El duro testimonio de dos reclusas de Brains ante el Papa: "Durante mucho tiempo no creí en Dios, ahora le pido perdón por todo"

El papa León XIV, en su visita a España, ha acudido al centro penitenciario Brains 1, donde ha tenido un encuentro con varias presas. Montse, una de las reclusas, ha dicho al sumo pontífice que "durante mucho tiempo había sentido el silencio de Dios" y se había sentido abandonada por él.
Quebrada y dolida ha relatado su experiencia con la fe y cómo se separó de ella por la muerte de su hijo. También ha pedido perdón a su familia, a los que dice que ha hecho "mucho daño".
A su vez, se ha disculpado con Dios por sus malas acciones: "Hoy le pido perdón a Dios por todo", ha afirmado."Nos da mucha alegría que esté hoy aquí porque muchas veces nos sentimos olvidadas", ha empezado Montse. Quien se ha sincerado con León XIV y le ha dicho que "durante mucho tiempo había intentado creer en Dios, pero no lo había conseguido", ya que su "vida no se lo había permitido".
Pero luego de duras experiencias, ahora en la prisión sí lo ha conseguido. "He experimentado la muerte de las personas que más quería", ha afirmado antes de quebrarse y entrecortarse para afirmar al santo Padre que se "ha enfrentado al silencio de Dios".
Ella sostiene que "ha tenido la mejor familia del mundo", pero que sabe que les "ha hecho mucho daño".Entre las cosas que hacen que haya vivido estas experiencias con la fe y acabado en prisión es que "nunca" ha aceptado la muerte de su hijo y "no entendía por qué Dios se lo había llevado". "He luchado mucho y me ha costado toda la vida entender que Dios no era el culpable", ha dicho visiblemente emocionada.
"Hoy le pido perdón a Dios por todo", continúa antes de decir que en su día perdió "la gracia de la fe", pero ahora que la ha recuperado, reza que el "sentimiento de resentimiento ha desaparecido"."Estando aquí en la prisión, volví a creer y agradezco el don de la fe. Gracias a ella y al hecho de creer, soy mejor persona, descubro cosas en mí que no sabía que tenía dentro de mí.
Quiero dar gracias al Señor por todo lo que ha hecho por mí", ha seguido. También ha querido relatar el momento en el que se abrazó a la fe.
Ha dicho que "durante mucho tiempo" había "sufrido un insomnio severo que no tenía solución ni con medicación ni con ingresos hospitalarios" y fue "Dios" quien le regaló "la posibilidad de dormir". "Una noche abrazada a una cruz le pedí, por favor, al Señor que me ayudase y estuve 10 horas durmiendo y desde aquel momento sentí que había sido Dios quien me ayudó.
Ahora solo espero reencontrarme con mi hijo en el cielo y también confío en sus planes", ha afirmado. "Aquí los presos nos ayudamos unos a otros, individualmente o en grupo", ha dicho antes de quebrarse de nuevo e, incapaz de continuar, ha decidido dar las gracias al papa y fundirse en un abrazo con él.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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