El Gobierno ha negado este martes de forma tajante que el presidente, Pedro Sánchez, mantuviera reunión alguna con la exmilitante socialista y presunta 'fontanera' del PSOE Leire Díez, después de que trascendiera una agenda personal de esta última en la que aparecen varias anotaciones con las siglas "PS" y referencias a "Pedro". Moncloa trata así de cortar de raíz cualquier intento de vincular al jefe del Ejecutivo con las maniobras atribuidas a Díez.

"Desmentimos rotundamente cualquier encuentro", ha asegurado la ministra portavoz, Elma Saiz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Saiz ha respaldado -y parafraseado- las palabras del presidente del Gobierno el pasado viernes al asegurar que él "nunca ha conocido, ni ha avalado, ni ha sido informado de las andanzas de Leire Díez", unas actuaciones que, según ha recalcado, el presidente "nunca hubiera tolerado".

Precisamente, Sánchez ya expresó entonces que no conocía las "andanzas" de Leire Díez, al tiempo que mostró su apoyo y respaldo a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, que se reunió hasta en tres ocasiones con la exmilitante, a la que la UCO sitúa como brazo ejecutor de esta presunta trama de las cloacas del partido.Fuentes gubernamentales sostienen en que no hay nada "ilegal" en tener el teléfono de Leire Díez e incluso hablar con ella. En el caso de estas reuniones, que en un principio desmintió el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pero que la Guardia Civil terminó reconociendo, aseguran que se produjeron en un contexto privado y no como directora de la Guardia Civil.

No obstante, en el último de ellos González admite que Leire Díez le pide rehabilitar al comandante Rubén Villalba, que había sido apartado de su puesto por estar investigado por el caso Koldo. A pesar de ello, Moncloa se ampara en que Mercedes González cortó la conversación en ese momento y que nadie está exento de que le pidan algo "extraño".

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