POSADAS.— Hay preocupación en la comunidad educativa del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya (Isarm) de Posadas, por episodios de acoso y hostigamiento de parte de un estudiante de 23 años del profesorado de inglés, que habrían ocurrido dentro del establecimiento. Casos sobre los que, acusan varias estudiantes, no obtuvieron las respuestas institucionales esperadas.Una de las alumnas que padeció estos ataques contó a El Territorio que no sería un episodio aislado y que la agresión se remonta a principios del cursillo de ingreso, en febrero.Al respecto, otro de los testimonios de una alumna que habría sufrido hostigamiento de parte de Lucas E. reconstruyó que el vínculo inició con meras intenciones de realizar trabajos grupales pero que, a las pocas semanas, el joven “inició a manifestar interés hacia mí por mensajes de manera insistente” por lo que, recordó la estudiante, “decidí alejarme”.Ante la insistencia de contacto y de relacionarse, la joven lo bloqueó de canales de WhatsApp y de otras redes sociales. “Un día, luego de mi horario de cursada, se acercó a mí cuando me encontraba sola para solicitarme mi correo electrónico. (...) Dentro del aula me hacía sentir muy incómoda, ya que continuaba molestándome e invadiendo mi espacio personal, a pesar de que le solicitaba que cesara dicha conducta”, describió la joven en una de las quejas elevadas a los superiores del Isarm.Acosadas en la calleLa mencionada estudiante explicó que debió recurrir a esa instancia “luego de que el alumno nos siguiera a mi compañera y a mí hasta la parada de colectivos.

El alumno tomaba la situación como un asunto de risa o la minimizaba, mientras que yo, con claro nerviosismo e incomodidad, le expresaba cómo me hacía sentir”.“Luego de haberle manifestado de diversas maneras que me sentía mal o asustada y de haber intentado hacerle entender que su comportamiento era inapropiado, se negaba a retirarse. Por el contrario, insistía en que lo saludara para poder irse, expresando: “Hasta que no me saludes, no me voy””, se señala en el informe que se elevó semanas atrás al Isarm y que contiene una serie de evaluaciones y quejas hechas por docentes y estudiantes sobre el comportamiento del estudiante.Una de las fuentes del caso lamentó que muchas de las que habrían sufrido acoso de parte del joven son estudiantes de primer año.

Quienes, después de contar lo vivido, temen represalias o perjuicios académicos.Otra de las estudiantes cuestionó la respuesta institucional cuando se decidió hacer público este escenario. Reclamó que la coordinadora de la carrera, Janina Jaworski, habría manifestado que aquellas jóvenes que se sintieran “incómodas” ante la presencia del estudiante “pidan cambiar de comisiones o de curso”.Acuerdo incumplidoEn el ámbito académico, expresó una de las fuentes ligadas al caso, ya se habían elevado quejas de parte de estudiantes y docentes contra Lucas E. por hechos que, a nivel institucional, se describen como “conflictos de convivencia”.Esta voz consultada precisó que al menos diez personas habrían manifestado malestar e incomodidad por las actitudes del joven.

Varias de ellas coincidieron en la experiencia de haber sido perseguidas afuera del establecimiento.Habría sido tal la situación que, según pudo saber este diario, en el mes de mayo se logró un acuerdo institucional de restricción de contacto entre Lucas E. y una de las alumnas que acusó haber sido hostigada. Acuerdo que, aclaró esta fuente, “no se cumplió porque él la seguía contactando por redes y por mails”.Denunciado por abusoSin embargo, el malestar se incrementó cuando, hace una semana, se conoció que el estudiante, Lucas E., fue denunciado en la Comisaría de la Mujer de la Unidad Regional I de Posadas por un caso de abuso, agresión que habría ocurrido fuera del establecimiento.Esto, si bien es ajeno al contexto académico, no pasó desapercibida y renovó los reclamos por contención para las víctimas de acoso.

Todos episodios que, según insistieron, ya se habían reclamado y expuesto ante las autoridades del gabinete pedagógico y la coordinación de la carrera.En voz de las estudiantes, lo llamativo fue que luego de conocerse la denuncia penal al joven lo convocaron a reiteradas reuniones, pero no así a las mujeres que habían notificado de los acosos previos.La existencia de la denuncia contra Lucas E. se notificó formalmente la semana pasada, mediante intervenciones en los cursos del profesorado que él cursa. Fue en esa instancia, siguiendo lo que reclamó una de las estudiantes, que desde la Coordinación habrían tratado a las alumnas de “caprichosas” y que se estaba discriminando al chico por presuntamente tener un diagnóstico clínico que lo llevaría a comportarse de forma inadecuada en ciertos contextos.Después de que este diario consultara y diera a conocer la situación que se estaba viviendo allí, el Isarm respondió con un comunicado en su página oficial en donde afirmó que “desde el primer momento en que tomamos conocimiento de la existencia de una denuncia, se activaron los protocolos institucionales correspondientes”.En ese mismo escrito, el Instituto Superior aseveró que “se labraron actas en relación con lo referido por las partes involucradas y se actuó conforme a las recomendaciones de los equipos profesionales intervinientes, priorizando en todo momento la integridad y dignidad de las personas”.Al contrario, estudiantes que se contactaron con este medio, cuestionaron el comunicado y apuntaron a la presunta falta de espacios de escucha y contención para las víctimas de las agresiones ocurridas en la facultad.

Incluso, una joven acusó haber vivido un momento de revictimización por parte de la coordinadora Jaworski.En su comunicado, el Isarm esbozó que “como medida preventiva, y con el objetivo de resguardar la seguridad de todos los estudiantes, se han tomado acciones institucionales provisorias hasta tanto la Justicia se expida al respecto”. “Desde las distintas áreas y servicios del Instituto, reafirmamos nuestro compromiso de garantizar la trayectoria académica de todos los estudiantes del Isarm, con especial atención a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad”, cierra el escrito.Qué establece el protocolo del SpepmLa Ley VI - Nº 250 de Misiones establece un protocolo de actuación para prevenir, abordar y erradicar situaciones de acoso escolar en todos los niveles educativos. La normativa dispone que, ante la sospecha o detección de un caso, las autoridades de los establecimientos deben garantizar la protección de los derechos de los estudiantes, intervenir de manera eficaz, preservar la confidencialidad y aplicar los procedimientos previstos.El protocolo obliga a informar de inmediato a la dirección del establecimiento, que debe verificar si la situación reúne las características propias del acoso escolar y, de ser así, adoptar medidas para proteger a la víctima, comunicar lo ocurrido a las familias involucradas y elaborar un plan de intervención y seguimiento.Asimismo, si los hechos pudieran constituir un delito previsto en el Código Penal, la institución tiene la obligación de realizar la denuncia correspondiente ante la Justicia.La legislación también contempla modalidades de violencia ejercidas mediante medios tecnológicos, como el ciberacoso, el grooming, el sexting y la difusión de rumores en redes sociales.Asimismo, promueve la capacitación de docentes, la elaboración de materiales pedagógicos sobre el uso responsable de internet y la realización de actividades de concientización con estudiantes y familias para prevenir este tipo de situaciones.