Hay algo en la despensa que se parece a Ozempic, el medicamento para la diabetes que reduce el apetito y favorece la pérdida de peso. No es el aguacate.

Tampoco la avena. Ni siquiera las semillas de chía.

Es algo más difícil de etiquetar: es el conjunto de alimentos que una persona come a diario y la cantidad de actividad física que realiza regularmente. Aunque no hay alimento que replique a corto plazo el efecto de Ozempic, la suma de todos ellos, cuando son saludables, pueden evocar la fábula de La liebre y la tortuga.

A saber: avanzar lento, siguiendo el rumbo correcto, da mejor resultado y suele ser más seguro que ir a mil por hora. Visto con esos ojos, Ozempic sería la liebre (incluso Correcaminos, el personaje de dibujos animados conocido por su Bip, bip y el estilo de vida, la tortuga.Seguir leyendo...