SAN JUAN.— El uso del preservativo atraviesa un marcado retroceso en Argentina y los especialistas advierten que la tendencia ya tiene consecuencias sanitarias concretas. Según datos difundidos por organizaciones de salud y profesionales del sector, apenas alrededor del 15% de las personas utiliza preservativo en todas sus relaciones sexuales.

La situación genera preocupación porque los jóvenes de entre 15 y 24 años aparecen como el grupo con mayor crecimiento en la notificación de infecciones de transmisión sexual (ITS), entre ellas sífilis, gonorrea y clamidia. Los especialistas atribuyen este fenómeno a múltiples factores: desinformación, mitos sobre el uso del preservativo, falta de percepción del riesgo y una menor adherencia a las medidas de prevención.

Entre adolescentes y jóvenes los números son todavía más bajos, ya que distintos relevamientos muestran que una proporción reducida afirma utilizar protección en todos sus encuentros sexuales. Asimismo, los expertos remarcan que el preservativo continúa siendo el único método que permite prevenir simultáneamente embarazos no planificados y gran parte de las infecciones de transmisión sexual.

Utilizado de manera correcta y constante, reduce significativamente el riesgo de contagio de VIH y otras enfermedades. Otro dato que enciende alarmas es que la mayoría de los nuevos diagnósticos de VIH están asociados a relaciones sexuales sin protección, mientras que muchas ITS pueden cursar sin síntomas durante largos períodos, favoreciendo su transmisión sin que las personas lo adviertan.

Frente a este escenario, médicos y organizaciones dedicadas a la salud sexual insisten en reforzar la educación, promover el testeo periódico y fomentar el uso habitual del preservativo como herramienta central para prevenir enfermedades y proteger la salud.