Conforme se aproxima el 11 de junio, fecha de inauguración en Ciudad México de la Copa del Mundo 2026, surge de manera inevitable el debate sobre cuál es el denominado “grupo de la muerte” en la presente cita. No obstante, esta edición cuenta con la particularidad de recibir a 48 naciones, una expansión que dificulta que los combinados más poderosos queden concentrados en un solo sector, como sucedía en los torneos anteriores.

Bajo este panorama, tres grupos sobresalen por encima del resto debido al nivel de las selecciones nacionales que los integran: los bloques I, K y L.El grupo I está conformado por Francia, Senegal, Irak y Noruega. A simple vista, el cuadro galo se perfila como el gran candidato, no solo para liderar la zona sino para alzarse con la Copa del Mundo; no obstante, no puede confiarse ante la presencia de los leones africanos, exmonarcas de su continente (cuyo cetro se encuentra en disputa frente a Marruecos en el Tribunal Arbitral del Deporte).Pero también hay que tomar en cuenta a la escuadra nórdica, un combinado en ascenso que dejó en el camino a Italia y cuenta con figuras de la talla de Erling Haaland, Martin Odegaard y Antonio Musa.

Finalmente, el papel de “cenicienta” le corresponde al conjunto iraquí, escuadra que selló su boleto mediante el repechaje y llega con el positivo antecedente de un empate ante España en un amistoso.Por su parte, el sector L reúne a Inglaterra, Croacia, Ghana y Panamá. Los principales candidatos de la zona son los representantes europeos; el cuadro de los “Three Lions”, a pesar de afrontar severos cuestionamientos por su convocatoria, busca su segundo cetro mundialista.

Por su parte, la escuadra croata arriba con dudas de cara al arranque, debido al rendimiento mostrado en sus últimos compromisos amistosos.Mientras tanto, Ghana llega con severas incertidumbres de cara a su debut, ya que arrastra un registro de cinco derrotas en sus últimos seis compromisos, asimismo de haber experimentado un cambio de timonel en el proceso. Pese a este panorama, el principal argumento del conjunto africano radica en el peso individual de sus figuras, quienes militan en el balompié europeo.Por su parte, Panamá tiene como consigna evitar el sótano de la competencia, un fantasma que la persiguió en su anterior experiencia mundialista, Rusia 2018.

No obstante, la estabilidad del proyecto liderado por el estratega Thomas Christiansen respalda a la escuadra canalera, la cual pretende dar la sorpresa y pelear por un boleto a la siguiente fase.El grupo K está integrado por Portugal, la República Democrática del Congo, Uzbekistán y Colombia. El cuadro luso con Cristiano Ronaldo comandando la delantera y el combinado cafetero parten como las grandes favoritas debido a su amplio recorrido internacional; no obstante, la exrepública soviética Uzbekistán se presenta como un rival sumamente aguerrido, capaz de comprometer a cualquier oponente, tal como lo demostró recientemente ante Países Bajos (victoria de la selección naranja 2-1 con un gol en el último minuto).En otro orden, la RD del Congo se perfila, en el papel, como el oponente de menor complejidad del bloque.

No obstante, luego de firmar una actuación sobresaliente en el repechaje intercontinental, la Copa de África y sus más recientes compromisos amistosos, el conjunto africano afrontará la cita planetaria con poco que perder y mucho que ganar.Otros grupos por destacar son el C, compuesto por Brasil y Marruecos, donde Escocia y Haití asumen el papel de aspirantes a romper las quinielas. Acto seguido se encuentra el D, integrado por Estados Unidos, Paraguay, Australia y Turquía, cuatro escuadras con un rendimiento tan equilibrado que cualquiera de ellas posee los argumentos necesarios para adjudicarse la cima o un boleto a la siguiente ronda.