversión, infraestructura y servicios básicos para la población de cada una de las regiones. El sur es una región que ha apoyado políticamente a distintas agrupaciones, pero siempre bajo esta lógica del cambio político, que usualmente ha sido enarbolado por agrupaciones vinculadas a la izquierda.

Por ejemplo, en la primera vuelta, Obras, de Ricardo Belmont, y el Partido del Buen Gobierno, de Jorge Nieto. 4. Quien resulte elegido presidente heredará un país dividido en lo territorial e ideológico.

¿Qué escenarios son los que se abren?Tenemos un escenario muy complejo en el país. Por un lado, de una gran distancia entre la clase política y la sociedad.

Hay que recordar que las dos opciones que pasaron a segunda vuelta no llegan ni al 20% del padrón total de electores. Es decir, hay ocho de cada diez peruanos que no votaron por ninguno [ni por Keiko Fujimori ni por Roberto Sánchez].

Es importante que quien gane la elección entienda eso. No es que recibe un mandato mayoritario o unánime de la sociedad.

Como sucedió en el 2016 y 2021, las distancias entre las dos candidaturas son muy estrechas, no se puede hablar que sea Roberto Sánchez o Keiko Fujimori. Entonces, ahí va a ser clave que quien sea elegido entienda que debe formar una suerte de coalición política y social para tratar de gobernar con ciertos consensos.

Imponer una agenda de primera vuelta no sería lo más saludable en términos políticos y democráticos. 5. ¿Un eventual gobierno de Keiko Fujimori corre el riesgo de ser puesto en una situación similar a la de Rodrigo Paz en Bolivia desde el sur y otras regiones que no la apoyaron?

La situación de Bolivia es diferente a lo que ocurre en nuestro país en términos territoriales y políticos. Solo dos diferencias.

La primera es que los actores que están protestando contra Paz son aquellos que le brindaron el apoyo en las elecciones, son aquellos que le exigen el cumplimiento y el resto de sus promesas. Y el otro elemento, es que la movilización boliviana es diferente y que Paz no ha hecho ningún esfuerzo para incorporar o crear una coalición político acorde con los sectores que le dieron la victoria.

Al contrario, se ha aliado con los que fueron derrotados. Y también existe un componente de crisis económica en Bolivia.

Dicho esto, ¿puede Keiko Fujimori enfrentar un ciclo de movilizaciones? Yo creo que va a depender mucho del tipo de gobierno que ella quiera implementar [en caso resulte elegida]. 6.

¿Y un eventual gobierno de Roberto Sánchez, qué tipo de riesgos corre? ¿Se tiene la certeza de que cumplirá su segundo plan de gobierno y no el primero?Hay dos tipos de riesgos en un eventual gobierno de Roberto Sánchez.

El primero es un riesgo, tal vez interno. Y es cómo logra gestionar la relación, las expectativas y las demandas de los distintos grupos que conforman esta confluencia que lo ha venido apoyando en primera vuelta y también la segunda vuelta.

A diferencia de Fuerza Popular, Juntos por el Perú es como una alianza entre distintos sectores. ¿Cómo se gestiona eso?

Es un reto importante. Asimismo, está cómo concretará Sánchez el indulto a Pedro Castillo, una de sus promesas de primera vuelta.

Pero también hay un problema externo. Él tiene una bancada minoritaria y cuya fortaleza en el Congreso va a depender del tipo de alianza y acuerdos políticos que pueda lograr.

Ha avanzando esa ruta en la segunda vuelta con el apoyo de Obras y Ahora Nación, pero esto no le permite alcanzar una mayoría. Su relación con el Congreso sería uno de los riesgos externos que va a tener que manejar.