ESCOBAR.— Después de más de diez años inconcluso, el futuro del edificio del proyecto Floreal del Sol quedó ahora atado a una resolución judicial que habilita su demolición. El Juzgado Civil y Comercial N°4 de Zárate-Campana hizo lugar al pedido presentado por la Municipalidad de Escobar y autorizó el desmantelamiento de la estructura, ubicada sobre la avenida San Martín 565, en Belén de Escobar, asimismo del retiro de la grúa que permanece inmóvil desde la paralización de las obras.En diálogo con LA NACION, desde la Municipalidad de Escobar señalaron que fueron notificados el lunes de la sentencia y que los pasos previstos los definirá la Justicia en caso de que haya apelación de los propietarios.En la resolución, el juez Leandro Marcos Cappello ordenó el inmediato “desanclaje, desarme y retiro de la grúa torre de aproximadamente 50 metros de altura” instalada en el predio, al considerar que constituye un factor de riesgo para viviendas y personas.

También se dispuso la remoción de distintos elementos de obra en estado de deterioro o sin sujeción adecuada, con el objetivo de mitigar peligros en la zona.La resolución judicial, a la que accedió este medio, destaca que la empresa propietaria del inmueble, Doro Florida SA, no cumplió con los requerimientos e intimaciones realizados por la municipalidad y que el paso del tiempo agravó el deterioro de la estructura. En ese sentido, el magistrado concluyó que la demolición constituye la medida más eficaz para prevenir daños a terceros.El fallo describe una estructura de hormigón armado de 12 pisos, compuesta por columnas, losas y escaleras, sin muros interiores ni terminaciones completas, junto con una grúa torre de aproximadamente 50 metros de altura instalada en el predio.

La obra se encuentra paralizada desde hace más de una década y presenta un deterioro estructural progresivo.En la resolución judicial se autoriza la demolición total de la estructura, incluyendo subsuelos, bases y pilotes, con posterior recomposición del terreno, a cargo del municipio o de terceros contratados, con costo a la empresa propietaria.El fallo deja establecido que no existen impedimentos judiciales para avanzar con las tareas, incluso frente a medidas cautelares dictadas en otras causas vinculadas al emprendimiento, en función de lo informado en expedientes conexos donde no se objetó la ejecución de las medidas. La decisión se inscribe en una acción preventiva de daños prevista en el Código Civil y Comercial.

La construcción forma parte de uno de los emprendimientos inmobiliarios más recordados de Escobar. Presentado durante la primera mitad de la década pasada, Floreal del Sol prometía un complejo integrado por varias torres residenciales, espacios hoteleros y sectores comerciales.

El proyecto atrajo a cientos de inversores, pero las obras quedaron interrumpidas en 2015 y nunca recuperaron actividad.Con el paso de los años, la estructura de hormigón pasó a convertirse en una presencia permanente para quienes viven y trabajan en las inmediaciones. Desde la avenida San Martín pueden observarse los pisos sin terminaciones, sectores expuestos y la grúa junto al edificio.Durante una recorrida realizada semanas atrás, comerciantes consultados por LA NACION señalaron que una de las principales preocupaciones está relacionada con el estado general del predio.

Roberto, encargado de una veterinaria ubicada frente a la construcción, describió la acumulación de agua existente en el terreno y expresó su inquietud por las consecuencias que podría tener sobre la estructura.“Hay un pozo gigante con agua. Eso está arruinando los cimientos.

Este edificio se puede caer en cualquier momento”, aseveró. Según indicó, la situación lleva años sin modificarse y forma parte de los problemas que observan diariamente quienes desarrollan actividades en la zona.A pocos metros de allí, María Castillo, responsable de una verdulería, recordó que la paralización de la obra fue repentina. “Eso estaba siendo construido y después, de un día para el otro, los trabajadores ya no vinieron.

De golpe dejó de haber movimiento”, relató.La comerciante también indicó que a lo largo del tiempo se registraron ingresos de personas al predio. “Se mete mucha gente”, explicó.Antes de solicitar la demolición, la municipalidad había impulsado distintas actuaciones para exigir medidas de seguridad y definiciones sobre el futuro de la obra. En ese contexto, habían informado que se realizaron intervenciones vinculadas al cercado perimetral y la señalización del lugar, aunque aclaraban que las posibilidades de actuación se encontraban condicionadas por la situación judicial del inmueble.La historia del emprendimiento también tiene un capítulo penal.

En octubre de 2024 fueron procesados y embargados Daniel Oscar Fontanini, Carlos Alberto Pita y Emilia Mercedes Álvarez en una causa que investiga presuntas maniobras defraudatorias vinculadas al desarrollo inmobiliario. En el expediente figuran declaraciones de inversores que afirmaron haber realizado aportes para adquirir unidades dentro del complejo y que posteriormente denunciaron incumplimientos.Durante el trámite de la acción preventiva, la firma Doro Florida SA, titular registral del terreno, había presentado una propuesta orientada a buscar financiamiento para reactivar la construcción y ejecutar trabajos considerados urgentes.

Finalmente, la Justicia optó por habilitar la demolición de la estructura.LA NACION intentó contactar a representantes de la empresa durante la cobertura realizada semanas atrás sobre el estado del edificio y volvió a realizar consultas ahora luego de conocerse la resolución judicial. En ambas oportunidades se efectuaron llamados telefónicos y se enviaron pedidos de información por correo electrónico, sin obtener respuesta.