A 50 años del único triunfo de la auto más raro en la historia de la Fórmula Uno

Hace 50 años, la Fórmula Uno vivía una de sus épocas más creativas. Mientras los equipos buscaban ventajas en cada detalle técnico, una solución radical apareció para romper todos los esquemas: un monoplaza con seis ruedas.
Lo que parecía una excentricidad destinada a atraer titulares terminó convirtiéndose en uno de los experimentos más fascinantes de la historia de la categoría.Presentado en septiembre de 1975 y estrenado en competición durante la temporada 1976, el Tyrrell P34 fue diseñado por Derek Gardner con un objetivo muy específico: mejorar la aerodinámica. Las regulaciones de la época limitaban el ancho del alerón delantero a 1,5 metros, dejando los neumáticos expuestos al flujo de aire y generando resistencia.
La solución fue revolucionaria: reemplazar las ruedas delanteras convencionales por cuatro neumáticos más pequeños, ocultos detrás del alerón.El resultado fue un auto único. Contaba con cuatro ruedas delanteras de pequeño diámetro y dos traseras convencionales.
Las ruedas delanteras trabajaban mediante un complejo sistema de dirección y suspensión, mientras que unas ventanas laterales en la carrocería permitían a los pilotos observar los neumáticos durante la conducción, algo imposible desde el cockpit.Contra todo pronóstico, el P34 demostró ser competitivo desde su debut. Patrick Depailler sorprendió al clasificar tercero en el Gran Premio de España de 1976, mientras que semanas más tarde el modelo alcanzó un doble podio en Mónaco, con Jody Scheckter segundo y el piloto francés, tercero.Su momento de gloria llegó el 13 de junio de 1976 en el Gran Premio de Suecia, cuando el sudafricano consiguió la pole position y lideró un histórico doblete para Tyrrell.
Aquel triunfo convirtió al P34 en el primer y único Fórmula 1 de seis ruedas en ganar una carrera del Campeonato Mundial, una marca que permanece intacta medio siglo después.El innovador diseño ofrecía ventajas en agarre mecánico, estabilidad en frenadas y menor resistencia aerodinámica. No obstante, también presentaba importantes desafíos.
El comportamiento en curvas era impredecible, los frenos resultaban difíciles de equilibrar y el desarrollo de los pequeños neumáticos delanteros se volvió un problema para el equipo.Tyrrell insistió con una evolución denominada P34B en 1977, pero el concepto perdió efectividad y nunca pudo repetir los resultados del año anterior. Finalmente, el equipo regresó a una configuración convencional para 1978, mientras la FIA terminaría prohibiendo este tipo de diseños.Cinco décadas después de su histórica victoria en Suecia, el Tyrrell P34 sigue siendo una obra maestra de la ingeniería creativa y el símbolo de una época en la que la innovación parecía no tener límites en la F1.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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