M+.- Suelo decir que la realidad es experta en símbolos. Lo repito ahora que la presidenta Sheinbaum reconoció finalmente que, sí, que el Tren Interoceánico tenía un error de trazo, y que ese error de curvas apretadas, renuentes a la velocidad, fue el mal de origen del accidente de diciembre pasado, que se llevó la vida de 14 pasajeros inocentes, inadvertidos del riesgo que corrían.