Infraestructura como política de Estado

SEÑOR DIRECTOR:El 1 de junio, el Presidente Kast dedicó parte importante de su Cuenta Pública a infraestructura. Fue preciso: Metro, Ruta Austral, puertos, agua y energía.
Un conjunto que describe una agenda con visión de largo plazo.Lo más valioso no fueron los anuncios en sí, sino el encuadre. El mandatario asumió como propia la continuidad de obras de gobiernos anteriores y las calificó como tareas de Estado.
La infraestructura no puede depender de los ciclos electorales, y decirlo ante el Congreso pleno trasciende el protocolo.Las cifras son elocuentes: $ 800 mil millones para la Ruta Austral, cerca de US$ 2.000 millones el puerto de San Antonio; la ampliación del puerto de Valparaíso, a través de una nueva concesión; cuatro líneas de Metro en distintas etapas y un plan penitenciario, hasta 2030, con más de 20 mil nuevas plazas.Un hilo conductor recorre estos anuncios: la asociación público-privada como modelo de ejecución. En recintos deportivos, cárceles, infraestructura hídrica y energía, el Estado se posiciona como articulador, no como ejecutor único.
Es un énfasis que el CPI ha promovido.En materia hídrica, el Presidente reconoció el agua como bien escaso y anunció embalses, reúso de aguas tratadas y desalinización. Sin esa infraestructura, el potencial agrícola exportador no podrá expandirse.
El desafío ahora es convertir las señales en obras con el financiamiento estable necesario y ejecución privada urgente.Carlos CruzDirector ejecutivoConsejo de Políticas de Infraestructura
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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