Ni Petro ni Cabal esperaron a la ONPE: la irresponsable prisa de líderes colombianos por colonizar el agónico empate técnico en las elecciones de Perú deja varias reflexiones.Portadas de distintos diarios este lunes, en Lima (Perú). Paolo AguilarEl pedido de cautela y mesura que hicieron los candidatos presidenciales en Perú fue totalmente despreciado por los líderes políticos de Colombia.

El domingo a las 9:00 de la noche, mientras Keiko Fujimori, que para ese momento llevaba una leve ventaja en el conteo, calificaba de “irresponsable” que una de las campañas se adjudicara la victoria, los senadores del Centro Democrático siguieron la dirección opuesta y festejaron de manera adelantada el momento de su aliada política.“¡Keiko Fujimori es la nueva presidente del Perú! Estamos en Lima celebrando la reivindicación de un legado, de los valientes que liberaron a esta nación del terrorismo.

Es la derrota de los socialistas que intentaron aplastar a quienes liberaron al pueblo. ¡Viva Keiko!”, escribió la senadora María Fernanda Cabal. “¡Felicitaciones a la nueva presidente del Perú, Keiko Fujimori!

El mundo sigue virando a la derecha y la herencia de Alberto Fujimori triunfa hoy con la victoria de su hija”, expresó por su parte Alejandro Murcia.Desde la izquierda, el camino no fue diferente. Hacia la misma hora que Fujimori mantenía la ventaja, la cuenta del Pacto Histórico se apresuró a felicitar a Roberto Sánchez como “nuevo presidente del Perú”. “Por cuarta vez, se quema la candidata de la extrema derecha e hija del exdictador fallecido Alberto Fujimori.

Felicitaciones al pueblo peruano”, fue el comunicado.El mensaje lo remarcó el propio presidente Gustavo Petro, quien escribió el lunes, cuando los resultados todavía no eran definitivos e incluso antes de que Sánchez revirtiera momentáneamente la tendencia en el balotaje, “el progresismo acaba de ganar la presidencia del Perú y ha derrotado la fuerza más de extrema derecha de ese país, la que representan a la familia Fujimori”.“Ha sido reivindicado Pedro Castillo por el mismo pueblo del Perú. Restableceré completamente las relaciones diplomáticas y le solicitaré al nuevo presidente que iniciemos una fusión del Pacto Andino con Mercosur”, escribió el presidente, quien durante la jornada y en pleno conteo lanzó más mensajes felicitando a Sánchez y allanando el camino a una complicada relación con Lima, si es que Fujimori gana.Estas reacciones, según analistas, son nocivas para el proceso electoral peruano, que ante una crisis de legitimidad y ante un contexto tan dividido, necesitaba seguir su curso sin injerencias y esperando el resultado total del conteo, como clamaban ambas campañas en ese país. “Lo que está pasando es un ejercicio intenso de la transnacionalización de la política electoral: esa formación de alianzas transnacionales partidistas que los obliga constantemente a darse espaldarazos los unos a los otros incluso pasándose el derecho a la no intervención y el espíritu que hace de los procesos electorales una cosa puramente doméstica”, dice la académica y experta en relaciones internacionales Sandra Borda.Por eso mismo, la reacción más llamativa, sin duda, es la de Petro.

Como explica el politólogo peruano Gonzalo Banda, investigador doctoral en el Instituto de las Américas de la University College de Londres, no solo “es más relevante que el anuncio de un congresista”, sino que no se entiende el apoyo acérrimo del mandatario colombiano a este proyecto de izquierda peruana.“Petro ya había defendido a Sánchez calificándolo de progresista. A mi me hizo gracia porque no es progresista, es una izquierda provinciana, sumamente reaccionaria y conservadora.

Respaldado por Antauro Humala, un cacerista que cree en la pureza de la raza andina y su superioridad. Evidentemente de progresista no tienen nada, aunque han tratado de ocultarlo.

Petro tiene una lectura muy ideologizada, solo lo apoya porque dice ‘izquierda’, pero hay otros proyectos de centro izquierda que sí encajan en la descripción progresista que busca y que no apoyó”, dice Banda.En segundo lugar, causa sorpresa que haya reconocido unos resultados en el exterior sin terminar el conteo, cuando a nivel local todavía no lo hacen. “Un colega les llamaba ‘demócratas precarios’. Personas cuyas creencias solo son tales cuando les favorecen.

Es interesante que haya dicho que hay vulnerabilidades en Colombia cuando acá, en Perú, no hay un elemento objetivo que nos dijera quién iba a ganar. No me parece un hombre que tenga la democracia como algo superior a las filas ideológicas, caso contrario al de Gabriel Boric, cuya filial ideológica jamás obnubilaba sus creencias democráticas”.

Al igual que en otros casos, explica Banda, Petro ha jugado a convertirse en un factor polarizador en la región, en un anhelo por llenar los zapatos de Hugo Chávez, pero sin la suerte de conseguirlo. Y el caso peruano lo ratifica.

El analista señala que el presidente no ha movido la aguja en Perú, aunque destaca que sí podría añadir combustible a favor de Fujimori.“No he visto un gran impacto en torno a Petro. Para hacer un paralelismo, Alan García logró polarizar con Hugo Chávez en la elección de 2006 porque Chávez se metía y se metía en las elecciones y García, ni tonto ni perezoso, lo hizo su enemigo.

Ahí sí hubo un evidente aprovechamiento porque Chávez tenía una influencia gigantesca. En el caso de Petro, si bien lo ha intentado, no ha conseguido que se estructure el debate entorno a él.

Sí me parece que le da un poco de combustible a Fujimori para sostener que Sánchez tiene una relación con la izquierda internacional y un plan irresponsable, pero de ahí no más”.Pero lo que estamos viendo con los trinos de Cabal, Petro y compañía también tiene un antecedente directo y peligroso: las elecciones de EE. UU. de 2020.

El 3 de noviembre de ese año, mientras los votos presenciales que le favorecían se contaban primero, Donald Trump salió a declararse ganador y exigió detener el conteo. Cuando el voto por correo, más lento en el registro, empezó a revertir la tendencia a favor de Joe Biden, la narrativa del “fraude” ya estaba sembrada en la mente de sus seguidores.

El resultado de esa irresponsabilidad en EE. UU. condujo a la toma del Capitolio.

En un Perú crónicamente inestable, el costo puede ser la parálisis total del Estado. Colombia, asimismo, está a las puertas de su propia segunda vuelta, con las figuras polarizantes de Abelardo de la Espriella en la derecha e Iván Cepeda en el oficialismo.

El comportamiento irresponsable de los políticos colombianos podría justificar una intervención, igual de nociva, en el proceso colombiano. “Ojalá nuestra diferencia no sea una diferencia tan cerrada como la de Perú, pero creo que el hecho de que Petro esté haciendo lo que está haciendo y que EE. UU. haya apoyado a De la Espriella, y que todo el mundo se esté metiendo en los asuntos de todo el mundo, definitivamente abre la puerta a que si tenemos un resultado muy cerrado pase lo mismo.

Por fortuna, nuestro sistema de conteo es más rápido que el de Perú y eso facilita las cosas”, dice Borda.👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.El Espectador, comprometido con ofrecer la mejor experiencia a sus lectores, ha forjado una alianza estratégica con The New York Times con el 30 % de descuento.Este plan ofrece una experiencia informativa completa, combinando el mejor periodismo colombiano con la cobertura internacional de The New York Times.

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