Para Oribe Peralta, una Copa del Mundo representa mucho más que una competencia deportiva. Es el escenario donde se cumplen los sueños de miles de futbolistas, el torneo que marcó su infancia y el lugar donde tuvo la oportunidad de representar a México ante los ojos del mundo.

El ex delantero de la Selección Mexicana considera que el equipo nacional tiene una oportunidad inmejorable para trascender al disputar el torneo como anfitrión.A pocas horas de que arranque el Mundial, Peralta observa con optimismo el presente de la Selección Mexicana. Considera que jugar como local puede convertirse en una ventaja importante para el equipo dirigido por Javier Aguirre, siempre y cuando logre aprovechar la presión positiva que genera el apoyo de la afición.“Sí veo a México haciendo algo importante, porque hay un buen equipo y creo que el jugar en casa siempre tiene un significado especial porque el entorno es distinto, la gente te respalda y existe una energía que se siente en cada partido, creo que será algo diferente y se tendrá un buen Mundial”.

Eso sí, Peralta también mencionó que el ser sede no garantiza nada, pero dará una motivación distinta: “En un Mundial todos los rivales son muy complicados, pero sí creo que México tiene una gran oportunidad para competir bien y demostrar que puede estar a la altura de las circunstancias”.La barrera de los Octavos de FinalEl ex delantero sabe que uno de los grandes retos del futbol mexicano sigue siendo romper la barrera de los Octavos de Final, instancia que la Selección no supera desde México 1986. Esa situación inevitablemente lo lleva a reflexionar sobre su propia experiencia mundialista y sobre los momentos en los que sintió que el equipo estaba cerca de dar un paso histórico.Por supuesto cuando termina una competencia de ese nivel siempre encuentras situaciones que podrías haber manejado mejor.

Oribe ha reconocido que con los años entiende el juego de otra manera y analiza los partidos desde una perspectiva distinta. No obstante, hay una sensación que permanece intacta cada vez que recuerda aquellos días con la Selección Mexicana.

Y es que, el equipo nacional ha estado cerca de dar el paso en los Mundiales, de llegar al famoso quinto partido, y al final, se han quedado en la orilla por una u otra razón. En Brasil 2014, un penal polémico le impidió al cuadro que en aquel entonces dirigía Miguel Herrera, acceder a cuartos de final.“Si pudiera regresar a algún momento sería a esos instantes en los que sentíamos que estábamos muy cerca de conseguir algo importante.

Estuvimos cerquita. Había mucha ilusión dentro del grupo y realmente creíamos que podíamos avanzar más, pero cuando estás ahí te das cuenta de lo difícil que es competir en un Mundial, esos son recuerdos que se quedan contigo para siempre”, confesó.

El apoyo de la gente ayudaráOribe Peralta sigue observando el torneo con la misma emoción que sentía cuando era niño. Ahora lo hace desde otra perspectiva, como ex futbolista y como alguien que conoce de primera mano lo que significa representar a México en una Copa del Mundo.

Por eso mantiene la esperanza de que la próxima generación pueda aprovechar la localía y dar ese paso que tantas Selecciones Mexicanas han buscado durante décadas.“Los Mundiales siempre generan ilusión. México tendrá una oportunidad muy importante y ojalá pueda aprovecharla.

La afición va a estar ahí, apoyando como siempre, y eso puede convertirse en una fuerza muy poderosa para el equipo”. Mundialista en Brasil 2014 y uno de los referentes del futbol mexicano en la última década, Peralta recuerda que su relación con la Copa del Mundo inició mucho antes de vestir la camiseta tricolor.

Como millones de aficionados, primero vivió el torneo desde casa, admirando a los jugadores que representaban al país y soñando con algún día ocupar ese lugar.Entre los recuerdos que más conserva de su infancia aparecen imágenes de los Mundiales de los años noventa, momentos que alimentaron su deseo de convertirse en futbolista profesional.“Cuando eres niño no entiendes muchas cosas, pero sí entiendes la alegría que genera ver a México competir y hacer cosas importantes. Esos momentos te inspiran y te hacen pensar que algún día te gustaría vivir algo parecido”.

El cariño de la genteCon el paso de los años, Peralta dejó de ser aquel niño que observaba los Mundiales por televisión para convertirse en protagonista dentro de la cancha. No obstante, admite que nunca imaginó el impacto que tendría entre los aficionados mexicanos.Incluso, se le recordó cómo la gente coreaba su nombre en Brasil.

Cada vez que los aficionados le llevaban serenata a la Selección Mexicana, él era el centro de atención, del que todos querían un autógrafo o una foto. Apenas se asomaban los jugadores al balcón había algarabía, y esas son imágenes que se le quedaron grabadas.

Son especiales en su trayectoria, más allá de lo vivido en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde fue la gran figura.“No, la verdad es que nunca me imaginé algo así, por supuesto que siempre sueñas con ser profesional, con llegar a la Selección, con tener una carrera importante, pero no dimensiona lo que significa para la gente. Cuando estás en una Copa del Mundo y escuchas a los aficionados apoyarte, cantar tu nombre o reconocer tu trabajo, entiendes que estás representando mucho más que a un equipo”.

CIG