Un diálogo con Olivia Dean, la nueva gran diva del pop: "Solo me gusta la atención cuando estoy cantando"

De “Yo Soy” al Cavern Club: la increíble travesía de los ‘Beatles peruanos’ que cautivaron al dueño del bar que vio nacer a los ‘4 de Liverpool’De sufrir burlas por su amor al K-pop a fusionar el quechua con la música asiática: la historia de Qorianka, el ‘águila de oro’ de la música andina popAespa en Lima: cómo el grupo más conceptual del K-pop pasó de un experimento futurista a fenómeno globalOlivia Dean está viviendo el tipo de año con el que sueñan muchos artistas. Un Grammy a mejor artista nueva, cuatro premios BRIT —incluido álbum del año— y una gira que la llevará a presentarse seis veces en el O2 Arena de Londres son pruebas suficientes para señalarla como una de las cantantes más prometedoras de su generación.
No obstante, cuando habla de todo ello, la cantante británica mantiene el cable a tierra y esa transparencia que ya muchos admiran. “La verdad, solo me gusta la atención cuando estoy cantando”, confiesa entre risas durante esta entrevista. “Cuando estoy hablando, me da vergüenza”, añade, como si aún no asimilara que esta es su nueva realidad como estrella internacional, una que asimismo reúne cerca de 55 millones de oyentes al mes en Spotify.Esa aparente contradicción —la de una estrella que todavía se sonroja ante los reflectores— es parte del encanto de Dean. Su música ha conquistado a miles porque se siente cercana, humana y profundamente honesta.
No hay poses exageradas ni discursos prefabricados. Lo suyo es real: canciones que hablan de amor, pérdida, amistad y crecimiento personal con una sensibilidad que parece cada vez más rara en tiempos de sobreexposición y rapidez.
CONEXIÓN GENUINASu segundo álbum, “The Art of Loving”, es quizás el mejor ejemplo de ello. Inspirado por el libro “All About Love”, de la escritora Bell Hooks, el disco nació a partir de una pregunta tan simple pero poderosa: ¿qué significa amar bien?
Para Dean, la respuesta implicó mirar hacia dentro. “Fue la primera obra que realmente cambió mi manera de entender el amor. Se convirtió en mi biblia”, cuenta sobre el proceso.TE PUEDE INTERESAR: Mikela Capurro y su apuesta por dejar huella en el circuito electrónico: “La música siempre estuvo presente en mi vida”Más que un álbum romántico, el proyecto funciona como una exploración de los vínculos humanos.
Hay canciones sobre relaciones, sí, pero también sobre la compasión, el cuidado y la manera en que nos relacionamos con los demás. “A veces pensamos que las otras personas son solo personajes en nuestra vida. Y eso nos vuelve descuidados.
Hace falta más cuidado y compasión en cómo miramos a los demás”, reflexiona.Olivia no suele buscar inspiración en grandes acontecimientos. Ella prefiere las conversaciones cotidianas, las frases que hacen reír a sus amigos. “Me gusta la especificidad”, explica. “Muchas veces las cosas más particulares terminan siendo las más universales”, algo que se traduce en la popularidad de su disco.
La autenticidad es un valor que también protege dentro del estudio, junto a su equipo. Antes de pensar en arreglos, referencias o tendencias, la artista necesita saber si una canción funciona por sí sola, desnuda, solo por su composición. “Si alguien pudiera tocarla únicamente al piano y siguiera emocionando, entonces sé que está lista”, dice.
Hay algo profundamente reconfortante en la forma en que Olivia Dean habla de su trabajo. Incluso después de compartir escenario con figuras como Sabrina Carpenter o recibir elogios de Stevie Wonder —quien le expresó que amaba una de sus canciones—, sigue describiendo la música con el entusiasmo de alguien que todavía no supera la emoción de escribir una buena melodía.Cuando recuerda la creación de “I’ve Seen It”, una de las piezas más íntimas del álbum, la imagen parece salida de una película: una tarde de primavera, una guitarra, una taza de té y pájaros cantando en el jardín.
La canción nació en poco más de una hora. La primera vez que la escuchó terminada, rompió en llanto. “Fue un momento muy puro de amor”, apunta.
Quizás esa sea la palabra que mejor define el universo de Olivia Dean: su pureza. Esa capacidad de conectar con experiencias que todos hemos vivido alguna vez, a través de melodías imposibles de olvidar.
Asimismo, cautiva también su convivencia con la fama, perfectamente equilibrada con su autenticidad en el día a día. “Voy a los Grammy y luego vuelvo a casa a plantar flores en mi balcón o a encontrarme con mis amigos. Extrañamente, me sigo sintiendo bastante normal”, dice.
En una industria que suele premiar la extravagancia, ella ha encontrado su lugar apostando por la honestidad. Una artista que canta sobre el amor, pero que también lo practica: en su música, sus relaciones y en la forma en que mira el mundo. “Si amas lo que haces, todo lo demás se vuelve más fácil”, concluye. //
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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