El dopaje no está excluido en la historia de la Selección Mexicana, ya que en 2005 durante la Copa Confederaciones, y en 2011 con el clembuterol durante la Copa Oro, mancharon el camino Tricolor; previo al Mundial 2026 buscan evitar un nuevo episodio que cimbraría a la escuadra nacional. Fue el 9 de junio de 2011 cuando el entonces presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Decio De María, dio a conocer que 5 futbolistas habían dado positivo por clembuterol, sustancia que ayuda a generar mayor nivel de masa muscular y que FIFA prohíbe de manera determinante.

Los jugadores contaminados fueron: Guillermo Ochoa, Francisco ‘Maza’ Rodríguez, Antonio Naelson ‘Sinha’, Edgar Dueñas y Christian Bermúdez. El más afectado fue Guillermo Ochoa, quien contaba con un preacuerdo para firmar con el PSG de Francia -antes de que la escuadra gala fuera la potencia de hoy en día- misma que se desvinculó del portero mexicano, quien terminó recalando en el Ajaccio, con quienes finalmente terminaría descendiendo luego de 3 temporadas en el conjunto de Córcega.

En aquella ocasión, el consumo de carne de res o pollo contaminado fue determinante para que los jugadores terminaran contaminados y manteniendo una dosis de esta sustancia prohibida en su cuerpo, por lo que diversas delegaciones negaron el consumo de estas proteínas para evitar sanciones. En el caso de México, SAGARPA también se unió al juego y desde agosto de 2013 reforzó sus estrategias para combatir el clembuterol en la producción primaria de ganado bovino, asimismo de instar a que se realicen estudios del producto y la adquisición de carne certificada para su consumo seguro.

La Selección Mexicana se mantendrá concentrada en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) durante el Mundial 2026, por lo que los chefs serán los únicos con la capacidad de proveer de alimento a los jugadores del Tri durante la justa mundialista, disminuyendo el riesgo de una contaminación involuntaria. BFG