El Indio Solari es una especie de sinónimo de arte en su estado más puro. Un sinónimo de coherencia, de independencia, de profundidad.

Es la manera de poner el cuerpo a una idea, fuera de todo lo que significa la industria de la música y, así y todo, lograr un éxito arrollador.Conocí a Los Redonditos de Ricota por alguna nota que apareció en El Expreso Imaginario y ellos sabían del trabajo independiente que venía haciendo M.I.A. [colectivo musical y discográfico independiente que llevaron adelante los padres de Vitale]. Cuando se grabó el disco Gulp yo fui el técnico de ese disco.

Mientras grababan “Superlógico” vieron que había teclados en el estudio y pensaron que estaría bien grabar unos teclados. “Yo toco”, les dije. Y bueno, de ahí en más quedé como tecladista invitado en un montón de sus discos, hasta Último bondi a Finisterre.Así conocí al Indio, como una persona profunda, hiperinteligente y fuera de lo común.

Supo sumar su arte y supo acercar su poesía intrincada a una mayoría de personas que entendieron el concepto. Logró penetrar con esa alta calidad y un alto nivel de expresividad en las palabras.

El Indio llegó a todo el mundo. Y eso es algo que logran muy pocos.

Nunca claudicó, siempre hizo lo que quiso, y manejó su camino musical profesional como nadie, alcanzando unos resultados únicos. Por eso formó una banda extraordinaria.

Y los músicos que lo acompañaron en estos últimos años son de excelencia. Es gente que también le aportó fidelidad, creatividad y arte a su proyecto.Todo esto también está demostrado en lo que sucedió este fin de semana.

Creo que después de él, de Diego Maradona y de Evita no sé quién más puede lograr esa movilización popular. Creo que el Indio es digno de ser un héroe popular.En conclusión: se nos fue un imprescindible, que fue diferente y admirable.

Un guía para muchos de nosotros. ¡Aguante el Indio!

¡Aguante Los Redondos! ¡Aguante el rock argentino y los grandes artistas!