En 1693, un año antes de morir, el japonés Matsuo Basho dedicó tres haikus a una rosa amarilla. Uno de ellos lee: “Pétalos que caen y se dispersan / de una rosa amarilla / al rumor de una cascada”.

No podemos estar allí con el poeta, pero muchas veces habremos vivido momentos semejantes, efímeros, con alguna flor especial para nosotros. Nos rodean, las cuidamos, nos completan la vida.Por eso no es raro que haya quien consagre día y noche a conocerlas mejor.

Nos acercamos al diseñador Christian Acuña, y a ese rinconcito de Rohrmoser que llama Florenflor, para comprender no solo cómo nos relacionamos con las flores, sino cómo entenderlas e incorporarlas a nuestra vida.Acuña se topó con las flores durante sus estudios; nunca las ha dejado. “Me enamoré de las flores. Todos los decoradores de interiores tenemos una sensibilidad que nos permite acercarnos al cliente, a la persona que va a convivir con el espacio.

Las flores caminan de la misma manera y por eso mi primer amor con ellas fue instantáneo”, explica.El nuevo local de Florenflor se ubica junto a Buena Vida Coffee Roasters —así que en una visita entrena el olfato de múltiples maneras—. Allí, Acuña y su equipo preparan las flores que pueden servir para decorar, recordar, celebrar, alegrar...

Las usamos para todo, pero nos falta conocerlas mejor.De cerca con las flores“Costa Rica produce una gran variedad de flores y las exporta, pero mucha gente no lo sabe o no disfruta de ciertas especies simplemente porque no las conoce”, afirma Acuña. “Existe una industria floral que comercializa repetidamente las mismas variedades de siempre, porque son las que el cliente compra y, al final, las que conoce”.¿Cuántas veces no corremos, a última hora, para llevar como detalle algunas flores... cualquiera, las que veamos? Por eso también hay un importante trabajo de educación. “Hay muchas flores que tienen un significado, una historia detrás o que se producen en zonas del país que la mayoría de las personas ni se imagina” dice Acuña.“Me ha pasado muchas veces que alguien ve una flor y me pregunta: ‘¿De dónde salió esta flor?’.

Y yo les respondo: ‘Es de Cartago y crece en cualquier patio’. Es una flor de patio, sencilla, pero divina y espectacular”, considera el diseñador.

Con los años, así como en otras ramas del diseño, también ha nacido en los costarricenses más curiosidad de saber qué es esta hoja, qué es este follaje, cuál es esta flor. La gente empieza a consultar más.

Sabiendo que hay un lenguaje floral, quiere descifrarlo: quiere ser elocuente con flores.“Las nuevas generaciones tienen una conciencia ambiental mucho más amplia, especialmente en temas como la contaminación y la reducción de residuos”, considera Acuña. “Ahí es donde nosotros tratamos de aportar. Procuramos no utilizar plástico, evitar el uso innecesario de ligas y no desechar la materia vegetal.

Más bien buscamos alternativas sostenibles, como el compostaje. Para ello, trabajamos con empresas especializadas o con iniciativas comunitarias”.

La idea, explica, es tratar de dejar una huella de contaminación más pequeña. “No significa que no lo hagamos, pero hacerlo por lo menos que sea menor”, asegura. Conociendo las flores ticasHace unos días, atrapado bajo el aguacero, decidí llevar unas flores a una cena, pero desprovisto de paraguas y con algo de prisa, compré las que vi.

¿Estaría bien? ¿Decían lo que yo creía que decían o estaba cometiendo un error gramatical-floral?

Para los diseñadores florales de Costa Rica, como Florenflor, este proceso de comprender esa forma de comunicación ha tomado tiempo, pero está claro que sí hay mayor interés y acuciosidad. “Creo que ha sido cuestión de mucho autoaprendizaje, porque no es como lo que vos aprendés en un libro o en un curso, sino que también es aprender cómo el tico convive con las flores y cómo las pide y para qué”, explica Acuña. Asimismo, ¿cómo debe colocarlas en casa una vez que las compra, para que no se marchiten tan pronto? “Es muy sencillo.

Cuando usted compra flores, para que verdaderamente perduren, la base o florero donde usted las coloca debe estar limpio; y cuando digo ‘limpio’ es limpio“, advierte el diseñador. “Hay que tomar en cuenta que las flores solo toman agua. La mayoría de las flores toman agua por la parte inferior del tallo y, cada vez que uno les cambia el agua, debería abrirles la boca; o sea, cortarles un poquito más el tallo”, explica Acuña Con dos o tres dedos de agua basta.

En otro orden, ningún líquido adicional al agua es necesario para que una flor perdure, y varios “remedios” caseros tampoco funcionan mucho: una moneda, Alka-Seltzer, 7-Up... Es mejor dejarlas en agua.No obstante, también cometemos errores cuando adquirimos flores.

Para Acuña, el error más grave es no averiguar si están realmente recién cortadas. “Es lo mismo que escoger verduras o frutas. Vos deberías de revisar el tallo y ver si la flor está en buen estado, pero la gente normalmente se va por el empaque, entonces primero van a ver el empaque: si las flores están muy lindas, si el color te gusta, y no estás viendo si la flor realmente está en buen estado o no”.

¿Rosas rojas? Están bien, pero en Costa Rica abundan astromelias, y comunican amistad.

Otros son ejemplos menos felices, como sabemos si alguna vez hemos llevado flores equivocadas a un velorio o a una graduación. Aparte de ese lenguaje largamente codificado, es crucial encontrar algo que nos guste, que nos haga felices.Ahora bien, no solo se trata de comprarlas, sino que muchos quisieran tenerlas en su jardín.

Algunas personas viven frustradas porque quieren sembrar flores, tenerlas en casa, y ninguna “pega”. ¿Cómo explicarles a esos clientes cómo abordar sus planes? “Como hablamos anteriormente con el agua del florero, es lo mismo con la tierra de la planta.

Es imposible que yo siembre algo con una tierra que no está nutrida o con un elemento hostil; claramente no va a funcionar”, explica Acuña. Al final, estamos hablando de cosas que están vivas.

Requieren cuido, cariño, atención. Escuchar lo que nos dicen que necesitan. “Las flores están cortadas, pero están vivas”, dice el decorador de interiores.

Para Acuña, esta vida que nos acompaña en casa tiene incluso un significado mayor: “Las flores cortadas, para mí, son mi manera de vivir el presente. El pasado ya pasó, el futuro no existe.

La vida que vivirla ahora. Las flores son mi manera de devolverme al momento en que estoy viviendo ahora”.

Como el poeta japonés, vemos cada pétalo moverse con nosotros, como nosotros, agitados también por el agua y el viento. Pero a veces lo olvidamos y no comprendemos esas flores, esos seres vivos que, por unos días, alegran nuestra existencia.

Entre tanto ajetreo y notificación al celular, quizás sea más necesarias que nunca.