¿Los alimentos están más caros?: así se han movido los precios este año
En lo corrido del 2026 el encarecimiento de la comida ha superado el de la inflación general. Los factores climáticos y geopolíticos serán claves para marcar el futuro de los costos.Plaza de mercado ubicada al sur de Bogotá.Óscar PérezEl 2026 ha sido un año en el que se ha vuelto a encarecer el renglón de gastos más esencial de los colombianos: los alimentos.
No obstante, en mayo hubo un giro inesperado para este rubro. A pesar de las presiones inflacionarias, se dio una caída de 0,02 %, mientras que el alza general fue de 0,47 % para la variación mensual (mayo frente a abril), de acuerdo con los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que realiza el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).Vale decir que la reducción en los costos de la comida es ínfima.
Apenas se mantuvieron estables los precios. Por eso, el dato está lejos de ser una buena noticia.
Año corrido, los alimentos están en 5,85 % frente al 4,36 % de la inflación general marcada entre enero y mayo. En la variación anual la brecha también es clara, 6,04 % en alimentos contra 5,84 % total.
Esto muestra que los alimentos han tenido una inflación superior a la del promedio.Más allá de esto, la razón por la que el renglón cayó en el mes se debe a factores como el debilitamiento del dólar, que abarató lo que importamos, especialmente por el poco impacto detectado en los agroinsumos y una mejora en el abastecimiento de las centrales de abastos, explica Jaime Alberto Rendón, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales de la Universidad de La Salle.Puede leer: Cede el hambre en Colombia: ¿qué hay y qué falta para asegurar el derecho a la alimentación?La mayor disponibilidad de los productos juega un papel clave en la reducción de precio, ya que la mayoría de ellos vino por cuenta de productos frescos cuyas cosechas alcanzaron picos de oferta en el quinto mes del año. “Esto refleja que las condiciones agroclimáticas de los meses anteriores permitieron una recolección abundante de estos cultivos, saturando ligeramente el mercado y aliviando el precio final. Al ser productos altamente perecederos, la oferta no puede almacenarse para especular, por lo que el exceso de cosecha se traduce inmediatamente en una baja de precios”, agrega Carlos Duarte, miembro del Instituto de Estudios Interculturales (IEI) de la Universidad Javeriana de Cali.
Entre las mayores reducciones de precio estuvieron el tomate (-13,36 %), naranjas (-6,36 %), plátanos (-5,54 %), yuca (-2,37 %) y hortalizas y legumbres frescas (-1,26 %). Los tres primeros venían de una marcada tendencia alcista, por lo que los analistas evidencian que se comienza a corregir el valor.
Ese fue un empujón importante que recibió el rubro de alimentos para acabar el mes en negativo.En contraste, otros productos se encarecieron y terminaron por hacerle contrapeso a los que bajaron. La zanahoria (13,83 %) y arracacha, ñame y otros tubérculos (6,76 %) fueron los que ocuparon los primeros lugares.
Y si se revisa la inflación en lo que va de este año, los subsectores que concentran las alzas más marcadas son las de tubérculos y frutas frescas. La principal explicación de este fenómeno son las condiciones climáticas y la variabilidad que ha tenido el país (un frente frío en febrero y un aumento de temperatura reciente que prende las alarmas frente a la llegada de El Niño).En particular el ñame, arracacha, papa y zanahoria son cultivos de ciclo corto y altamente sensibles a condiciones climáticas.
Entonces, cuando un tubérculo se encarece (como la papa que subió un 36,79 % entre enero y mayo), la demanda se desplaza hacia sustitutos como ñame y arracacha. Al final, la demanda termina por “contagiarse” en todo el grupo.
La coincidencia de baja oferta en todos ellos dejó al consumidor sin mayores opciones, lo que impactó en el bolsillo de las familias, enfatiza Rendón.¿La comida dejará de estar cara?El negativo del IPC de alimentos en mayo está lejos de ser una tendencia. Por el contrario, Colombia se encuentra en un momento en el que convergen varias presiones inflacionarias que generan incertidumbre sobre qué tanto pueden llegar a encarecerse los productos.Hasta ahora, en lo corrido del año ha habido factores generalizados en el agro que se han visto reflejados en el costo.
Uno de ellos es el clima. Las lluvias intensas son perjudiciales para las floraciones de las plantas (frutales, cafetales y árboles de cacao).
Asimismo, se han presentado bloqueos en corredores viales, que afectaron la logística de abastecimiento y encarecieron productos frescos (frutas, verduras y carnes), apunta Rendón. A esto se suma el encarecimiento, aunque no como se esperaba, de fertilizantes, presionado por las tensiones geopolíticas, lo que elevó los costos de producción en el campo.También ha incidido el aumento del salario mínimo, que se ha ido transmitiendo gradualmente a los precios de la comida y en el costo de la mano de obra rural.Finalmente, la guerra en Oriente Medio ha tenido un impacto doble e importante por cuenta del cierre del estrecho de Ormuz.
El primero ha sido por el incremento en los precios del petróleo, que se ha trasladado al de la gasolina y todo lo relacionado con el transporte (incluido el de alimentos). En segundo lugar, el suministro mundial de los fertilizantes viene del Golfo Pérsico, tanto los de nitrógeno (cuya producción depende del petróleo y gas) como otros compuestos: del 30 al 35 % de la urea mundial y del 20 al 30 % del amoniáco.
Por eso, la guerra ha llevado a que se dupliquen los costos de estos agroinsumos.Lea: ¿Por qué la llegada de El Niño podría encarecer la comida en Colombia este año?A la espera...Para Duarte, la inflación de alimentos en Colombia no es solo un fenómeno monetario, sino el reflejo de las tensiones estructurales del campo y su conexión (a menudo precaria) con los centros de consumo. Si bien mayo nos dio un alivio frente al encarecimiento, la perspectiva de los expertos es bastante gris, pues se espera que el 2026 termine marcado por la volatilidad.
Los próximos tres meses (de junio hasta agosto) serán críticos porque se espera que se confirme la llegada del fenómeno de El Niño y la intensidad que puede tener. Hasta ahora, los modelos climáticos estiman que será tan fuerte como no ha sucedido en los últimos 13 años.“Mientras el estrecho siga cerrado o semicerrado, el precio del petróleo y del gas natural seguirá siendo un piso inflacionario difícil de revertir, incluso si los cultivos locales tuvieran una buena cosecha”, finaliza el miembro del IEI.La perspectiva de la inflación de alimentos en Colombia en el segundo semestre genera preocupación, especialmente porque sigue sin finalizar el bloqueo en el estrecho de Ormuz (que afecta la cadena de suministros) y todavía se desconoce el impacto que puede llegar a tener El Niño en el agro.💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas?
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Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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