El futuro llegó hace (un) rato y el plan "algún día"

El futuro llegó hace (un) rato. El empuje del petróleo y la minería, en un contexto excepcional de precios altos, está produciendo un ingreso de dólares por la cuenta comercial externa que nadie preveía.
En noviembre pasado, el pronóstico del REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) del Banco Central arrojaba para este año un superávit comercial de u$s 9000 millones. En mayo, el mismo REM de las 50 consultoras relevadas proyectó para 2026 un superávit comercial de u$s 20.185 millones.
Semejante mejora en el frente externo se explica por el boom petrolero y minero. Pero también por el fuerte salto del precio de las commodities, más la dinámica propia de la economía, que no termina de arrancar en los sectores más demandantes de importaciones y empleo.Según el BCRA (Índice de Precios Internacionales de Materias Primas), en abril último los precios de los productos agropecuarios acumulaban una suba de 15,6% en relación a un año atrás, los metales 45,8%, y el petróleo 75,6%.
Viento de cola en el momento justo.Las proyecciones de exportaciones del REM para 2026 superan los u$s 98.550 millones, u$s 8000 millones más que lo proyectado en noviembre. En tanto, se esperan importaciones por u$s 78.360 millones, unos u$s 3000 millones menos.Las cifras del Balance de Pagos cambiario ratifican este vertiginoso cambio en las cuentas externas.
La cuenta corriente del balance cambiario está compuesta por tres grandes rubros: el intercambio de bienes, el balance de servicios y el pago de rentas e intereses. Durante el primer cuatrimestre, el superávit comercial de bienes mejoró en u$s 6604 millones, pasando de u$s 2052 millones el año pasado a los u$s 8656 millones este año.
A su vez, el déficit de servicios reales (turismo y otros) se redujo en u$s 1303 millones, desde u$s 4185 millones en los primeros cuatro meses del año pasado a u$s 2882 millones en el año en curso. El pago de “intereses y otras rentas” se incrementó: el déficit por este concepto pasó de u$s 2800 millones a u$s 5660 millones.
No solo por la carga de servicios financieros (intereses de la deuda pública y privada) sino también porque este año se habilitó, por primera vez en más de 5 años, la remesa y utilidades de empresas multinacionales a sus casas matrices, por ganancias obtenidas durante 2025.Así, en el balance del primer cuatrimestre, se volvió a un superávit de cuenta corriente cambiaria de 148 millones, frente al déficit de u$s 4909 millones de igual período del año pasado. Los dólares que genera esta economía están equilibrados con los dólares que consume.El Banco Central superó en lo que va del año los u$s 10.300 millones de compras y se encamina a cumplir, ahora sí, con la meta de aumentar, por lo menos, en u$s 8000 millones las reservas netas a fin de año.
A ese resultado se llegó por la mejora de la cuenta comercial externa. Pero también por el ingreso de dólares de las empresas que emitieron deuda (ON) –unos u$s 7650 millones entre enero y abril--- y porque parte de los dólares que todos los meses compran los argentinos en el mercado cambiario quedaron depositados en los bancos, impulsando el crédito a exportadores: el banco que otorga el préstamo en dólares para “prefinanciación” de exportaciones, vende los dólares en el mercado cambiario, y deposita a la empresa los pesos.Con este telón de fondo, el Gobierno lleva adelante lo que el economista Pablo Goldín denomina “plan algún día”.
Consiste en fortalecer un paquete anticrisis: acumulación de reservas, financiamiento para cubrir los vencimientos de la deuda en dólares hasta la elección, y control de pesos en circulación en la economía. Hasta ahora, la monetización no arrancó: todos los pesos que emitió el Central para comprar dólares fueron “esterilizados” por el propio BCRA y el Tesoro nacional.
La verdadera prioridad de ese esquema de calma cambiaria y pocos pesos es la “desinflación”.De persistir en el rumbo, la idea es que “algún día” el consumo saldrá del letargo de los últimos 7 meses, porque los salarios le empezarán a ganar a la inflación, y volverá a arrancar la rueda del crédito, impulsando actividad y empleo en los sectores más golpeados: industria, comercio y construcción. Como la recuperación del salario real será lenta, la reactivación del crédito es clave.El zafarrancho de morosidad que provocó el apretón monetario para frenar la corrida cambiaria electoral llama a la prudencia con las expectativas.
Según la consultora Analytica, a abril pasado había 5,3 millones de personas con deudas en mora, el 26,9% del total con algún crédito en bancos, Fintech, tarjetas de consumo y casas de electrodomésticos. LCG advierte que en mayo cayó por séptimo mes consecutivo, en términos reales, el crédito al consumo en bancos (personales y tarjetas de crédito), mientras que los depósitos en pesos se mantuvieron casi estancados.
Nada que sorprenda mientras la T.N.A. promedio de los créditos personales en el sistema financiero se mantenga en 70%, y se triplique por fuera de los bancos.Por eso, para que el plan “algún día” no se vuelva eterno, el ministro Luis Caputo quiere acelerar el plan “dólares colchón”, y anticipó que enviará un nuevo proyecto de ley de inocencia fiscal. La idea es eliminar el tope de ingresos anuales y patrimonio (hasta $1000 millones y $10.000 millones, respectivamente), para que ingrese cualquier persona física.
Pero también se flexibiliza el concepto de “discrepancia significativa” en la ley actual –votada en diciembre—, que establece que si hay una diferencia mayor al 15% (o superior a los $100 millones) entre lo declarado y lo impugnado por ARCA, se debe regularizar para mantenerse en el régimen. Ahora, hasta $ 5 millones no se considerará “discrepancia significativa”.La nueva apuesta a que los dólares del colchón se depositen en el sistema financiero, se complementa con el impulso que quiere darle el ministro de economía al crédito en dólares, relajando la normativa que rige desde el estallido de la Convertibilidad.
Esa discusión se coló en el último Staff Report del FMI, con la defensa que hizo el equipo económico a la extensión del crédito en dólares a deudores distintos de los exportadores, contra la advertencia precautoria del Fondo. En una economía bimonetaria con pocos pesos y muchos dólares (dentro y fuera del sistema), si los argentinos siguen comprando dólares y una parte queda en los bancos, extender el crédito en dólares –a tasas mucho más bajas— podría acelerar la recuperación.Lo que llamó la atención fue la respuesta que dio Santiago Bausili, titular del BCRA, hace un par de semanas cuando le preguntaron sobre el tema: “Depende del Congreso.
Es algo muy sensible después de lo que pasó en 2001. Por ahora no lo veo”.
Información de El Cronista. Edición y redacción: Noticias Today.
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