El fútbol salvó la vida de Thiago Almada. Oriundo de Ciudadela, el delantero de 25 años que pasó su infancia en Fuerte Apache goza de una actualidad soñada con la camiseta del Atlético de Madrid y la selección argentina, con la que disputará su segundo Mundial en su carrera.

Con más aplomo que en la anterior cita —cuando sustituyó en la nómina al lesionado Joaquín Correa—, el desfachatado futbolista no reniega de sus orígenes; más bien, todo lo contrario, lo establece como su punto de partida y hoy como un escenario propicio para establecer su propio merendero, manejado por sus abuelos.El pequeño Thiago fue botellero, vendió verduras y le daba soporte a Diego, su papá, quien estaba encargado del reparto de bebidas por el Fuerte Apache. Justamente, fue él quien lo cobijó en sus primeros pasos, alejándolo de las malas juntas del barrio y enseñándole el camino hacia el deporte.

Bajo el lineamiento del trabajo y sacrificio, Thiago se centró solamente en divertirse y competir en el club Santa Clara de Fuerte Apache donde se codeó con entrenadores que lo guiaron hasta arribar a Vélez Sarsfield, institución que le abrió las puertas a los ocho años para desandar el posterior sendero en las divisiones inferiores.A partir de ese momento, el oriundo de Ciudadela inició un largo camino hacia el fútbol profesional. Desde su etapa en la pensión, entrenamientos, partidos oficiales en las distintas categorías formativas, consejos de entrenadores y otro tipo de situaciones que forjaron su carácter, Almada se convirtió en una pieza fundamental para cada uno de los DT que lo apuntalaron hasta el final de una etapa, cuando debutó en Primera División en 2018 bajo el mando de Gabriel Heinze.Su adaptación a la máxima categoría se dio en un santiamén, coronando actuaciones destacadas contra equipos de gran envergadura como Boca y River.

El aplomo y la experiencia conseguida en Primera, sumado a partidos por Copa Sudamericana y Libertadores, convirtieron a Thiago en una realidad. A los 20 años, Almada dejó Vélez para seguir su carrera en el Atlanta United.

Con 100 partidos oficiales en el lomo y 24 goles, el delantero reforzó la escuadra estadounidense, mientras era mirado de reojo por Lionel Scaloni —lo conocía de su paso por la Sub-20—, que en 2022 decidió darle la oportunidad de que debute en la selección mayor en un amistoso contra Honduras.Ese mismo año, por la lesión de Joaquín Correa, Almada tomó su lugar y formó parte de una camada de jugadores que llegó al estrellato al ganarle la final a Francia y así sumar la tercera estrella al escudo de la AFA.De perfil bajo, sin ser habitúe a dar declaraciones a los medios de comunicación, Thiago pasó al Botafogo de Brasil y recaló al Olympique de Lyon, su primera gran experiencia en el fútbol de Europa. Sin tantos minutos desde el arranque, el ex Vélez recibió el llamado de Diego “Cholo” Simeone para jugar en el Atlético de Madrid, una oportunidad que Almada no desaprovechó para mostrarse ante los ojos del mundo del fútbol.“Su paso al fútbol europeo ha sido clave y en pocos partidos se ganó la titularidad en su club, es una señal de que el entrenador vio cosas interesantes en él.

Lo conocemos, lo entrené en la Sub 20, pasó por todas las juveniles, estuvo en el Mundial. Hay que ir poco a poco, hoy (por este viernes) ha dado su contribución, hizo un gol hermoso y, sobre todo juega a lo que quiere el equipo“, explicó Scaloni, sobre su progreso y uno de sus primeros goles con la selección ante Uruguay, por Eliminatorias Sudamericanas.A paso firme, sin olvidar sus orígenes, Almada contará con un segundo Mundial en su carrera.

Mientras grandes de Sudamérica como River y otros equipos pujan por sus servicios, el futbolista se aferra a la ilusión de todo un país de lograr una nueva Copa del Mundo.