"Un aporte enorme para la cultura". Andrés Calamaro abrió su recital con una dedicatoria especial para el Indio Solari
La confirmación de la muerte del Indio Solari el pasado viernes, dejó una marca imborrable en la comunidad artística y en el público que lo seguía con lealtad. Durante el fin de semana, la movilización de fans que fueron a darle el último adiós al músico fue abrumadora, y ese mismo fenómeno tuvo un correlato entre los artistas de la escena local (como sucedió en el caso de Lali Espósito).
Y durante su presentación en el Movistar Arena en la noche del lunes, Andrés Calamaro quiso enviarle un mensaje muy especial al ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de ricota. Unos minutos después de las nueve de la noche, Calamaro subió al escenario junto a sus músicos, y sin perder ni un momento abrió la noche invocando al Indio Solari.
En sus palabras, y antes de tocar la primera canción de la velada, “el Salmón” expresó: “Mi recuerdo y mi agradecimiento al Indio Solari y a su familia”, y destacó luego “el aporte enorme para la cultura y para la cultura rock”. Como era de esperar, el público presente aplaudió de forma entusiasta a Calamaro y a la memoria del músico, mientras en las butacas del Movistar Arena todos entonaban “¡olé, olé, olé, olé, Indio, Indio!”.
Luego de eso, Andrés dio por iniciado el concierto al ritmo de “Todavía una canción de amor”.En el último tramo de la noche, el músico cerró con la canción “Los chicos”, una emblemática pieza que justamente versa sobre las amistades y un posible reencuentro más allá de la muerte. En los minutos finales, y mientras se proyectaba en la pantalla una imagen con la silueta del Indio, Andrés hizo una reverencia y arrojó un emotivo beso.El adiós del públicoDesde las primeras horas del domingo, y durante más de 18 horas, una multitud desfiló por el Polideportivo Gatica de Avellaneda para despedir a Carlos Alberto Solari.
Las filas llegaron a superar los ocho kilómetros y, según estimaciones difundidas durante la jornada, cientos de miles de personas participaron de la despedida pública. Las puertas del predio cerraron alrededor de las 6 de este lunes.
Ya durante la tarde del domingo, la fila había alcanzado los seis kilómetros de extensión. Y ni siquiera la llegada del anochecer hizo mella en el adiós al ídolo del rock argentino, con una multitud que pasaba el puente Pueyrredón. “Somos más de un millón de personas”, anunciaron poco antes de las 19 por altoparlante.
Pasadas las 20, la lluvia tampoco ahuyentaba a los seguidores.La procesión fue constante en Villa Domínico. Desde un balcón en la esquina abajo del puente sonaba a todo volumen “Un poco de amor francés”.
La gente agitaba, aplaudía, cantaba. Los autos tocaban bocina.
Las remeras con mitad de la cara del Indio y mitad de la de Diego Maradona se ofrecían a $25.000.Sin inconvenientes, todos caminaban. Algunos con flores, otros con cerveza o fernet.
La voz del Indio también sonaba en parlantes que llevaban los fanáticos para que los acompañaran durante la caminata.La increíble fábula del Indio y el SalmónA lo largo de los años, entre el Indio y Calamaro hubo una entrañable relación, y en el 2008 ambos grabaron juntos una canción. “El Indio es el Discépolo de nuestro tiempo”, aseguraba Calamaro. “Tengo mucho respeto por el riesgo artístico que corre Andrés”, destacaba por su parte Solari. “Me cansa tener gente alrededor, si no meto un trago llega el malhumor”, cantaban a dúo en “Veneno paciente”, el track siete del segundo álbum del Indio luego de la disolución de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Porco Rex.“La grabación fue en Leloir –recordó oportunamente Andrés, en referencia al estudio del Indio en su casa–. Ya conocía la canción y el riff y había escuchado una versión prematura de Porco Rex.
Finalmente nos encontramos con las bases de «Veneno paciente» y primero lo canté respetando el fraseo original; después hice lo que habitualmente haría en una session vocal, que es un tejido de armonías y doblajes, como se puede escuchar en la mayoría de mis grabaciones también. La idea original era cantar juntos una letanía grupal, sin alardes soul ni «arrancadas» fuera de la melodía.”Dicen que la primera vez que se cruzaron fue en tiempos de Redondos y Raíces –la banda de Beto Satragni con la que debutó Calamaro, allá por el Mundial 78–.
Pero la estrecha amistad que los unió llegó con el regreso del cantante a escena, luego de un largo período perdido en su propio Camboya. “Cuando ensayamos con Bersuit en Del Cielito –afirmó Calamaro–, el estudio ubicado en Parque Leloir del que el Indio es vecino, nos escribimos unas cartas, compartimos unos asados y terminamos de estrechar este valioso vínculo. No quiero desparramar elogios, pero soy un soldado de este gran señor, a quien quisiera considerar mi amigo, asimismo de un compañero aleccionador y una fuente de inspiración”, reflexionó con sinceridad Calamaro, hace ya casi veinte años.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.