POSADAS.— Un interrogante central en cada junio y diciembre es a qué destinarán el aguinaldo los trabajadores asalariados: si priorizarán el ahorro, las vacaciones, el consumo u otras necesidades emergentes de la economía familiar actual. Un estudio privado detectó un cambio de tendencia, que posiciona al pago de deuda como el principal uso que darán los hogares.Según un relevamiento de Focus Market sobre 3.575 casos, los argentinos muestran un cambio en el uso del aguinaldo de junio 2026: el foco se desplazó del ocio y las inversiones hacia la supervivencia financiera.El estudio refleja que el pago de deudas encabeza el ranking con el 23,5% de las respuestas, seguido por la compra de dólares con el 17,8% y los gastos generales con el 16,2%.

Las inversiones también tienen peso: las acciones concentran el 13,9% y los fondos comunes de inversión el 11%.Las vacaciones, en cambio, quedaron relegadas al sexto lugar con apenas el 10,3%, muy lejos de los primeros puestos. El plazo fijo, históricamente uno de los destinos preferidos del aguinaldo, aparece último con apenas el 0,9%.Damián Di Pace, director de la Consultora Focus Market, indicó que "en un contexto de desaceleración inflacionaria pero todavía con incertidumbre, una parte importante de los argentinos utilizará el aguinaldo con un criterio defensivo".

Y agregó: "La prioridad seguirá siendo la cancelación de deudas de corto plazo, especialmente tarjetas y financiamiento en cuotas, mientras que otro segmento optará por dolarizar excedentes como mecanismo conservador de resguardo de valor".En ese sentido, Di Pace subrayó que "el dólar continúa funcionando como refugio psicológico y financiero frente a cualquier expectativa de volatilidad cambiaria futura".La comparativa interanual revela dos cambios destacados: el pago de deudas y la compra de dólares ganaron 14 y 2 puntos porcentuales respectivamente. El primero es el movimiento más llamativo: pasó del 9% al 23%, lo que refleja un mayor endeudamiento familiar o el peso creciente de los servicios, los alimentos y los gastos fijos del día a día.El director de la Consultora Focus Market, afirmó: "En los segmentos de clase media y media alta aparece una tendencia cada vez más marcada hacia la inversión financiera del aguinaldo.

Crece el interés por acciones locales, fondos comunes de inversión y cuentas remuneradas que permiten mantener liquidez con rendimiento diario". De esta manera, Di Pace señala que este comportamiento refleja un ahorrista más sofisticado, que busca ganarle a la inflación sin inmovilizar capital y que empieza a incorporar instrumentos del mercado como alternativa habitual de administración del excedente salarial.El contexto ayuda a explicar el fenómeno: pese a la desaceleración inflacionaria y la relativa calma cambiaria, los ingresos no terminan de recuperarse frente al costo de vida.

Según el INDEC, en el primer semestre de 2025 el 37,4% de los hogares echó mano de sus ahorros para llegar a fin de mes, frente al 19,9% de 2003.Si bien todavía no hay cifras comparables para 2026, la tendencia reciente no da señales de alivio: entre enero y marzo, los salarios subieron 8,6% frente a un IPC que avanzó 9,4%. Ese desfase explica por qué el aguinaldo de junio apunta, una vez más, a cubrir deudas y gastos antes que a financiar proyectos de mediano o largo plazo.De acuerdo con el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en febrero de 2026 había 10,02 millones de asalariados registrados con derecho a aguinaldo, distribuidos entre 6,19 millones en el sector privado, 3,37 millones en el sector público y 451.600 en casas particulares, en todos los casos con leves bajas respecto de los registros de 2025, con excepción del empleo doméstico, que creció levemente.