El Papa León ha pronunciado este martes una homilía en el altar mayor de la Catedral de Santa Eulàlia de Barcelona en catalán y castellano, en la que ha llamado a los barceloneses y a los catalanes a ser "constructores de unidad" ante "un mundo fracturado por guerras y divisiones"."En un mundo fracturado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista, queremos ser mártires, es decir, testigos y profetas de unidad, acogida, concordia y paz, incluso a expensas de sacrificios y renuncias", ha dicho el Santo Padre, que ha añadido que hay que "renunciar a aquello superfluo para construir sobre el que es esencial y dura por siempre jamás".'Amb gran goig començo la meva visita resant l'Hora sexta en aquesta Catedral amb tots vosaltres' ('Con gran alegría inicio mi visita rezando la Hora sexta en esta Catedral junto a vosotros)', han sido sus primeras palabras durante el rezo.Robert Prevost ha recordado las palabras de Juan Pablo II "cuando, en su visita a la capital catalana, alababa el 'ánimo acogedor que a lo largo de la historia ha llevado a barceloneses y catalanes, a compartir ciudadanía humana y cristiana con innumerables gentes".Acompañado del cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, el Pontífice ha oficiado el rezo de la Hora sexta, ante el cabildo, la curia diocesana, voluntarios, seminaristas y formadores, el Papa ha subrayado que "es importante, para cada uno de nosotros, no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día luego de día".'Bon dia i bon hora'A su llegada, los miles de fieles que se apostaban a la entrada de la Catedral de Barcelona, el Papa se ha detenido unos segundos a saludar a sus seguidores, junto a Omella, que les ha hecho un gesto de que a la salida les diría algo.A su salida, con un micro de pie les ha dirigido unas palabras empezando con una expresión muy catalana: "¡Bon dia i bon hora!”, ha dicho el pontífice, levantando los vítores de los asistentes. “Gracias por estar aquí. Gracias por la paciencia.

Celebremos todos en la fe de Cristo. Jesucristo nos ha llamado a vivir como un solo pueblo, unidos en la fe.

Dios bendiga a todos. ¡Adeu-siau!”, ha terminado otra vez con otra típica expresión del lugar.