Ghisliane Echeverry: la caleña que traduce el clima para la toma de decisiones
Una científica valluna hoy ocupa la dirección del Ideam, entidad que guía a Colombia sobre cómo actuar basado en datos climáticos y, a la par, demuestra que las mujeres también pueden ocupar estos espacios históricamente vedados para ellas.Echeverry ocupa un espacio en la ciencia colombiana que siempre ha sido ocupado por hombres.CortesíaLa vida de Ghisliane Echeverry cambió en 2023. Durante más de una década había estado en espacios científicos, ejercido su profesión en Química y dedicado varios años más a la investigación y la academia.
Pero ese año, a pedido de la entonces ministra de Ambiente, Susana Muhammad, Echeverry llegó a la dirección del Ideam: la entidad climática más importante de Colombia y cuyos informes sobre tormentas, sequías o calor extremo se sirven para tomar decisiones que, incluso, pueden salvar vidas en medio de los fenómenos climáticos. No era una desconocida en el mundo ambiental.
Durante más de 16 años caminó entre laboratorios, aulas universitarias y proyectos de investigación sobre cambio climático, calidad del aire y gestión ambiental. Formada en la Universidad del Valle, donde estudió Química y más tarde llevó a cabo una maestría y un doctorado en Ciencias Ambientales, construyó una carrera marcada por el diálogo entre la academia, las instituciones públicas y las comunidades.
A sus 39 años, esta científica caleña ha demostrado que las mujeres pueden desempeñar altos cargos en el mundo científico colombiano y, según comenta, abrir camino para que millones de niñas vean que es posible convertirse en una voz de autoridad en un espacio que históricamente estuvo dominado por hombres. La historia del Ideam así lo demuestra: en más de tres décadas de historia, el Ideam solo ha tenido dos directoras mujeres.
Conquistando espaciosMientras coordina alertas y pronósticos para todo el país, Echeverry, quien lidera una entidad de 500 personas, entre meteorólogos, climatólogos, biólogos, ingenieros y físicos ambientales, también es consciente de que su presencia en el cargo la ha convertido en un referente para niñas y jóvenes interesadas en la ciencia.Léase también: Corte Constitucional protege a madre lactante despedida: un fallo con enfoque de géneroSu trabajo también ha servido para demostrar que las mujeres pueden ejercer liderazgo en el ámbito científico, un escenario muy reducido hasta ahora. Un informe de la Unesco da visos sobre esa brecha de género: el organismo de Naciones Unidas dio a conocer que apenas tres de cada diez personas que toman decisiones en el ecosistema científico son mujeres.
Aunque miles estudian carreras relacionadas con matemáticas, ciencias o biología, pocas ascienden a posiciones de decisión.El liderazgo de Echeverry fue reconocido este año por el Congreso de la República, que le otorgó una distinción por su trayectoria en planificación ambiental y por los aportes realizados desde el Ideam para anticipar riesgos y reducir los impactos de fenómenos naturales sobre la población.“Este es un reconocimiento que trasciende lo individual: es también para todas las mujeres que han abierto camino para que hoy muchas más mujeres podamos ejercer la ciencia en este país”, expresó en marzo al recibir la condecoración.Datos por decisionesHoy su labor consiste en recibir millones de datos sobre lluvias, sequías y alertas ambientales para transformarlos en información útil para la toma de decisiones. Esa información llega a entidades nacionales, gobernaciones, alcaldías y organismos encargados de la gestión del riesgo antes de que los fenómenos naturales afecten a los territorios.Hay cifras, gráficos, pronósticos y modelos sobre calidad del aire, incendios, sequías, lluvias e inundaciones.
El desafío consiste en convertir esa información técnica en mensajes claros para las autoridades y la ciudadanía.Recomendado: “El próximo gobierno necesita una política frente a la explotación sexual”: Claudia QuinteroEjemplos de cómo el clima afecta al país no sobran: los hay desde las intensas lluvias que traen consigo derrumbes en las carreteras, como la que conecta Cundinamarca y los Llanos Orientales y que dejaron hace unos meses pérdidas de COP 40.000 millones diarios. O secuelas directas en las familias y sus hogares, como la temporada de lluvias en 2025 que dejó 2.700 emergencias climáticas y 168.000 familias damnificadas o desplazadas en casi la mitad de los municipios del país. “A Colombia hay que verla más allá de los mapas y los gráficos.
Cada dato representa un cambio o afectación para una familia, una comunidad y la forma en cómo se relaciona el país con el clima. De nuestro trabajo depende salvar vidas, prevenir desastres naturales o anticiparnos a fenómenos que afectan los proyectos de los ciudadanos”, comenta Echeverry.Cada mañana, Echeverry revisa la información que llega al centro de operaciones del Ideam desde distintos puntos del país.
En las pantallas se actualizan datos recogidos por sensores en el mar Caribe, cerca de San Andrés, y por radares pluviométricos ubicados en lugares como Puerto Gaitán, Barrancabermeja, San José del Guaviare o Cerro Munchique. Su tarea consiste en convertir esa información en alertas y análisis que permitan actuar antes de que una emergencia ocurra.En 2024 tomó una de las decisiones más relevantes de su gestión.
Diversos modelos y pronósticos mostraban que el país enfrentaría simultáneamente varios escenarios climáticos con impactos distintos en cada territorio. En lugar de concentrarse únicamente en fenómenos como El Niño o La Niña, Echeverry impulsó la declaración de una emergencia por variabilidad climática, una medida sin precedentes que permitió ampliar la preparación institucional frente a múltiples riesgos y fortalecer las acciones de prevención.A futuroA poco tiempo de completar dos décadas en el mundo de la ciencia, Echeverry asegura que Colombia aún debe incentivar a sus niñas para que lleguen a esos espacios.
Ella, comenta, ha vivido discriminaciones de género y ha tenido que convivir junto a estereotipos que erróneamente señalan que las mujeres pertenecen a espacios distintos a la ciencia. Puede interesarle: Violencia sin fronteras: uno de cada 10 feminicidios en Bogotá fue contra migrantesSin embargo, considera que haber conquistado un espacio donde los hombres manejaban las riendas climáticas de Colombia es más que un éxito individual. “Es un doble reto que estamos dispuestas a asumir.
Las mujeres entramos a un juego de poder donde las reglas las pusieron los hombres. Hoy es un camino que ya tiene avances”, concluye Echeverry.
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
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