Volcán despierta tras 100.000 años y enciende alerta sobre otros gigantes dormidos

Durante más de 100.000 años, el volcán Methana, en Grecia, no registró erupciones, flujos de lava ni columnas de ceniza. No obstante, una nueva investigación concluyó que bajo su superficie continuó una intensa actividad magmática.El estudio se publicó en la revista científica Science Advances y estuvo a cargo de investigadores del Instituto Federal de Tecnología de Zúrich (ETHZ), en Suiza.
Los hallazgos sugieren que algunos volcanes pueden permanecer inactivos durante decenas o cientos de miles de años mientras acumulan grandes cantidades de magma en profundidad.Los científicos consideran que este descubrimiento obliga a revisar la evaluación de riesgo de múltiples sistemas volcánicos alrededor del mundo.Un volcán activo pese a más de 100.000 años sin erupcionesLos autores reconstruyeron cerca de 700.000 años de historia volcánica de Methana. El análisis mostró que el largo periodo sin erupciones coincidió con una fase de crecimiento de reservorios magmáticos subterráneos.Según la investigación, el primer ciclo eruptivo del volcán terminó hace aproximadamente 280.000 años.
Después sucedió una pausa superior a 100.000 años.La actividad volcánica regresó cerca de 168.000 años atrás y dio paso a un nuevo ciclo eruptivo.Los investigadores concluyeron que el periodo de aparente inactividad no representó el fin de la actividad geológica. Por el contrario, el sistema continuó acumulando magma bajo la corteza terrestre.Cristales permitieron reconstruir la historia internaPara conocer la evolución del volcán, el equipo analizó pequeños cristales de circón presentes en rocas volcánicas.Estos minerales se forman dentro de los reservorios de magma y conservan información química y temporal sobre las condiciones existentes durante su formación.Los investigadores dataron más de 1.250 cristales de circón.
Con esos datos lograron reconstruir la actividad interna del volcán a lo largo de 700.000 años.El análisis dio a conocer que el mayor pico de formación de estos cristales sucedió precisamente durante el periodo de más de 100.000 años sin erupciones.Ese resultado indica que la producción de magma continuó de forma casi constante. En lugar de detenerse, el sistema volcánico almacenó material fundido en profundidad y amplió gradualmente sus reservorios internos.La influencia del agua en la formación del magmaUno de los principales objetivos del estudio consistió en determinar por qué tuvo lugar tanto magma sin que alcanzara la superficie.Los investigadores atribuyen este comportamiento a la elevada presencia de agua en el magma que alimentaba el sistema volcánico.De acuerdo con la investigación, el manto ubicado bajo Methana recibe materiales procedentes de una placa tectónica que se hunde en la región.
Entre esos materiales se encuentran sedimentos marinos y grandes cantidades de agua.Este proceso favorece la producción de magma, pero también modifica sus características.A medida que el magma asciende por la corteza terrestre, se satura de agua. Esto genera burbujas y procesos de cristalización que producen un material más viscoso y con menor movilidad.El vulcanólogo Răzvan-Gabriel Popa, autor principal del estudio, indicó que muchos volcanes ubicados en zonas de subducción podrían recibir periódicamente magma extremadamente rico en agua.
Según explicó, este fenómeno podría ser más común de lo que la comunidad científica reconoce en la actualidad.El silencio volcánico no siempre es una señal de seguridadLa principal advertencia del estudio está relacionada con la gestión del riesgo volcánico.Tradicionalmente, los volcanes sin actividad durante decenas de miles de años suelen clasificarse como extintos o de bajo riesgo.No obstante, los resultados obtenidos en Methana plantean una visión distinta.Los investigadores sostienen que los largos periodos de reposo pueden reflejar el crecimiento de grandes reservas de magma bajo la superficie.En consecuencia, volcanes similares podrían permanecer activos internamente durante extensos intervalos sin erupciones mientras incrementan su potencial eruptivo.El equipo considera que autoridades responsables de la vigilancia volcánica en países como Grecia, Italia, Indonesia, Filipinas, Japón y diversas regiones de América deben revisar la amenaza potencial de volcanes inactivos desde hace decenas de miles de años que muestran señales periódicas de actividad magmática.Señales que permiten detectar actividad ocultaLos científicos señalaron que estos sistemas volcánicos no permanecen completamente ocultos.La acumulación de magma puede provocar sismos, deformaciones del terreno, cambios gravitacionales y emisiones de gases detectables mediante instrumentos modernos.Por esta razón, los investigadores recomiendan ampliar los programas de monitoreo geofísico incluso en volcanes considerados adormecidos desde hace largos periodos.*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión.
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Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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