Lima, Perú. La derechista Keiko Fujimori aventaja a su rival izquierdista en una cerrada segunda vuelta presidencial celebrada este domingo en Perú, según los primeros resultados oficiales, luego de una campaña marcada por la inestabilidad política y la criminalidad.Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrentó en su cuarto intento de llegar a la presidencia al izquierdista Roberto Sánchez, heredero político de exmandatario Pedro Castillo, preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022.Fujimori obtiene un 52,6% contra 47,4% de Sánchez, con un 36% de actas electorales escrutadas, insuficientes para una tendencia irreversible.

Muchos votantes dijeron esperar que las elecciones pongan fin a una década de turbulencia política en la que han tenido ocho presidentes.En esta polarizada elección, Fujimori, administradora de 51 años, apeló al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía, derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad.Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindicó a Castillo. Como lealtad, lleva el sombrero campesino que le regaló, prometió indultarlo, y lo visitó este domingo en la cárcel.La jornada de votación, a la que estuvieron llamados 27 millones de electores, transcurrió sin incidentes a diferencia de la caótica primera ronda de abril, plagada de fallos técnicos y denuncias de fraude.“El resultado expresa la división del país, pero al mismo tiempo revela que no hay actores políticos hegemónicos”, expresó a AFP el politólogo Paulo Vilca.

El ganador “tendrá a la mitad del país en contra”, agregó.‘Débil legitimidad’Bajo la palabra “orden”, Keiko, como la llaman, prometió “orden” y prosperidad, y advirtió del peligro del “comunismo”. “Voté por Keiko porque representa estabilidad”, declaró Luis Bernaola, técnico electrónico de 44 años.Sánchez moderó su discurso de “cambio radical”, se distanció de los ultranacionalistas, y expresó a AFP que quiere una relación “respetuosa” con Washington. “Necesitamos un cambio. Es importante el equilibrio de poderes”, aseveró Juan Salas, comerciante de 32 años.El izquierdista acusa a Fujimori de ser parte de la “dictadura” del poderoso Congreso -donde ella tiene gran influencia- que derriba presidentes.

Sin afectar el balotaje, un juez lo envió a juicio por presuntas anomalías financieras en su partido. Si gana tendría inmunidad, aunque vulnerable ante un parlamento inclinado a la derecha.El futuro presidente “tendrá una débil legitimidad” y, sin mayoría legislativa, el reto será “construir una coalición para gobernar”, agregó Vilca.

El ganador sustituirá, a partir del 28 de julio, al mandatario interino José María Balcázar para un mandato de cinco años.Extorsiones, lo más críticoPese al hartazgo político, la mayor preocupación de los peruanos es la inseguridad en un país donde proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años.“Es lo más crítico. Espero que acaben con la delincuencia”, afirmó a AFP Carlos Altamirano, ingeniero de 49 años, luego de votar en el norte de Lima.Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar -dice- con la “lacra social” con la “misma fuerza” con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.Sánchez propuso encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad.Su base social está en el campo empobrecido y abandonado, donde la inseguridad es menor.

Fujimori la tiene en Lima, que de 2020 a 2025 triplicó la tasa de homicidios, para llegar a ser de 23 por cada 100.000 habitantes.El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4% y baja inflación. Pero siete de cada diez trabajadores están en la economía informal.Fujimori defiende propuestas neoliberales, el respeto a la propiedad privada y la atracción de inversiones.

Sánchez ofreció alzas salariales y trató de tranquilizar a los inversionistas al prometer que mantendrá la apertura económica e independencia del estratégico banco central.