En un contexto en el que México enfrenta una realidad en la que 70% de la población padece sobrepeso, según datos del ISSSTE, combatirlo se ha convertido en un tema fundamental de salud pública. La bariatría es una alternativa médica que va más allá de la estética, pues puede ayudar a controlar la diabetes, en ciertos casos, y el hígado graso.

Esta rama de la medicina es el conjunto de procedimientos que, ya sea por cirugía o por endoscopía, modifican parte del tubo digestivo, el estómago o, en algunos casos, el estómago y el intestino, explica el doctor Jesús Cabral Oliver a Excélsior. “Uno de los principios es la reducción del tamaño del estómago, pero esto sólo se enfoca a una parte mecánica; la parte interesante viene con los cambios metabólicos y hormonales que desencadena.” Al intervenir el estómago, explica Cabral, se modifican hormonas gastrointestinales llamadas adipocinas, que tienen que ver con el tejido adiposo, es decir, la grasa. Al modificarlas, cambia cómo guardamos la grasa.

Por ello, añade, hay personas que tienen cierta predisposición, por decirlo así, a guardar más fácil tejido adiposo (subir de peso). Para determinar el camino a seguir, las clínicas especializadas emplean tecnología de bioimpedancia para medir con precisión el porcentaje de grasa, agua y músculo.

A partir de ahí, el abanico de opciones se abre desde tratamientos farmacológicos hasta intervenciones quirúrgicas de mínima invasión como la manga gástrica o el bypass, las cuales toman menos de una hora y hora y media respectivamente. No obstante, el médico subraya que el éxito real está sujeto a la mente del paciente: “Aquí lo principal muchas veces es ... si no se cambia el chip... eso es como un cambio de estilo de vida, pero para bien”.

El especialista subraya que el factor determinante es el grado de obesidad, aunque hay otros factores por enfermedades asociadas como diabetes, hipertensión, dislipidemias o aterosclerosis. En el caso del procedimiento bariátrico hay dos tipos, el que es por endoscopía, que es menos invasivo y se hace a través de la boca; y la cirugía, que es de mínima invasión.

Se realizan unas cuatro o cinco incisiones pequeñas de menos de 1 cm., a través de las cuales, con una camarita se opera. “Para los procedimientos endoscópicos, que es el balón gástrico y la gastroplastía endoscópica, se pueden hacer desde personas con sobrepeso que tengan aproximadamente unos 12-15 kg., depende mucho de la altura de la persona. La preparación, añade, es de unos 10 a 14 días y es importante que la persona interesada acuda a una visita de valoración.

Y si una persona tiene en mente bajar de peso supervisada por un especialista, pero no tiene más de 10 kilos arriba, se les apoya con un tratamiento con medicamentos. “Hay varios tipos de medicamentos que en la actualidad usamos desde algunos clásicos que ya llevan 15 o 20 años en el mercado, otros más nuevos, unos inyectables que ahora están muy de moda, que también les va muy bien a personas que tengan, pues, te digo, 10, 12, 15 kg.” El dr. Cabral sabe que cada organismo es distinto, por lo que desde antes de la intervención hay especialistas que acompañan al paciente en áreas como la de nutrición clínica.

Y es que, subraya, no se que trata de comer poquito porque sí, sino comer en cantidades pequeñas, pero saludable. Asimismo que están acompañados por el área de psicología porque, a veces, los malos hábitos que tenemos al comer “incluso ni siquiera los tenemos detectados como mal hábito, como los horarios.

Hay muchas cosas que tienen que ver con esto... muchas veces mal comemos por cuestiones emocionales, estrés, ansiedad, tristeza o felicidad”, concluyó.